OPINIÓN

¿Cómo trabaja un coach?

Por: Fernando Sabatini, Director de Emovere, coaching y acción efectiva.


Podemos definir al coaching de muchas maneras, una de ellas: es un proceso creativo de aprendizaje donde el coach acompaña al cliente a concretarlo; la persona que se acerca a un profesional está en un estado donde le falta algo, está insatisfecho y no sabe cómo salir de ese lugar de insatisfacción.

Agregamos, que la persona cuando ingresa a un proceso de coaching necesita resolver algo, emocionalmente esta insatisfacción se manifiesta de distintas maneras, igualmente todas pueden ser definidas como malestar: Malestar por no lograr aquello que se propone.

El cliente sabe que hay algo que no sabe, y busca ayuda. Significa que el cliente necesita aprender algo y el coach trabaja generando el entorno emocional para que pueda hacerlo, para que el cliente se lleve aquello que viene a buscar, entendiendo esto, como qué acciones realizará, que en el presente no está haciendo, para satisfacer aquello que considera le falta y lo tiene en malestar.

Aquí el saber del coach es en relación al tipo de vínculo que genera para que el cliente se abra a aprender algo nuevo, y cuestionarse lo que hace, que le da certidumbre, aunque no resultados.
“El coach diseña y construye el contexto emocional para la reflexión y el autoconocimiento”.

Para realizar esta tarea, el coach sabe que el ser humano, se maneja con aprendizajes construidos en distintas etapas de la vida y que lo llevan al lugar que se encuentra hoy. Entendemos que las personas hemos aprendido cómo manejarnos para adaptarnos a nuestro entorno a lo largo de nuestra vida, ese aprendizaje ha conformado nuestro carácter, nuestra forma de comportarnos en el mundo y operar en nuestra realidad.

Estos comportamientos nos han permitido alcanzar objetivos y nos han impedido alcanzar objetivos, por ello decimos que “el coach sabe que los aprendizajes que los seres humanos hemos construido a lo largo de nuestra vida nos llevan al lugar en el que estamos hoy”.

En el caso del cliente: en el lugar que se encuentra hoy en relación al tema que trae: un lugar de imposibilidad para abordarlo y resolverlo, y que lo instala en el malestar de no alcanzar el objetivo deseado. Los aprendizajes, se manifiestan como creencias y sabemos además, que esas creencias
definen qué comportamientos tendrán ante determinados estímulos que traen las situaciones que vive en el día a día a través de las personas con las cuales se relaciona. El trabajo del coach es generar el espacio de reflexión para que la persona tome consciencia de aquello que hace y necesita modificar.

Breve descripción de cómo una creencia impacta en el vínculo (situación tomada en casos de
coaching ejecutivo). Si una creencia es funcional, significa que nos permite alcanzar objetivos, relacionarnos con emociones que incluyen a las personas. Un ejemplo: “Un coordinador de equipos, cree que las personas de su equipo tienen mucho que aportar para el trabajo cotidiano, genera espacios de conversaciones donde las personas opinan, él las toma en cuenta y las personas se sienten reconocidas, el clima experimentado en ese equipo es de bienestar y el coordinador se siente
empoderado y reconocido.”

Si una creencia es disfuncional, significa que no nos permite alcanzar los objetivos, y en general nos relacionamos con emociones que excluyen a las personas. Un ejemplo: un coordinador de equipos, cree que las personas de su equipo no tienen nada que aportar y que todo depende de su saber, no genera espacios de conversaciones, sino baja las ordenes que deben realizar, a pesar que su equipo le
manifiesta (cuando el coordinador lo permite) que las acciones son erróneas, el coordinador alcanza resultados con un gran esfuerzo (a veces), y cuando no los alcanza responsabiliza a su equipo. El equipo no se siente reconocido y el coordinador tampoco, y el clima emocional experimentado es de malestar.

Imagínense que un coach tiene como cliente al coordinador del segundo ejemplo, y lo contrata porque no sabe como hacer para que su equipo “funcione” y dice: “que ellos no hacen las cosas bien, no están comprometidos”. El coach necesita construir un entorno emocional, donde el coordinador reflexione para así desafiar sus creencias. Si este coordinador considera que su equipo no hace las cosas
bien, le resultará dificultoso observar que hay aspectos que dependen de él para potenciar a su equipo. Dado que, desde su perspectiva, el problema es su equipo, no él.

Aquí el coach necesita crear un entorno emocional, para que a través de la indagación el cliente reflexione, generando una emocionalidad para que las preguntas del coach no sean tomadas como invasivas. Si esto sucede no hay reflexión, lo que aparece es la defensa. Y en coaching los clientes
se defienden culpando a otros, poniendo otras creencias para fundamentar las anteriores o, en el peor de los casos: quitándole autoridad al coach.

Las personas necesitamos reflexionar y tomar consciencia de las creencias que se juegan cuando estamos con otros, dado que las mismas condicionan nuestros comportamientos generando vínculos que posibilitan o no alcanzar resultados y climas emocionales en los espacios laborales. La formación profesional es la base del desarrollo de competencias para que el coach logre el objetivo y este tipo de profesional requiere además tiempo de auto reflexión y de práctica en espacios cuidados, para luego entregar su saber a la comunidad.