¿Fin de una moda?

Cervecerías de Rosario al borde de la cornisa: entre cerrar definitivamente o cambiar de rubro

La demanda de cerveza artesanal cayó un 95%, el sistema de delivery no les funcionó y el aislamiento de la gente les tumbó el negocio. Con un futuro incierto muchas piensan virar hacia otro mercado, mientras que otras no volverán abrir. ¿Se repite el fenómeno del paddle?


¿Cómo seguirá la vida después de la pandemia?, es la pregunta que todo el mundo se hace y que nadie encuentra la respuesta. Algo es seguro: la vieja “normalidad” no será igual a la nueva “normalidad”. Hoy, sin una vacuna a la vista, el distanciamiento entre las personas se deberá mantener por tiempo indeterminado. Esto provoca que infinidad de comercios no vuelvan a abrir sus puertas porque, justamente, el amontonamiento de personas era el negocio, como por ejemplo los boliches y las cervecerías.

Pareciera que cada década tuvo su fenómeno, que explotó y que la gente se volcó a consumir casi sin consuelo. En los ’90 fueron las canchas de paddle, en el 2000 explotaron los ciber café con el juego Counter Strike como estrella estelar, después llegaron los Play Room donde el furor por jugar a la Play Station minó la ciudad y lo mismo sucedió con los pubs de venta de cerveza artesanal.

En la mayoría de los casos, fue el desgaste de la gente, la falta de renovación o, sencillamente, el fin del interés por la actividad lo que generó que cada negocio vaya pasando de moda. Pero el boom de las cervecerías se encontró con algo inimaginable, con una situación sin precedentes: una pandemia mundial.

Fin del modelo de negocio

Para Reinaldo Bacigalupo, al frente de Mercado Pichincha, los bares cerveceros van a tratar de “virar hacia lo que es un restaurant”, señaló a Rosario Nuestro. “No te garantiza la supervivencia, pero te enfoca más en vender comida. Sería pasar de vender una cerveza artesanal a ofrecer una cena. Con lo que está pasando el modelo de negocio de las cervecerías no llegan ni a un punto de equilibrio con poco volumen de gente en sus negocios”, expresó.

Por eso, “se me ocurre que varias van a tratar de virar a otros rubros. A grandes rasgos se me ocurre que la cerveza artesanal va a pasar de ser una moda, como sucedió con la famosa cancha de Paddle, a ser un producto valorado, distinto, pero con referentes. Por ejemplo, quedarán como referencia las grandes cervecerías artesanales del país”.

Se estima que en Rosario hay más de 80 cervecerías, pero que sobrevivirán al coronaviruas menos de la mitad y serán las que logren producir su propia cerveza. La mayoría competía por ver quién acumulaba más cantidad de gente porque “si no había muchísimo volumen, el negocio no era rentable”, cuenta Bacigalupo, por eso es que el aislamiento no les permitiría seguir funcionando, mientras que un restaurant con el 70% de las mesas ocupadas “quizás salía derecho”, pero no era el caso de las cervecerías.

Desde que comenzó la cuarentena la caída del consumo de cerveza artesanal en Rosario es del 95%. El delivery, que es un método con el que muchos negocios logran surfear la crisis pandémica, “no funciona para las cervecerías, por eso casi ninguna está trabajando así”, admite Bacigalupo. Muchos locales se encuentran en venta y otros venden sus fondos de comercio a la mitad de lo que se debería pagar. “El que pedía 50 mil dólares, hoy lo entrega a 25 mil”.

La escasa venta de cerveza artesanal que hay en Rosario es principalmente “de latas”, aseguró a este medio el presidente de la Cámara Rosarina de Artesanos Cerveceros (CRAC), Guillermo Martínez, quien sabe que la situación es dramática porque la demanda cayó completamente.

“La verdad es que no sabemos cuántos serán los pubs que volverán a abrir, pero casi seguro que más de un 30% no lo van a hacer”, se lamenta y avizora un futuro dramático en cuanto al empleo porque “actualmente la mayoría de la gente está cesanteada, muchos cobrando parte de su sueldo y otros no”, con lo cual “no tenemos en claro cuántos nuevos desempleados serán”.

En carne propia

Hace dos años exactamente, cuando inauguró en Pueyrredón 1096 (entre San Juan y San Luís) la cerveteca Mosto, su propietario Nicolás Dacunto jamás imaginó que 24 meses después iba a llegar una pandemia mundial que lo iba tumbar casi de la noche a la mañana.

Mosto es una cerveteca, un espacio exclusivo y dedicado a la comercialización y degustación de cervezas industriales y artesanales de producción nacional como internacional. Cuenta con cinco canillas de cervezas tiradas de la marca Faucaria en los distintos estilos: Ipa, Milk Stout, Honey, Scotch y Kolch. Pero en el último mes, la demanda cayó más del 70%.

“Estamos con delivery y con esto intentamos cubrir los gastos fijos, el salario de los empleados”, contó a Rosario Nuestro. “Para que se den una idea, hoy salir derecho te da la misma alegría que antes cuando ganabas dinero”, ejemplificó. “La situación es dramática”.

Nicolás Dacunto también cuenta que en el rubro todo es triste y lamentable. Desde que comenzó la cuarentena por la pandemia, “todo es despidos, reducción de carga horaria, cierre de negocios”. De hecho, “no van a ser muchas las cervecerías que van a volver a abrir y muchos van a tener que reducir el personal a la fuerza”.

La realidad de muchos emprendedores cerveceros es que no pueden esperar hasta septiembre u octubre para volver a una cierta “normalidad”, como advierten algunos especialistas sobre el fin de la cuarentena. Por eso, según Nicolás, algunos van a “cambiar de rubro”, porque “no pueden especular con las fechas para cubrir compromisos y gastos mensuales”.

Si bien el dueño de Mosto sabe que el contexto es sumamente desfavorable, no piensa bajar los brazos. “Nosotros vamos a seguir y le vamos a encontrar la vuelta a la situación, mutando dentro del rubro como hicimos de pasar de ser delivery de birras a delivery de bebidas en general. Vamos a hacer lo que sea necesario para seguir adelante y que esta crisis no nos tumbe. Estamos trabajando todos los dueños de cervecerías a la par en todas las áreas, ya sea compras, mantenimiento, despacho, delivery, es decir, hacemos de todo, porque es la única forma de sobrevivir a esta locura”, cerró.