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miercoles 21 de febrero del 2024

El caso de la rosarina presuntamente abusada en Bariloche expone un sinfín de excesos en los viajes de egresados

No es la primera vez que saltan las alarmas en la ciudad del sur por denuncias.

“Lo que pasa en Bariloche, queda en Bariloche”, es una frase típica que suelen decir los jóvenes que se van de viaje de egresados a modo de broma, pero, también, solía tener una connotación no tan divertida: víctimas de maltratos y abusos que por diferentes motivos no realizaban las denuncias y se guardaban en los más profundo de su ser las calamidades que sufrían en el tan esperado viaje de fin de ciclo. De a poco, va cambiando.

La reciente denuncia por abuso sexual que realizó una rosarina de 17 años que acusó a un compañero del mismo contingente que viajó con ella, fue el puntapié para que comenzara a destaparse un sinfín de excesos y abusos que se comenten en una de las ciudades más turísticas del país.

Hace pocas semanas Bariloche fue noticia nuevamente. Un brote de gastroenteritis (producto de un norovirus) afectó a más de 1.400 personas que estaban disfrutando, en plena temporada, el viaje de egresados. Según explicaron desde el hospital zonal de Bariloche, el norovirus produce una enfermedad infectocontagiosa que se manifiesta fundamentalmente con vómitos, náuseas, diarrea y en algunos casos fiebre, propagándose en lugares donde la gente se reúne o se sirven alimentos.

No es la primera vez que saltan las alarmas en la ciudad del sur por enfermedades o denuncias. En octubre del 2015, Julieta Uriarte de 17 años, falleció a causa de una neumopatía bilateral. Sus amigas responsabilizaron a la médica de la empresa de asistencia al viajero por la mala atención que recibió Julieta. El escándalo, que tuvo alcance nacional, puso el foco en el tipo de control que hay en Bariloche y en la calidad de las asistencias médicas que proporcionan las empresas de turismo.

El turismo que se vive en Bariloche en plena temporada es tan fuerte que genera una suerte de blindaje sobre las “malas noticias”. Nadie está dispuesto a que disminuya el boom de estudiantes que viajan de egresados y que incrementa con potencia el mercado interno de la ciudad. El caso es similar a lo que les sucede a los destinos turísticos en el verano, que, de algún modo, sobreviven el resto del año con lo que acumularon en el período estival.

¿Qué pasa en Bariloche?

La situación es mucho más preocupante de lo que parece. “Atender pibes con comas alcohólicos te diría que es lo más común y frecuente, al punto de que no te alarma tanto”, cuenta a Rosario Nuestro una fuente que suele viajar a Bariloche para trabajar en el ámbito privado de la salud y pidió absoluta reserva por temor a represalias en su trabajo.

“Los intentos de abusos son más denunciados ahora y los que se han consumado también llegan, con lo cual se detecta un incremento en las denuncias”, comenta y agrega: “Hay casos de suma gravedad como la que recientemente denunció la chica rosarina”.

Otra de las alarmantes situaciones que comenta el profesional es que no recomiendan entregar ibuprofeno cuando les duele la cabeza o se sienten mal, “porque lo pican y lo mezclan con cocaína”. “Sí, así de impresionante es”, afirma.

En relación a otro tipo de situaciones, señala que “hay casos de pacientes que llegan con desgarros vaginales, intentos de abortos de manera artesanal”. “Hubo un caso de una chica que tuvo un aborto en medio del boliche porque no sabía que estaba embarazada, es decir, uno se encuentra con escenarios que lo sorprenden constantemente”.

El consumo de alcohol es “altísimo”. “A la tardecita uno ya ve que los negocios están llenos de jóvenes comprando muchas bebidas blancas que, pese a que hay controles en los ingresos a los hoteles, se las ingenian para entrar las botellas a las habitaciones”, expresa y dice: “Uno sabe que en Bariloche hay borracheras, pero últimamente se ve mucho exceso en el consumo al punto que muchos no quieren hacer ninguna excursión”.

La voz oficial

Rosario Nuestro consultó al ministerio de Salud de Río Negro para saber si estaban al tanto de este tipo de casos en los jóvenes que viajan como egresados a Bariloche y conocer cuáles eran las medidas preventivas que estaban tomando al respecto.

“Desde Salud Pública no atendemos, en general, a la comunidad estudiantil, siendo que cuando viajan las empresas tienen personal médico contratado del ámbito privado, a través de un seguro médico. Inclusive, en el caso de necesitar una internación, también recurren al privado. Por esta razón, es que no contamos con estadísticas sobre la atención al turismo estudiantil”, expresan a través de un comunicado al que le hicieron llegar a este medio.

“En relación a los casos extremos que se nos plantea, al no ser prestadores de la comunidad estudiantil, solo podemos contar con algún caso aislado en los últimos 15 años”, afirman y agregan: En cuanto a los casos de gastroenteritis, la causa fue un virus, identificado como novovirus, la causa más frecuente de esta enfermedad en el mundo (685 millones por año), y se da generalmente en comunidades que comparten espacios durante tiempos prolongados”.