Correr en la playa: ¿Sí o No?

Si bien esta modalidad presenta algunas contraindicaciones puede ser una buena alternativa para aquellos que practican el running con regularidad y quieren potenciar su entrenamiento. La palabra de los especialistas.

Por Gimena Rubolino

viernes 19 de enero, 2018

Instructores en práctica deportiva definen al running como “un término social que se ha impuesto en los últimos años y que se refiere a la práctica general de correr”.

El running ha ganado muchos seguidores, que se interesan por todos los aspectos relacionados con el hecho de correr (sistemas de entrenamientos, el uso de aplicaciones para trazar rutas o contar kilómetros, consejos de alimentación, material deportivo y un sinfín de elementos).

Durante esta época del año, una buena alternativa puede ser correr en la playa, en especial, para aquellas personas que tienen pensado tomar varios días de descanso cerca del mar.

Las opciones son muy variadas pero es recomendable vigilar las rodillas y tobillos para evitar lesiones provocadas por el terreno irregular.

Especialistas en esta disciplina proponen las siguientes alternativas:

  • Trotar por la arena: la dificultad es mayor, exige un esfuerzo especial y los músculos de las piernas trabajan con mucha intensidad. Hacerlo con precaución fortalecerá los tobillos para evitar o curar posibles esguinces.
  • Correr por la orilla: la dureza de este terreno es mayor, aunque engañosa (sobre todo cuando incrementamos la velocidad). Las ventajas son múltiples (brisa marina, más ritmo, menos calor), los inconvenientes son los objetos que podemos pisar y la pendiente lateral que castigará nuestras piernas siempre con la misma inclinación.
  • Con el agua por los tobillos: la superficie es algo más blanda y el agua ejerce fuerza en sentido contrario a las piernas. Perfecto para calentar o hacer unas series cortas.
  • Con el agua por las rodillas: la dificultad es aún mayor porque el esfuerzo requerido empieza a ser importante. Esta modalidad fortalece tríceps y cuádriceps, y aporta importantes contribuciones a nuestra técnica de carrera.
  • Con el agua por la cintura: ya nos adentramos en el terreno del Aquarunning. Trabaja toda la musculatura del cuerpo, casi sin excepción. Las piernas se enfrentan con la intensa resistencia que el agua impone.
  • Con el agua al cuello: mar adentro ya es Aquarunning puro y duro. Son muchos atletas los que practican esta modalidad para no perder forma, al mismo tiempo que evitan o se recuperan de cualquier lesión.

 

No es bueno abusar y es importante tomar precauciones.

La amortiguación, la estabilidad, el impulso y la protección que ofrecen nuestras zapatillas de running existen para evitar que nos lesionemos. El impacto que recibe un pie desnudo es brutal y no es bueno mantenerlo durante demasiado tiempo. Sin embargo, es aconsejable un pequeño trote por la orilla para recuperar sensaciones y sentir cómo funciona realmente el cuerpo cuando se corre.

Para tener en cuenta:

  • La arena es una superficie inestable, dañina para las articulaciones e incluso podría ocasionar una lesión.
  • Los músculos son exigidos y obtienen una sobrecarga muscular. El desgaste físico es superior pero sus consecuencias lamentables.
  • Los niveles de humedad son bastante altos, el calor y la actividad física hacen más complicado los ejercicios, además existe mayor riesgo a la deshidratación.
  • Correr en la arena está contraindicado especialmente para personas con problemas articulares o debilidad en los tendones.

La clave es animarse a esta variante pero no abusar, es decir, no es recomendable correr durante largos períodos de tiempo si no es habitual hacerlo en esta superficie; prestar atención a los dolores del cuerpo (si se siente un pinchazo o tirón en rodilla o pierna es preferible detener la marcha); hacerlo con zapatillas y elongar antes y después del trote.

 

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