Tras más de diez años sin exponer

Dante Taparelli inaugura una nueva muestra en el Estevez

En el marco de su 50º aniversario, el Museo Municipal de Arte Decorativo presenta el próximo viernes 30 de noviembre una muestra del destacado artista. Podrá visitarse hasta fines de febrero.

Redacción Rosario Nuestro

viernes 23 de noviembre, 2018

Tras más de diez años sin exponer su obra en una muestra propia, el próximo viernes 30 de noviembre y con la potencia que lo caracteriza, Dante Taparelli inaugura Leña en el Museo Municipal de Arte Decorativo Firma y Odilo Estevez. La última muestra del artista se llamó El Pulso y estuvo exhibida en 2007 en el Centro Cultural Roberto Fontanarrosa, que por ese entonces aún era el Bernardino Rivadavia.

En el marco de su 50º aniversario, el Estevez propuso una serie de muestras destacadas, entre las que se encuentran las puestas de Andrés Paredes, Marcelo Toledo, la exposición de dibujos ’68-’18 curada por Beatriz Vignoli de la que participaron artistas locales o la exhibición de los grandes vestidos reales a cargo del camerunés Lamyne M.

En esta ocasión, el museo recibe la obra de Dante Taparelli y, al respecto, su directora Analía García resaltó: “La exposición que cierra el año del 50 aniversario del Museo Estevez no es una muestra que pase desapercibida. Dante Taparelli, gran artista popular de la ciudad, es un gran amigo de la colección y de nuestra institución. Él fue muy generoso con el museo durante muchos años. Parte del vestuario de la visita teatralizada que proponemos, Por las huellas del pasado, se compone de prendas que fueron de su familia”.

Dante Taparelli nació en Santa Fe en 1955 y en 1979 se radicó en Rosario. Artista inmerso en diferentes disciplinas, su obra tiene el valor de una reconocible marca de autor y se destaca por su impacto, contundencia, y el gran poder de identificación. En este tiempo transcurrido en la ciudad, Taparelli devino gestor cultural desarrollando una obra pública junto a otros artistas. Muchos de sus trabajos se exhiben de manera permanente en lo que él mismo define como el lugar más democrático, diverso y popular: la calle. Su sello concentra un alto valor simbólico, un impacto significativo, una mirada sanadora, piadosa, sensible y, por sobre todas las cosas, inclusiva, porque sus obras están pensadas y creadas con el propósito de generar convivencia, memoria colectiva, cultura.

“Siento un orgullo tremendo por poder participar en el festejo de los 50 años del Museo Estevez con mis instalaciones y mis obras. Yo siempre he trabajado con el dolor humano, todas mis obras son rengas, siempre les falta algo. En este caso, hice un collage tomando como experiencia cuestiones personales. Yo tuve dos madres y las vi a las dos desarmar su vida, de a poquito, cuando ya no podían estar solas, para que alguien las cuide. Entonces, mueble por mueble, copa por copa, toda esa ficción de lujo y seguridad que uno construye sobre la vida, va desprendiéndose de a poco hasta transformarse prácticamente en un bolso, que es con lo que uno se aleja”, explicó Taparelli sobre Leña.

“Yo tomé un árbol que fue masacrado, un pino maravilloso que fue cortado estúpidamente, que estaba en un lugar semidesértico y lo cortaron en tajadas. Tomé esos pedazos y los transformé en personajes y en objetos, embalándolos a su vez con esos otros objetos suntuarios y de lujo que quedan cuando las personas se van. Elegí metales porque también son una ficción. Uno dice y resulta que la platería de la tía en realidad es de bronce con un baño de plata y parece que toda la vajilla y las cosas que juntamos durante nuestro trayecto en este mundo es para hacer más amable el corto tiempo que estamos acá y que también es una ficción”, agregó.

En el trabajo de Taparelli abundan los signos personales que lo muestran como artista, como gestor, como funcionario público (es director de Diseño e Imagen Urbana en la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario) y como persona. Su esencia artística, su búsqueda tácita, se asoma también en esta muestra. “Estos últimos años pasé mucho tiempo trabajando en el cementerio, en permanente contacto con la realidad, y sé que las cosas no son nuestras, no se van con nosotros. Mostrando un poco los fuegos fatuos con los que uno se rodea y se cree dueño del mundo, como los trofeos, y la vajilla de metal, los transformé en chapa y con eso forré e hice personajes que tienen una mirada tremenda, de desasosiego. La mirada de desasosiego que nos dice que mientras uno está disfrutando de eso que tiene, hay tantos Juanitos Laguna comiendo de la basura o durmiendo debajo de un puente. La muestra, de alguna manera, da testimonio de que toda esta estupidez en la que se transformó la sociedad en los últimos años nos lleva al caos. Por eso la llamé Leña, porque el destino de todo eso es el fuego. Como el nuestro”, expresó.

La muestra podrá visitarse hasta el 24 de febrero, con entrada libre y gratuita. La curaduría estuvo a cargo de Lila Siegrist, quien en un texto que acompaña las obras escribe: “El origen de la reunión, el origen de la conversación, el origen del diálogo se define alrededor del fuego. Se define el cobijo en el espacio de reunión que genera el fuego, en el origen de la palabra transformadora y, ahí, al momento de la combustión, se instala Taparelli”.

Se podrán enumerar cada una de las acciones emprendidas por Taparelli como artista, como gestor, como diseñador, como funcionario público o como un hombre inquieto que piensa permanentemente en mostrar nuestra riqueza cultural a la vez que asume al arte como una herramienta que resuelve problemáticas sociales y repara la memoria colectiva.

A través de su trabajo para la gestión pública, promueve la obra de otros artistas. Tal es el caso de Arte a la Vista, las reproducciones pictóricas en altura en las medianeras de edificios, límite simbólico entre lo público y lo privado. La Romántica del Boulevard, en tanto intervención fotográfica permanente a lo largo de Oroño, rescata las casonas y palacetes derribados del que fuera el Boulevard Santafesino a principios de siglo pasado, toda una exposición de estilos arquitectónicos y modos de vida de la época.

En su haber se destacan cinco bienales de la Moda que impulsó, no sólo como actividad, sino como aliento a jóvenes y talentosos diseñadores de la ciudad. En 1999 trabajó en la recuperación de los carnavales en el parque Scalabrini Ortiz, a través del diseño de carrozas, vestuario, y ambientación, experiencia que previamente le había merecido el premio al mejor vestuario en Gualeguaychú, Entre Ríos.

Como artista popular no se desentiende de la virtud transformadora del arte. El ejemplo más fiel de sus principios es la propuesta de creación del Mercado Retro y El Roperito, experiencias que anticipan una solución a la crisis económica y social que atravesó el país en 2001.

Su capacidad de crear verdaderos símbolos urbanos se traduce en obras como Un lugar en el Mundo (instalación en bronce en las intersecciones de las calles San Luis y Dorrego, corazón del comercio de las comunidades árabes y judías), el mural de la Bandera Nacional emplazado en la avenida de los Granaderos, el rescate y puesta a punto de la Fuente de las Utopías.

Las visitas nocturnas al cementerio El Salvador también son un clásico que lleva su sello, así como la creación de la Memoribilia, el mural de fotos de ciudadanos anónimos que también construyeron esta ciudad. La Bajada de los Maestros, la intervención que logró una transformación estética en el barrio Corrientes, la flor de No me olvides dedicada a las víctimas de accidentes de tránsito, las obras que forman parte de la muestra permanente del Museo de la Memoria, son sólo algunos hitos de una lista extensa.

Por eso, mejor es aprovechar la oportunidad de ver a Dante en acción, en contacto son su arte y con la gente. La cita es el viernes 30 de noviembre en el Museo Estevez.

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