Día mundial del Riñón


El  11 de marzo es el Día Mundial del Riñón, fecha que busca crear conciencia sobre la importancia de nuestros riñones.

La Sociedad Argentina de Nefrología (SAN) conmemora el Día Mundial del Riñón, una fecha que tiene como objetivo crear conciencia sobre la importancia de los riñones y reducir la frecuencia y el impacto de la enfermedad renal y los problemas de salud asociados.

En esta edición el lema es “Viviendo bien con la enfermedad renal”,  mensaje que destaca el empoderamiento de los pacientes a través de la educación sobre el manejo eficaz de los síntomas  para mejorar la calidad de vida de los pacientes y sus familiares.

Desde la SAN trabajamos con un fuerte énfasis en el apoyo a los pacientes con Enfermedad Renal y a sus familiares, nos parece sumamente importante remarcar que la vida con tratamiento no es el final sino una posibilidad de seguir viviendo, con mayores cuidados, pero ciertamente con una mejor calidad de vida. Acompañarlos desde nuestro espacio como médicos especialistas es un objetivo del día a día”, afirma el Dr. Guillermo Rosa Diez,  presidente de la SAN.

¿Por qué es importante hablar de salud renal?

En Argentina 1 de cada 8 personas padece algún grado de enfermedad renal crónica (ERC), lo que equivale a más de 5 millones de argentinos.

Este panorama vuelve fundamental el control de los riñones, ya que la mayoría de las enfermedades renales no se manifiestan  hasta muy avanzada su situación, lo que disminuye las chances de recuperación.

Desde la SAN estimamos que 1 de cada 5 hombres y 1 de cada 4 mujeres de entre 65 y 75 años y la mitad de los mayores de 75 años padecen algún grado de deterioro del filtrado renal. En niños la enfermedad renal es menos frecuente pero hay casos”, agrega el Dr. Rosa Diez, presidente de la Sociedad Argentina de Nefrología.

Según el Registro Argentino de Diálisis Crónica, en Diálisis hay más de 30.000 pacientes y más de 10.000 trasplantados renales.

Las enfermedades renales no transmisibles pueden prevenirse y también se puede retrasar la progresión a la enfermedad. Así, incorporar chequeos renales básicos a los análisis de rutina es la base de la prevención en salud.

Cuidados preventivos

Para cuidar la salud de los riñones es necesario llevar un estilo de vida que incluya realizar actividad física, mantener un bajo consumo de sal, controlar el sobrepeso, controlar regularmente la presión arterial y la azúcar en sangre, consultar al médico de cabecera como rutina al menos una vez al año y solicitarle que el chequeo general de rutina incluya los análisis de monitoreo renal.

Además, si el paciente tiene diabetes mellitus y/o hipertensión hay que abordar su tratamiento para prevenir su incidencia en los riñones.

Una vez detectada la enfermedad renal, ¿qué puede hacer el paciente para mejorar su calidad de vida?

Las 10 reglas de la salud renal

  • Realizar actividad física de forma habitual, para mantenerse en forma y activo. El ejercicio ayuda a reducir la presión arterial y, por lo tanto, reduce el riesgo de enfermedad renal crónica.
  • Controlar el nivel de azúcar en sangre. Aproximadamente la mitad de las personas con diabetes desarrollan algún grado de daño renal, por lo que es importante que las personas con diabetes hagan exámenes regulares para chequear y monitorear el funcionamiento renal.
  • Controlar la presión arterial. Pocos saben que es la causa más común de daño renal. Asociada a otros factores como diabetes, colesterol alto y enfermedades cardiovasculares, la presión arterial es peligrosa para el riñón.
  • Seguir una alimentación saludable, rica en vegetales y controlar el peso, tratando de mantenerlo en los parámetros adecuados según indicación médica; esto ayuda también a controlar la diabetes y otras enfermedades cardíacas que acompañan el daño renal.
  • Reducir el consumo de sal.
  • Beber más agua facilita la eliminación de sodio y elementos tóxicos por los riñones, lo cual disminuye notablemente los riesgos de desarrollar enfermedad renal.
  • No fumar. El tabaquismo altera la circulación renal y potencia fuertemente a los otros factores de riesgo de insuficiencia renal (como alteración de grasas en la sangre, hipertensión arterial y diabetes), además de aumentar el riesgo de cáncer de riñón.
  • No utilizar fármacos. Hay medicamentos que pueden dañar los riñones si se toman de forma habitual o prolongada, como los antiinflamatorios no esteroides, sobre todo si hay una enfermedad renal de base.
  • Realizar chequeo de sangre y orina para analizar el funcionamiento renal si presentan factores de “alto riesgo” como Diabetes, hipertensión y obesidad.

Tener presente que todo lo que afecta al corazón también afecta a los riñones.

Y por supuesto, la consulta médica ante cualquier duda o para un monitoreo habitual. No hay que olvidar que si el paciente avanza a una terminalidad en su evolución renal, no hay forma de retroceder.

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