Cuando irse a dormir es un problema

Aunque existen diferentes causas que provocan insomnio, está comprobado científicamente que un buen descanso es fundamental para llevar una vida normal. Todo lo que es necesario saber.

Por Gimena Rubolino

viernes 24 de noviembre, 2017

Un tercio de nuestra vida la pasamos durmiendo. A la edad de 60 años, 20 de ellos los habremos dormido. Es lo que más hacemos, día a día, noche tras noche, así que cualquier problema durante el sueño, nos afecta cotidianamente, tanto de noche, como de día, condicionando muchas veces nuestra vida, porque las funciones del sueño son importantísimas para nuestro organismo.

Lo dice el Instituto de Medicina del Sueño: “la falta de horas de sueño tiene consecuencias muy evidentes durante el día, tales como la excesiva somnolencia diurna (o tendencia a dormirse a todas horas, los cambios del estado de ánimo (humor, tristeza, irritabilidad, ansiedad, depresión, etc) y aumento del estrés”.

Además, estudios demuestran que las probabilidades de sufrir alguna enfermedad psiquiátrica aumentan en un 40 por ciento cuando los problemas para dormir se vuelven crónicos.

Investigaciones recientes sobre la privación o falta de sueño demostraron que, después del tercer día sin dormir, aparecen alucinaciones y locura temporal, y que el ser humano no puede vivir sin dormir más allá de entre 10 y 15 días.

Los trastornos del sueño, de los cuales el más frecuente es el insomnio, son un motivo habitual de consulta médica. En lo referente al tratamiento son fundamentales las medidas no farmacológicas, que incluyen prácticas higiénicas del sueño, cambio de hábitos nocivos e incorporación de rutinas saludables.

De acuerdo con el Hospital Alemán existen muchas causas que pueden provocar insomnio. Las más habituales son: trastornos de ansiedad o depresión; horarios irregulares al levantarse y acostarse; dormir siesta en exceso; realizar actividades intelectuales durante la noche; consumir medicamentos o tener alguna enfermedad crónica, etc.

Por eso, es importante tener en cuenta las siguientes conductas:

  1. Mantener un horario regular para irse a la cama y para levantarse todos los días.
  2. Ser constante al tomar siestas: la gente que toma una siesta de vez en cuando no puede dormir bien en la noche ese día. Tomar todos los días la siesta o no tomar nunca.
  3. Hacer ejercicios en la mañana o temprano en la tarde. No hacer actividades extenuantes justo antes de irse a la cama.
  4. No tomar bebidas con cafeína después de las 4 de la tarde (no mate, no café, no gaseosas con cafeína) y tampoco nicotina (fumar).
  5. Tener cuidado con las pastillas para dormir. Estos medicamentos no deben ser consumidos por más de 4 semanas (a menos que el médico lo crea necesario). Su uso prolongado puede producir insomnio de “rebote”.
  6. No comer mucho antes de irse a dormir.
  7. Intentar relajarse antes de acostarse: tomar un baño de agua caliente ya sea de inmersión o una ducha, leer una novela, escuchar música suave, evitar pensamientos estresantes.

 

La doctora María Del Rosario Bianchi, especialista en Medicina Del Sueño sostiene que llevar la computadora o el celular a la cama y pasar un rato con estos aparatos antes de dormir es un hábito nocivo para un buen descanso.

Las pantallas LED de los dispositivos electrónicos emiten señales a una frecuencia que interfieren con la conciliación y el mantenimiento del sueño, ya que inhiben la producción de melatonina, necesaria para dormir”, explica Bianchi.

La melatonina es una molécula que se sintetiza a partir del aminoácido triptófano. En fases previas, el triptófano se transforma en serotonina, por complejas vías metabólicas, un neurotransmisor conocido también como “hormona del humor o de la felicidad” y relacionado con el sueño saludable.

La concentración de serotonina en el cerebro es proporcional a la concentración de triptófano en el plasma y el cerebro.

A su vez, la serotonina se convierte en la molécula N-acetilserotonina, precursora de la melatonina.

Especialistas en nutrición resaltan la importancia de llevar una dieta rica en triptófano, para que el organismo, de manera natural, pueda sintetizar la serotonina y la melatonina.

Son alimentos ricos en triptófano: la leche tibia, la miel, huevos, pescados, frutos secos y la banana.

Dormir mal tiene consecuencias sociales y médicas importantes que afectan por igual a todas las edades. Por este motivo, es de suma importancia realizar una consulta médica ante la presencia de un sueño irregular para poder corregir el problema en forma temprana.

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