RADIO MITRE ROSARIO

Caso Mimi, la historia que conmueve al país: “Hacen desastres con los derechos de la nena, tratándola como objeto”

“Ella se lleva un agujero en su vida y en su identidad", aseguró Mariana Megías, la "mamá del alma" de la pequeña de 3 años que separaron de su familia de acogida.


El caso Mimi conmueve al país desde que su historia retomó conocimiento público en los últimos días. Se trata de una nena de tres años que la Justicia separó de su familia de acogida, que la recibió con apenas un mes de vida, en diciembre pasado y desde ese momento no supieron nada más de ella. “Hacen desastres con los derechos de la nena, tratándola como objeto”, aseguró Mariana Megías, "mamá del alma" de la pequeña.

Durante una entrevista con El Puente por Radio Mitre Rosario, Mariana contó otra experiencia siendo familia de acogimiento, que tuvo un final muy diferente: Ya hemos sido familia de acogida de otro niño y también hicimos un proceso largo de un año y medio, que es mucho más que lo que estipula la ley que es que no sean más de tres meses. Tuvimos un vínculo que continúa hoy en día con la familia que lo adoptó y con él”.

En el caso de Mimi, se fue extendiendo y construyendo un vínculo y que todo padre e hijo conoce, de identidad, amor, de valores, de costumbres. A los dos años ella empieza a manifestarnos que somos su familia, que ya tiene papá y mamá, empezamos a querer hacer escuchar esto a la ONG en la que estábamos incluidos en el programa de acogimiento de CABA. Las familias de acogimiento no podemos tener ningún contacto con la Justicia, por lo tanto esto estuvo mediatizado por la ONG que no decía que estemos tranquilos, esto siempre pasa, estamos en contexto de pandemia, quien sabe cuándo esto se resuelvo. Yo quería que esto se resuelva, pedimos que se escuche su voz, su reclamo”, continuó la mujer y agregó: “Los organismos de protección y la Justicia fueron implacables, fueron atroces en su negativa y en la medida de llevársela de acá a otra familia de acogimiento”.

Con respecto al accionar de la Justicia en este tipo de casos, cuestionó: “En todo el país sucede esto todo el tiempo y pareciera que los organismos tienen un modus operandi donde terminas siendo el culpable, la familia termina siendo la culpable, te dicen que estás expresando un deseo propio, un deseo de los adultos y te dicen que están protegiendo a los niños, y en realidad hacen unos secuestros espantosos de los niños. Cortaron todo vínculo y no la vimos nunca más. Para ella desaparecimos de su vida, la Justicia la movió de casa sin haberla visto ni haberla oído, es una vulnerabilidad de derechos total, habría que decretar todo nulo lo decretado por esa jueza”.

A su vez, Mariana aseguró que "ningún funcionario tuvo contacto" con ellos y señaló: "Pasaron sus escritos en el expediente diciendo que estábamos confundidos de roles, que la ley es muy clara y la familia de acogimiento no puede pedir la guarda. Luego de golpear desesperadamente un montón de puertas, logré que me reciba el Consejo del Niño el Niño y el Adolescente de CABA y la dirección del Ruada. Las cabezas directivas nos dijeron que éramos culpables de lo sucedido, así de grosero”.

Sobre lo que esta situación puede generar a futuro en Mimi, dijo: “Ella se lleva un agujero en su vida y en su identidad, y no van a estar ahí para hacerse responsables cuando esto se exprese en su vida. Aún estando nuestra situación en Cámara, apelando la sentencia de primera instancia, la jueza siguió adelante y la dio en una guarda preadoptiva la semana pasada, en una especia de adopción exprés de cuatro o cinco días”.

“La ley dice que la Justicia debe resolver la situación de adoptabilidad, como máximo en 180 días. Además están los organismos internacionales de defensa de los Derechos Humanos, con los que Argentina tiene acuerdos firmados. Están queriendo ponernos como que fallamos en nuestro rol de familia de acogimiento y hacen desastres con todos los derechos de la niña, tratándola como objeto, como si fuera una cosa que puede ser movida de una casa para otra. Y como si pudiese sobreponerse a un trauma, cuando el trauma lo provocó el Estado”, siguió Mariana y concluyó: “La escucha de la nena no se hizo, es gravísimo, una barbaridad”.

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