aprender a alimentase

“Cualquier chico de ocho años ya comió la misma cantidad de azúcar que su abuelo de 80”

Lo alertó Soledad Barruti, periodista y creadora del libro ''Mala leche'' en una entrevista exclusiva.

Por Rosario Nuestro Redes

sábado 23 de marzo, 2019

La periodista Soledad Barruti, y creadora del libro ”Mala Leche”, que  fue presentado en Rosario días atrás, invitó a tomar conciencia en una entrevista exclusiva con Rosario Nuestro, sobre la producción de alimentos y por qué la comida ultraprocesada enferma a la sociedad desde la infancia.

El pasado jueves Soledad presentó su libro en la Plataforma Lavarden desarrollando su recorrido de cinco años de investigación, alrededor de la industria alimentaria y cómo se empaquetan los productos para llegar a las g{ondolas e incentivar su consumo.

Así explicó ‘‘cómo vamos comprando productos que no necesitamos, guiándonos por señales que no tienen nada que ver con la alimentación, tiene muchísimo que ver con publicidad, con la manipulación sensorial, con el éxito rotundo que tienen los ideadores de productos comestibles, son muy buenos para vender y bastante malos para comer”.

Barruti además resaltó cómo la industria fué desplazando cada vez más la alimentación ”al punto tal que hoy una persona puede comer de la mañana a la noche productos de las marcas”.

¿Cómo surge la necesidad de escribir este libro?

-Yo venía trabajando con temas relacionados con la industria alimentaria, el gran disparador fue mi hijo mayor y la intriga alrededor de qué le estaba dando, cuando creía que le estaba dando la mejor comida posible y empecé a descubrir una cantidad de azúcar demencial, de ingredientes que no sabía nada y de un montón de aditivos.

¿Cómo lograste recolectar datos oficiales de empresas que no quieren mostrar lo malo?

-Fue una búsqueda de mucho tiempo, algunas no me abrieron las puertas nunca. No solamente tenía que ver con la paciencia y con esa oportunidad sino con construir esos vínculos que permitieran conocer esa trastienda que muy pocas veces está expuesta.
Fue un libro de muchos viajes, tiene viajes al interior del país, campos y lugares donde se produce la comida y también a los países de la región en donde se producen leyes y en muchos casos el contra ataque a todo este sistema alimentario.

¿Porqué elegiste ese título para tu libro?

-El doble sentido de Mala Leche (mala intensión o literalidad de la palabra)
Mala leche tiene que ver con la mala intención con la que nos están empaquetando con este tipo de aditivos, de publicidad, de seudoexpertos que nos dicen lo que hay que comer.
Y también tiene que ver con la leche como un emblema del reduccionismo alimentario y cómo alrededor de la leche se fue trabajando una idea de alimentación que nos va a alejando de lo que necesitamos comer.
Es muy perversa la industria porque te va ocultando toda esa información y  producto de este mismo reduccionismo lo que termina sucediendo es que se repite con consultorio, se repite en publicidades, en las escuelas y nadie se cuestiona nada y es algo necesario y urgente de hacer.

Hoy cualquier chico de ocho años ya comió la misma cantidad de azúcar que su abuelo en 80 años.

-Los datos provienen de un estudio científico publicado. Estamos haciendo un experimento con los chicos hoy en día y se están enfermando justamente con enfermedades de adultos.

¿Cómo cambiamos esto?

-Hay que salir de la trampa, salir de productos y volver a los alimentos, por eso el libro habla de comida real como salida. La comida real es la que no tiene ingredientes sino que son los ingredientes, la que se cocina en los hogares, la que invita a recuperar la cultura alimenticia, la que no está hecha para vender sino para alimentar. Es la que se consigue en la verdulería, en la pescadería, la carnicería, no la que se consigue en las góndolas.

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