Deshacerse del vello indeseado, cada vez más argentinas apuestan por la luz pulsada

Especialistas en este método informaron que se ejerce sobre las áreas de la piel donde se desea quitar el vello, de forma intensa, sin lastimar la zona ni generar contratiempos.


Que sea “permanente” es el deseo, y ese es el territorio favorito de la técnica de fotodepilación (IPL) que más crece en nuestro país y que ha venido a ser una verdadera revolución en la belleza moderna femenina. Es que las mujeres ven ella la solución, ¿acaso definitiva? a un problema que más de una vez les resulta tedioso y complejo: la depilación periódica.

Una necesidad de estos tiempos, que suma en comodidad y estima, y que a través de este proceso novedoso y consolidado en la estética corporal y facial argentina, va de aplicar una luz de alta energía láser, y que, según nos cuenta VG Estética, especialistas en este método, ejerce sobre las áreas de la piel donde se desea quitar el vello, de forma intensa, sin lastimar la zona ni generar contratiempos.

Según relatan: “la luz del láser es absorbida primeramente por la melanina, pigmento de la piel y el pelo, produciendo calor y provocando la destrucción de dichas células que las que aseguran la vitalidad y crecimiento del pelo. Esta es la razón por la que el vello no vuelve a crecer”.

Distinta a la depilación láser, muchas veces se confunde, porque en características son similares, aunque las luces son más distintas. La depilación láser concibe algo más de precisión en cuanto a color y tipo de vello para lograrlo, ideal para pieles oscuras y difíciles, algo que es más estándar y general en la fotodepilación, y que en un par de sesiones rápidas logra eliminar el crecimiento de vello de forma notoria, integral y permanente.

Un punto que enamora a más de una paciente es la posibilidad de realizarse IPL en cualquier momento del año, de forma fácil y segura, e incluso en pleno amamantamiento, algo que no permite el láser, que es aconsejado realizarlo solo en invierno, porque toca más la dermis y puede dejar marquitas visibles.

Al mismo tiempo que se vuelve un método ideal para mujeres de piel sensible o vello claro, poco acostumbradas, ya que sus ondas no son tan dolorosas y profundas como si lo son las del láser tradicional.