Desde hace una década

Alerta tóxica: la empresa abandonada que pone en jaque la salud de Rosario y la región

Pese a los esfuerzos de diversas ONGs para generar un saneamiento seguro de la planta, todavía siguen vigente los altos riesgos de contaminación ambiental.


Son las once de la mañana de uno los primeros días de enero en Capitán Bermúdez. Es un día común y corriente, en el que muchos están de vacaciones. Parece un día más, en el que se ven entrar y salir camiones de las diferentes plantas de celulosa, que abrazan a la localidad junto al río Paraná, pero no.

En el ambiente se puede oler el aroma a celulosa. Son ráfagas de aire nauseabundo que calan hondo en los pulmones de los visitantes recién llegados, pero que pasa desapercibido en los vecinos de la zona. “Cada seis meses, aproximadamente se da este fenómeno que trae un olor asqueroso a cloro y que dura como siete horas, pero después se va”, explicó un kiosquero a este medio.

Son muy pocos los que saben lo que está pasando a pocos metros de la población y menos qué consecuencias irremediables puede generar.

Mientras Carlos y Nelly están en la vereda de su casa lavando el auto, algo que hacía tiempo que venían planificando por la mugre que tenía encima; pegado a la firma Celulosa, ubicada en el ingreso de Capitán Bermúdez, hay movimientos inusuales.

Con sigilo se mueven dentro de la compañía que fue abandonada hace casi una década. Pertenece al empresario Sergio Taselli -también propietario de Usina Sorrento-. En este caso se trata de la ex Electroclor, más conocida como Petroquímica Bermúdez, una mega planta que supo estar en boca de todos y hoy es una amenaza constante y silenciosa para la salud de Rosario y la región.

¿Por qué tanto misterio?

Resulta que la ciudad que tiene de intendente al peronista, Daniel Cinalli, viene siendo contaminada por los residuos tóxicos de la ex Electroclor desde hace siete años. Los desechos contaminantes, que se mantienen a la intemperie en el terreno de la planta, lindera a Celulosa, está esparciendo toxicidades en el suelo, las napas y el aire.

Son pequeñas dosis que van recorriendo kilómetros impulsadas por el viento. Los tanques de donde provienen estas partículas pueden llegar a sufrir pérdidas de gases y generar una crisis medioambiental.

Ni Carlos ni Nelly están al tanto de dónde se ubica la planta ni los peligros a los que están expuestos todos los días. El silencio sobre los riesgos es abrumador en Capitán Bermúdez. Poder localizar la Petroquímica no es sencillo, porque la mayoría de los ciudadanos no tienen bien en claro donde está ubicada, mucho menos que todavía existe una alerta tóxica sobre la empresa.

“Petroquímica Bermúdez es una empresa en la cual se estuvo produciendo cloroformo, tetracloruro de carbono, tricloroetileno, benceno, entre otros residuos químicos, y han dejado su huella con determinadas sustancias en el predio”, detalló a Rosario Nuestro Cecilia Bianco, que está en la organización Taller Ecologista, trabajando en temas medioambientales desde el 2004 y quien se encarga de los asuntos ligados a sustancias tóxicas.

“Desde que la firma cerró en 2013 nosotros sabemos que dejó pasivos ambientales, por eso venimos pidiendo que la clausura se realice de manera segura. Claro está, que el Ministerio de Ambiente de la Provincia debe realizar el pedido, lo cual ya hizo, pero no se concreta”, explicó sobre los motivos por los cuales todavía no se realizó un saneamiento seguro.

Según comentó a este medio el intendente Cinalli, la Fiscalía intimó al empresario Taselli a que realice el desmantelamiento seguro y protegido de la ex Electroclor con una caución de 30 millones de pesos. Hace un año y medio “se llevaron la mayoría de los tanques tóxicos y solamente quedan uno o dos”. “El predio está en un 50% saneado”, ratificó.

Se firmó un acuerdo con el ministerio de Medio Ambiente del gobierno de Miguel Lifschitz -ex gobernador de la provincia de Santa Fe-, cuenta Cinalli, porque una de las intenciones era poder desarrollar un parque industrial de 30 hectáreas con un puerto de unos 700 metros a la vera del río y para eso era necesario limpiar prolijamente todo el terreno donde funcionaba la Petroquímica Bermúdez.

No es lo que parece

Hace pocas semanas “tuvimos conocimiento de que el plan que ellos -la compañía- habían presentado para el cierre seguro del predio, fue rechazado por la provincia de Santa Fe”. Es decir, que la ex Electroclor “sigue contaminando”, porque “se encontraron sustancias que son persistentes, sumado a que la acción de la lluvia y el viento, trasladan las partículas tóxicas por el ambiente”, aseveró la referente de la ONG, Cecilia Bianco.

El costo para llevar a cabo un saneamiento seguro “es altísimo”, aclaró; “hablamos de millones y millones de pesos, porque están contaminadas las napas, el suelo y hay edificios que ya no tiene posibilidades de ser recuperados y deben ir seguro a una demolición. Todo es costo”.

“Además, si hay algún interesado en comprar o invertir en la petroquímica deberá hacerlo con todo el pasivo ambiental y la catarata de problemas que viene arrastrando la firma desde hace muchos años y que van en aumento”, expresó Bianco.

Rosario Nuestro se acercó al predio de la ex Electroclor en Capitán Bermúdez para visibilizar su estado actual. En el ingreso a la planta, desde la cual se puede ver la firma Celulosa, se detectaron máquinas que, según informó uno de los guardias presente, “están realizando tareas de mantenimiento” como corte de césped, pero también confirmó que se está desarrollando la demolición de edificios “por su estado precario”.

Esta nueva información que recogió este medio produjo una alarma en Taller Ecologista.  “Se trata de una situación irregular lo que está aconteciendo actualmente en la planta. Por eso, a través de una carta judicial, le solicitamos detalles a la Provincia para que nos informe sobre las tareas reales que se están efectuando en la compañía”.

El principal riesgo para la población de Capitán Bermúdez surge de las bombonas, que son como garrafas donde se almacenó el cloro y mediante las cuales se transportaba -porque ellos producían esta sustancia-. Todavía hay muchas que contienen cloro, por eso se había presentado un plan para desgasificarlas, pero como están a la intemperie hace muchos años, las posibilidades de que estas válvulas fallen siguen latentes.

“Estas partículas son terriblemente dañinas para el ser humano. Aspirarlas en pequeñas dosis produce gran irritación, pero ya en grandes cantidades directamente son causales de muerte. Es un tema gravísimo y hay una empresa al lado -Celulosa- que si el viento arrastrara este gas podríamos llegar a tener una catástrofe”, advirtió la ecologista.