A 116 años de su nacimiento

Dalí, ¿loco o genio?


“La única diferencia entre un loco y yo es que yo no estoy loco”

Salvador Dalí

Su propio discurso dice que a los 3 años quería ser cocinero, que a los 5 años quería ser Napoleón, después intentó ser Dalí; perverso, polimorfo, rezagado, y anarquizante, blando, débil y repulsivo; además me atrevo a agregar que fue excesivo, creativo, ambicioso, inalcanzable, egocéntrico, majestuoso, narcisista, transgresor, (desafiaba a sus seguidores con frases como “Querría que el mundo entero fuese mi enemigo””Las personas inteligentes que están contra mí son muy estimables. Lo peor, lo terrible, son las personas tontas que me defienden…”. Un mito que paso por el impresionismo, el cubismo, el dadaísmo, el modernismo y llego a ser rey del surrealismo; y más allá de todo eso me gusta decirle, sin ánimo de ofender, como en mi barrio le dirían… “un loco lindo”.

Sería una ingenuidad absoluta de mi parte comenzar este relato diciendo que a continuación voy a contar la historia si se quiere resumida de uno de los artistas más grande que alguna vez pisó nuestro planeta, porque su vida intensa, loca, rara, fascinante y tantos otros adjetivos, que no vale la pena entrar en tal embrollo, no puede ser redactada ni en un libro, ni en una colección, ni en ningún lado…Por tal motivo, voy a limitarme a en este caso a contar una parte del artista (y pido perdón si caigo en la redundancia de utilizar innumerables veces la palabra “artista”, pero estoy absolutamente convencido de que no es una persona común y corriente como vos y como yo (esta gente nace con algo que te juro que no sé bien lo que es, pero me gusta decirle magia). Simplemente voy a redactar una síntesis de hechos, anécdotas, frases, y otras tantas cosas del Gran Salvador Dalí…

En la primavera española de 1904, más precisamente en Figueras, nacía Salvador Felipe Jacinto Dalí i Domènech, un hijo prodigo del arte, que llevo el mismo nombre que su hermano muerto unos años atrás. Era hijo de un abogado de clase media y muy preparado culturalmente y una dama de su hogar y fervientemente enamorada de los pájaros… Para ubicarnos un poquito en la forma en la que fue criado este fenomenal artista, piensen que a los 5 años sus padres lo llevaron hacia la tumba de su hermano y lo convencieron que era su reencarnación… Dalí dijo: “Nos parecíamos como dos gotas de agua, pero dábamos reflejos diferentes””Mi hermano era probablemente una primera visión de mí mismo, pero según una concepción demasiado absolut” y luego de esta primer anécdota siento que te estas enganchando con esta historia. De ser así te entiendo, porque para mí fue inevitable leer más sobre este pintor, escultor, grabador, escenógrafo y escritor español.

Creo que es sustancial en este personaje hablar de su aspecto antes que nada, porque fue para mí el primer disparador para descubrirlo. De niño jugaba a ser un rey y en la adolescencia lo llevaba a cabo con su vestimenta, ya que usaba corbatas exageradamente grandes, siempre decía: “Lo único de lo que el mundo no se cansará nunca es de exageración”, también llevaba una capa con detalles en dorado que llegaba al suelo. Ni hablar de su pelo largo que en determinadas situaciones lo ataba con una red, que esa época era una transgresión poco vista.Finalizando la descripción del look de este polifacético, su signo distintivo se lo dan sus bigotes, encorvados y con la punta mirando hacia arriba, que según dicen algunos estudiosos de Salvador, es en honor a Josep Margarit (un militar que estaba en un cuadro en la sala central de su casa); otros le atribuyen este detalle a Diego Velázquez (pintor andaluz Admirado por Dalí). Creo que era alguien adelantado a su época, como todos los grandes de la historia pero a él le gustaba decir que era un moderno (“No te empeñes en ser moderno. Por desgracia, hagas lo que hagas, es la única cosa que no podrás evitar ser”.)

Allá por 1919, llega a Madrid, para estudiar en la Academia de Bellas Artes. En ese mismo lugar se hace amigo de García Lorca (poeta y dramaturgo español) quien fue a visitarlo ni bien salió de la cárcel luego de pasar una temporada encerrado por desatar una supuesta rebelión en la facultad y allí escribe la “Oda a Salvador Dalí”… acá les dejo un pequeño fragmento:

“¡Oh Salvador Dalí, de voz aceitunada!
No elogio tu imperfecto pincel adolescente
ni tu color que ronda el color de tu tiempo,
pero alabo tus ansias de eterno limitado.
Alma higiénica, vives sobre mármoles nuevos.
Huyes la oscura selva de formas increíbles.
Tu fantasía llega donde llegan tus manos,
y gozas el soneto del mar en tu ventana”

También conoce en la Academia a Luis Buñel (director de cine español naturalizado mexicano), a propósito que digo México, una vez Dalí dijo “De ninguna manera iré a México… No soportaría estar en un país más surrealista que mis pinturas”. Con Buñel escribieron juntos el guion cinematográfico del cortometraje “El perro andaluz”.

En 1926 lo expulsaron de la academia porque Dalí no aceptaba que ninguno de sus maestros lo juzgue. Una vez en un examen le pidieron que hablara de Rafael (pintor y arquitecto italiano), y Dalí le respondió al tribunal: “Me es imposible hablar de ese sujeto delante los tres profesores, porque yo sé mucho más sobre Rafael que todos ustedes reunidos”. De allí se va a Paris, ciudad en que vivió algunos años. Allí conoce a Pablo Picasso (artista español creador de obras cumbres como “El Guernica” y me atrevo a insinuar que más reconocido mundialmente que el propio Dalí) que en esa época lo elogió en reiteradas ocasiones por medio de Joan Miro. A lo que Dalí más adelante respondió con: “Sólo hay dos cosas malas que pueden pasarte en la vida, ser Pablo Picasso o no ser Salvador Dalí”.

Hay una linda anécdota de esa época, que cuentan que se le acercó la actriz francesa Madeleine Renaud. Se encontraba entusiasmada y le dijo al pintor: -“Quiero que sepa que le admiro muchísimo y que no hay duda de que es usted un genio”. Dalí la miró, sonrió y se limitó a contestarle: “Pienso como usted, señorita…”.

En el ’29 el destino lo cruzó con quien sería su musa inspiradora hasta el día de su muerte, llamada Elena Ivanovna Diakonova, artística y popularmente conocida como Gala. Fue una historia de amor intensa y peculiar como toda la vida de este artista, que comenzó en un hotel de Cadaquez (en el que Gala estaba con su acompañante, el poeta surrealista Paul Eduard), donde al cruzarse ambos quedaron impactados, y no era para menos, hay fuentes que aseguran que Dalí para impresionarla, busco una forma que lo representara de cuerpo entero, así que se arremangó la ropa, se puso un collar de perlas, y un geranio rojo en la oreja.

Pero esto no fue lo más raro del encuentro, para completar su look surrealista, quiso afeitarse la axila y accidentalmente se lastimó, así que con su propia sangre cubrió parte de su cuerpo, sumado a un baño de aceites, pescado y estiércol de cabra… Motivo por el cual la bella dama simplemente dejo caer de su boca las primeras palabras que se le cruzaron: “Pero que hombre tan raro”.

Sobre gustos no hay nada escrito, (Dalí dijo: “Es fácil reconocer si el hombre tiene gusto: la alfombra debe combinar con las cejas”), pero cualquier ser humano con una pequeña dosis de coherencia diría que Gala nunca más habría de dirigirle la palabra, pero como ya te dije antes y no me canso de repetirte, uno no sabe si estaban locos o si eran exageradamente genios (me animo a decir que una mezcla de las dos cosas), y desde ese preciso momento fueron inseparables… Ella tuvo relaciones extramatrimoniales a las que él aceptaba e incluso alentaba ya que le generaban un morbo y excitación mayor. Se casaron dos veces, y muy pronto la musa se dedicó a la organización de la fortuna de su amado, cosa que el genio tenía poco en cuenta como mencione anteriormente.

Dalí la describió en una frase: “La única que me salvó de la locura y de la muerte temprana”.

Años después, a finales de los ´30, en Londres, se encuentra con Sigmund Freud, exiliado en ese momento, a quien el español había designado como el Santo Patrono del Surrealismo. Luego de una cena de caracoles (unas de las comidas predilectas de Dalí) y una charla sobre Edgar Alan Poe, el artista tomo un carbón y comenzó a hacer un retrato del padre del psicoanálisis que años después causaría una verdadera revolución, y en su diario íntimo Dalí escribió: “Sin darme cuenta dibuje la muerte terrestre de Freud en ese retrato al carbón que hice un año antes de que muriera”.

Con la Segunda Guerra Mundial se escapa a Estados Unidos con Gala donde sigue demostrando su majestuosa y hasta a veces inentendible creatividad.

Allí paso por un destrozo total de una de sus obras porque le quisieron medicar unas cosas, hecho que bifurco las opiniones de la prensa norteamericana ya que algunos cuestionaban su accionar como inentendible y otros lo justificaban con el argumento de que su arte se debía expresar tal cual lo sentía y esa agresión también era parte del arte, pero había una frase que sostenía y que le daba lugar a realizar estos actos: “El que quiere interesar a los demás tiene que provocarlos”. Luego de estos hechos, un fraile italiano lo convenció de que un ser maligno habitaba su alma y le realizó un exorcismo…

Dicen algunos historiadores, que una noche en New York, tomó un taxi junto al magnate Aristóteles Onassis (que manejó la industria naviera del siglo XX, residió varios años en nuestro país, y en esa época era considerado uno de los hombres más ricos del planeta) y al llegar a destino el taxista comentó que le debían una suma que apenas ascendía a los 20 dólares y los dos híper-millonarios se miraron y ninguno tenía plata, porque ellos todo lo que consumían lo cargaban a una cuenta sin límites pero efectivo no manejaban, así que tuvieron que regresar al lugar de origen para buscar plata y saldar la deuda…

En el mismo país, conoce a otro visionario de la historia, alguien que al igual que él marco una antes y un después en todos nosotros, Walt Disney, con quien realiza una película de dibujos animados que recién sale al público, como una de las mega producciones a las que nos tiene acostumbrado Disney, en el 2003 con el nombre de “Destino”.

Otro artista emblemático con el que trabajo fue Alfred Hitchcock, construyendo parte del decorado, si leíste bien, parte del decorado de la película Spellbound.

Ya de vuelta en Cataluña, decidió instalarse en Bahía de Port Ligart, donde pasó sus últimos años… En el castillo en que estaba viviendo se le ocurrió realizar un museo, proyecto que él mismo llevo a cabo y lo nombró Teatro-Museo Dalí, y es actualmente el mayor objeto surrealista del mundo.En 1982 el gran Dalí sufrió quizás el golpe más duro de su vida, la muerte de Gala, que le causó un gran deterioro físico y psíquico que lo llevó en varias ocasiones a realizar intentos suicidas, que luego él los justificaba diciendo que era “un intento de entrar en un estado de animación suspendida cual si fuera una bacteria”.

Acercándome al final de mi humilde y espero entretenido artículo, debo confesar que siento una profunda decepción por no poder desarrollarme y explayarme mas en la parte técnica de este este genio, ya que sus obras de arte son sin duda el legado más importante que nos dejó, pero me temo que es ese un saco que me queda demasiado grande, y no voy a salir victorioso en este tema, así que a todos aquellos que le haya despertado un mínimo interés de adentrarse en ese asunto, le recomiendo lea a profesionales del arte y no a este pibe que cuenta historias (con ningún argumento sólido). Pero uno de sus dichos reza: “La pintura es sólo una minúscula parte de mi genialidad”, así que agarrándome de esto, voy a seguir un poco más.Espero haberlos hecho pasar hasta aquí un buen rato y haberles mostrado un poco lo que a algunos poetas les gusta llamarle “la locura de los genios”, pero tranquilo que este punto no es el final… ahora voy a contarles una pequeña anécdota que a más de uno les va a tocar el sentimiento nacional:
Graciela Borges en una entrevista televisiva relató lo siguiente:

“El padrino de mi hijo Juan Cruz era Juan Manuel Fangio. Un día estábamos cenando con él en un restaurant en España y entró Salvador Dalí, que vino corriendo a saludarlo porque lo admiraba. Fangio no tenía ni idea de quién era, así que más o menos le contamos .Y cuando Dalí se acerca, Fangio le dice: ‘Me dijeron que usted pinta, ¿no?”

El 23 de enero de 1989, mientras escuchaba su disco favorito “Tristan e Isolda”, de R. Wagner, Salvador Dalí abandona físicamente este mundo y dos días después sus restos son llevados al Teatro-Museo Dalí, en un subsuelo donde se encuentra la cripta, en una pequeña habitación que alberga su tumba.

Y así termina este recorrido que intenta describir con hechos la personalidad de un genio;

Que de niño jugaba a ser Rey y murió con el título nobiliario español de Marques de Dalí de Pubol, creado por el Rey Juan Carlos I de España;

Que de niño soñaba con ser artista, y murió siendo el máximo exponente histórico del surrealismo;

Que de niño soñaba con alcanzar a Salvador Dalí (“Nunca estoy solo. Tengo la costumbre de estar siempre con Salvador Dalí. Créame, eso es una fiesta permanente”) y murió siendo mucho más que un nombre;

Que de niño soñó y nunca murió, porque vive en cada obra, en cada anécdota, en cada foto, en su personalidad, en su genialidad, vive en todo…

“Seré un genio, y el mundo me admirará. Quizá seré despreciado e incomprendido, pero seré un genio, un gran genio, porque estoy seguro de ello”. S. Dalí

¿Todavía te animas a decirle loco? Aunque me cueste cada vez más, sigo pensando…