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lunes 04 de marzo del 2024

El Día de la Bicicleta: un nuevo aniversario del descubrimiento del ácido lisérgico

El 19 de abril es la oportunidad para reivindicar el uso de la bicicleta. Los distintos niveles de gobierno fomentan el pedaleo de diversas formas y recuerdan las maravillas del medio de transporte: hacés ejercicio, no contaminás, disminuye el uso de otros automóviles, etcétera. Lejos está, sin embargo, del origen de la jornada. Y es que el 19 de abril fue el día que Albert Hofmann, conocido como «el padre del LSD», realizaba en su laboratorio un autoexperimeto con una sustancia para determinar sus efectos psicotrópicos, tras el cual su regreso a casa en bicicleta se tornaría famoso.

El 19 de abril de 1943, el químico suizo Albert Hofmann realizó un autoexperimento para determinar los efectos de la dietilamida de ácido lisérgico (LSD). Hofmann ingirió deliberadamente 0,25 miligramos (250 microgramos) de la sustancia —tres días antes, el 16 de abril, lo había hecho en forma accidental mientras manipulaba la sustancia, descubriendo así sus poderosos efectos—, cantidad que consideró por entonces una dosis mínimamente efectiva.

No había pasado una hora cuando Hofmann comenzó a experimentar intensas y repentinas alteraciones de la percepción. Pidió a su ayudante de laboratorio que lo escoltara hasta su casa; y como el uso de vehículos motorizados estaba prohibido a causa de las restricciones impuestas por la guerra, debieron hacer el viaje en bicicleta. En el camino, las condiciones de Hofmann se deterioraron rápidamente: veía a su vecina de al lado como una bruja,3 pensaba que se estaba volviendo loco, y creía que el LSD lo había envenenado.

Cuando su médico de cabecera lo examinó, sin embargo, no detectó ninguna anormalidad física, excepto por un par de pupilas increíblemente dilatadas. Hofmann fue estabilizado, y pronto su pánico comenzó a dar paso a una sensación de fortuna y disfrute. Él mismo lo describió así: «Poco a poco comencé a disfrutar de una sucesión de colores y formas sin precedentes, aun con mis ojos cerrados. Fantásticas imágenes caleidoscópicas surgían en mí, alternantes, variadas, se abrían y cerraban en círculos y espirales, y explotaban como fuentes de color, se reordenaban y mezclaban en un flujo constante…»

Los eventos del primer viaje de LSD, conocido hoy como «el Día de la Bicicleta», después de su vuelta a casa en bicicleta, probaron a Hofmann que había hecho un descubrimiento significativo: una sustancia psicoactiva con una potencia extraordinaria, capaz de provocar alteraciones de la conciencia significativas con una dosis extremadamente pequeña. Hofmann visionó la droga como una potente herramienta psiquiátrica; debido a su naturaleza introspectiva, no imaginó jamás a nadie utilizándola de forma recreacional.