Bv. Oroño y Güemes

Con Johnny B. Good afuera, un gigante inmobiliario ocupará el local de la importante esquina rosarina

Ya tomó posesión del espacio y comenzaron las obras de refacción para adaptarlo acorde a las necesidades de la empresa. Promete inaugurar en los próximos meses.


Por Ignacio Pellizzón

A casi dos meses de la impactante noticia de que Johnny B. Good cerraba, por efecto de la pandemia, uno de los gigantes que opera en Rosario, pero que nada tiene que ver con el rubro gastronómico sino con el inmobiliario, ocupará el espacio vacío en la icónica esquina rosarina de Bv. Oroño y Güemes.

Se trata de la franquicia internacional ReMax Exclusivo. A pocas semanas del cierre de Johnny B. Good, los líderes de la empresa se reunieron para hacerse cargo del local que quedaba vacante. Así, desde septiembre tomaron posesión del inmueble para comenzar con las obras de refacción y de adaptación que el gigante inmobiliario pretende.

Actualmente, la firma opera en calle Salta 2172, pero al mudarse a Güemes 2197 la marca pretende imponer mayor presencia en el boulevard más importante de Rosario. Con un equipo de casi cien personas, están trabajando en las adaptaciones que la corredora exige para operar acorde a sus necesidades.

“La mudanza de ReMax Exclusivo representa una fuerte apuesta e inversión a la ciudad y a la provincia. El nuevo inmueble tiene 700 metros cuadrados, requerirá inversión para su puesta en marcha y generará oportunidades de crecimiento laboral para su gran equipo de más de 80 personas”, advirtieron al portal ON24 desde la empresa. Y aseguraron que la remodelación -a cargo del Arquitecto Jorge Hidalgo- ya está en proceso con el objetivo de comenzar a operar en los próximos meses.

La salida de JBG

Como muchos otros locales gastronómicos bajo la crisis generada por la pandemia, el reconocido pub de bulevar Oroño, Johnny B. Good, bajó el 19 de agosto la persiana.

La franquicia de origen cordobés había abierto sus puertas en 2012, y para 2015 proyectaba otro local, pero el difícil marco económico que desató el coronavirus terminó asfixiando a sus propietarios.

La inmensa estructura y el alto valor del alquiler fueron insostenibles en un contexto tan restrictivo, y este miércoles fue el último día de trabajo en el pub ubicado en la esquina de Oroño y Güemes. En la calle quedaron unos 45 trabajadores.

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Paladini flotante