FUE EN MÉXICO

Detuverion al “Gurú” de autoayuda que marcaba con fuego la piel de esclavas sexuales

Se trata del norteamericano Keith Raniere, de 57 años. Detalles de una historia macabra.

Redacción Rosario Nuestro

martes 27 de marzo, 2018

Un “gurú” de autoayuda estadounidense que manejaba una red secreta de esclavas sexuales fue detenido en México. Se trata Keith Raniere, un estadounidense de 57 años que había fundado una secta en donde más 15 mujeres eran extorsionadas y chantejeadas. Incluso llegó a marcar con fuego la piel de dos de ellas.

La organización de autoayuda fue fundada hace 20 años en Nueva York bajo el nombre “NXIVM”. Dentro de la misma se creó una organización más pequeña, que se nombró como DOS y allí fue donde se perpetraron los más atroces actos.

Raniere obligaba a las chicas a reclutar otras “esclavas”. Así fue creciendo el grupo hasta llegar a las 20 mujeres. Se las sometía con videos, fotos e información comprometedora, que luego el hombre utilizaría para chantajear en caso de que no cooperaran. Además, las obligaba a firmar un contrato en el que se comprometían a responder sus órdenes sino podían perder sus activos o en el caso de que sean madres, incluso hasta la tenencia de sus hijos.

Además, en caso de que él lo solicitara, los mujeres debían acceder a encuentros sexuales a toda hora. No importaba si era de día o de noche. Y entre otras las ‘reglas’ impuestas por el gurú, las chicas debían mantener una dieta de mil calorías diarias. Gustaba de mujeres delgadas.

“The Vanguard” (así era apodado Keith Raniere) fue apresado el domingo pasado en una lujosa mansión de México, más precisamente en la ciudad Puerto Vallarta. La detención fue confirmada este lunes por la fiscalía del distrito este de Nueva York.

El jefe del FBI de la ciudad neoyorquina, William Sweeney, expresó que Ranierie mostró “un asqueroso abuso de poder en sus esfuerzos para denigrar y manipular mujeres que consideraba como sus esclavas sexuales” y agregó: “Participó en horribles actos para marcar y quemar a dos de ellas (…) Hoy estamos poniendo fin a esta tortura”.

Producto de sus actos, el detenido podría ser condenado a un mínimo de 15 años de cárcel y un máximo de cadena perpetua.

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