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El director del diario El Espectador comparó Rosario con la época de Pablo Escobar en Colombia: "El proceso es el mismo"

Fidel Cano Correa comparó la situación de la ciudad con la época más dura de ese país, cuando el Cartel de Medellín atemorizó a toda la sociedad y se cobró muchas vidas.


El director del diario El Espectador de Medellín (Colombia) comparó la situación que atraviesa Rosario con la violencia y el narcotráfico que se vivió en la época más dura de ese país, donde el cartel de Pablo Escobar se cobró varias vidas y atemorizó a la sociedad.

La ciudad atraviesa un momento tenso que pareciera acentuarse con el paso del tiempo. Balaceras a cualquier hora en comercios, restaurantes, estaciones de servicio; crímenes a plena luz del día por ajustes de cuentas y peleas entre bandas narcos que dejan como consecuencia una gigantesca ola de inseguridad.

Fidel Cano Correa, periodista, director de El Espectador de Colombia y sobrino de Guillermo Cano Isaza, director del diario asesinado por sicarios de Pablo Escobar en 1986, afirmó que lo que pasa en Rosario “es un fenómeno que se repite en muchas partes: México a su manera lo ha vivido con el poder del narcotráfico y la violencia social que llega con todos esos poderes y la defensa de sus negocios. Todos esos procesos se parecen al de Rosario, tienen diferencias, por supuesto, de qué tanto responde el Estado y de que hay grupos más sangrientos que otros, pero al final el proceso es el mismo, lo que hay es un negocio absurdamente lucrativo y unas mafias que no van a dejar quitarse ese negocio cueste lo que cueste”.

“El proceso es muy parecido, la sociedad queda arrinconada e indefensa. El Estado empieza a ser penetrado y a participar del negocio, las fuerzas del orden que empiezan a verse corrompidas por ese poder del dinero y todo termina bastante similar. Siempre habrá que seguir batallando y parándose de frente sin ninguna complacencia con un poder tan terrible”, graficó Cano Correa, al aire de una entrevista en el programa El Puente, que se emite por Radio Mitre Rosario.

El director de El Espectador recordó cómo fue que, paso a paso, el cartel de Pablo Escobar fue cobrando fuerzas y admitió que el gobierno no tiene que dejar de impedir que estos grupos proliferen.

“Realmente fue una cosa que fue emergiendo en Colombia de una manera sin verse el peligro que significaba el narcotráfico, mucha gente que se beneficiaba de estar alrededor del narcotráfico y de toda esta cantidad de lujos”.

Por otra parte, habló de su tío, Guillermo Cano Isaza, quien fue asesinado el miércoles 17 de diciembre de 1986 por un grupo de sicarios. “Guillermo Cano y El Espectador empezaron a levantar la alerta y a anunciar lo que podía venir para Colombia si no se paraba este flujo de dineros ilegales. Significó para El Espectador una lucha muy dura. En su momento, Escobar fue ascendiendo hasta llegar al Congreso de la República y en ese momento fue cuando Guillermo Cano y los investigadores del diario encontraron un muy viejo caso de narcotráfico que vinculaba a este entonces congresista. Con esa publicación fue que se cortó la pirámide política de Escobar y el jamás perdonó que le hubiera ocurrido eso”, contó.

“Después de toda esa época tan dura de los 80 y lo 90, terminaron mal los grandes capos, algunos extraditados y otros muertos como Escobar”, indicó el periodista y agregó que hoy en día estos grupos criminales “se volvieron mucho más estratégicos a ser menos visibles, a penetrar en los bajos mundos y en la economía legal de manera muy efectiva, pero sin hacer ruido, sin confrontar de frente al Estado, más bien tratando de compenetrar al mismo Estado con su poder. El negocio sigue igual de lucrativo, es cierto que hoy lo manejan más los mexicanos que los colombianos, pero en Colombia el negocio sigue vigente pero mucho menos visible”.

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