entrevista

Adrián Pavía: un personaje histriónico que sobresale en todas las fiestas

El organizador del casamiento de Lionel Messi dialogó con Rosario Nuestro y contó detalles de su glamourosa profesión.

Por Rosario Nuestro Redes

sábado 13 de enero, 2018

Por Tatiana Pace

Esa tarde, vestirme fue todo un desafío. Abrir el ropero y elegir qué prenda me pondría se tornó complicado al pensar que iba a reunirme con quien, además de saber tanto de moda y buenos modales, estuvo al lado de grandes celebridades a nivel mundial. Opté por ser básica. Con jean y camisa negra, le abrí la puerta a esta auténtica personalidad pasadas las 19:00.  Con una importante trayectoria en cuanto a su profesión, Adrián Pavía se sentó a charlar conmigo ese día. El encuentro no fue para hablar de mi futura boda (que, calculo, falta tiempo), sino para conocer un poco más sobre su trabajo y por supuesto, sobre la boda de Lionel Messi.

Adrián está al frente de “FavinaPavia”, una empresa dedicada a organizar eventos, entre ellos casamientos. Junto con su socia, tuvieron a su cargo bodas como la de Sole Pastorutti, el “Chino” Maidana y, como broche de oro, hace unos meses, la del crack rosarino y Anto Roccuzzo. Ni él se esperaba esta coronación. Cuando era adolescente, Pavía comenzó a estudiar Farmacia y Bioquímica por un mandato familiar. Mientras cursaba, sabía que no era su verdadera vocación y tras finalizar el tercer año del ciclo básico, decidió que se quería dedicar a otra cosa. Armado de coraje y luego de escuchar un “anda a atrás de tus ideales” de su mamá, se embarcó hacia el viejo continente. Ganó una beca, vivió en Inglaterra y finalmente desembocó en Alemania donde estudió Management en Administración Hotelera y Restauración. Carrera que, según él, permite poder cambiar continuamente y así comenzó su pasión por los eventos. Más tarde, con influencia de sus abuelos parisinos, llegó su amor por la moda.

Después de muchos años viviendo en el exterior, Adrián retornó a su país natal pero le costó insertarse nuevamente en la vida argenta, así que regresó a Europa por segunda vez. Sin embargo, con el paso del tiempo, una cuestión familiar hizo que tome la decisión final, regrese y diga “ya está, Rosario es mi ciudad”. En este lugar, generó un personaje “llamativo”. “Para la gente soy avallasador, mi moño, mi jopo, los anteojos. Altera, pero este personaje me divierte. Además, soy extremadamente sensible y se disfrutar mucho de la vida y de las cosas sencillas”. Toda esa mezcla hizo a al Adrián Pavia de hoy en día.

Su personalidad se ve reflejada en su profesión. El perfeccionismo es uno de sus principales aliados, ya que no le gustan las cosas hechas a medias. Además, la originalidad es otra de sus compañeras. “No me gusta ser tradicional, me gusta ser distinto a todos”, expresa y esto es lo que día a día lo mantiene con ganas. La “sorpresa continua” no falta nunca ni en su vida, ni es sus eventos, ni en esta charla. Mientras lo escuchaba hablar con tanta pasión, me despertó curiosidad saber cómo mantiene esa chispa siempre, cómo la creatividad no se le apaga, con tantos eventos de por medio. Dejando a un lado Pinterest y las redes sociales, prefiere inspirarse viajando. Además de aprovechar sus vacaciones descansando, observa sus destinos y saca ideas.

Comparando su trabajo con fiestas organizadas entre mi familia, defendió su función explicando que la mayoría de la sociedad en vez de colocarle el mote de “valor agregado” al organizador, lo etiqueta como “gasto”. De acuerdo a él, esto va cambiando lentamente y se relaciona con el estado político financiero que tiene el país. “Cuando no hay un buen estado económico, la gente se retrae un poco y dice, dejemos el organizador y veo de organizarlo yo”.  Su rol hace que quienes lo contraten estén relajados, ya que “el 100% de las personas que no tienen un organizador está estresado”. “Dejalo para la época de mi mamá estar pendiente, corriendo con los rulos puestos”, cuenta con gracia.

Desde su lugar, aprendió a manejar la presión de tener una fiesta (que no es suya) bajo su responsabilidad. La experiencia le hizo entender que aquello que no tiene solución, por más que se de la cabeza contra la pared, no tiene y desde una postura más tranquila piensa cómo puede resolver la situación. Imaginando que iba de invitado a una fiesta no organizada por el, un “la paso mal” interrumpió el momento, justificado por un “me gusta que las cosas se hagan como las exigiría yo”. Por eso, junto a sus amigos y familiares, se acostumbraron al siguiente mecanismo: 10 minutos son suficientes para que haga una crítica, luego no puede decir más nada. Una especie de “que hable ahora o calle para siempre”.

La charla seguía, sus respuestas me contagiaban de diversión y por supuesto, de su pasión. Sin embargo, mi mente no podía parar de pensar si él, como lo hace en otros eventos, también prestaba atención en mi manera de vestir y mis modales. Me relajó con la idea de que cada uno debe vestirse con lo que se siente verdaderamente feliz y cómodo, aunque aclaró que también tiene en cuenta ciertos parámetros. En Rosario, “las mujeres son como soldadito de plomo, tienen la misma ropa que van y compran en el mismo negocio” explica destacando, otra vez, la importancia de la originalidad. Sin embargo, muchas veces le tememos al ridículo a la hora de vestirnos distintos y frente a eso resaltó que “la moda es 100% actitud”.

Quien había atendido a los Reyes de España en su paso por Argentina y hasta grandes figuras europeas, me estaba prestando atención a mi. Siendo un fuerte estudioso de los buenos modales, explicó que estos se relacionaban con el sentido común. Tratando de mantenerme sentada lo más derecha posible, escuché que debemos comportarnos de acuerdo a él y si nos dice que vamos a errar, es probablemente que no debamos actuar de esa manera. “Te reciben según te presentas, te despiden según te comportas”, sentenció y comencé a hacer un repaso de nuestro encuentro para ver cómo me iba a despedir.

Con una actitud inquieta, quien también se dedica a la educación, habló de sus proyectos a futuro. Actualmente, está muy entusiasmado con “Espacio Auge” una escuela no tradicional donde el foco es lo profesional, es decir, cursos cortos donde se aprenden cosas específicas relacionadas a los intereses de cada uno. No obstante, uno de sus sueños más importantes, no fue planear la boda del crack rosarino, sino planear SU propia boda. “No me puedo ir de este mundo sin mi boda” afirmó, asi que la regla “en casa de herrero cuchillo de palo” encontrará su excepción.

El número uno eligió al número uno 

Hace seis meses, Lionel Messi y Antonella Rocuzzo daban el sí bajo una noche fría en el City Center Rosario. Un mes antes de ese 30 de junio, la familia de los novios decidó cambiar de wedding planner por ciertos motivos. Entonces una amiga de la novia contactó a la consultora de Adrián Pavia. Aunque no parezca cierto, frente a semejante oportunidad, la
respuesta de Adrián fue NO, con el pretexto de “que si las cosas no salían como están acostumbrados iba a hacer complicado”. Pero su socia insistió hasta que convenció a su compañero. La velada salió tal como esperaban, “once puntos” según calificó Pavia, quien confesó que el único sufrimiento que tuvo esa noche fue que estrenó zapatos y a la mitad de la fiesta, tuvo que ir a cambiarlos “porque no aguantaba más”.

La pasión, el respeto y el compromiso son esenciales en cada uno de sus eventos, porque según él, “estás jugando con los sentimientos de la gente” y esta ocasión no fue la opción. La boda que le dejó una amistad con Evangelina Anderson, lo hizo estar rodeado de importantes personalidades que disfrutaron de la noche como cualquier boda normal. A pesar de lo
esplendorosa que representaba, advirtió que fue un encuentro sencillo, a comparación de otros eventos que tuvo que organizar, como fiestas que duraron hasta cuatro días.

En referencia a la vestimenta, confesó que no pudo controlar sus ojos en la vorágine de la noche. Hizo un registro de todo porque sabía que en algún momento le iban a consultar: “Algunas bien, otras muy de celebridades y un par así nomás”, resume. En cuanto al vestido de la cantante colombiana contestó: “Soy el único que la apoyo, Shakira es Shakira” y opinó que
para él, ella no quería opacar a nadie. “La aplaudo, la adoro desde que soy adolescente y me parece lo más. Imaginate y ¡tenerla al lado tuyo! Y yo ahí, todo un señor”, reveló entusiasmado.

La boda más importante del año tuvo repercusiones a nivel mundial y Rosario fue la anfitriona. “¡Mirá de quien te burlaste”, bromea Pavia. Esta organización le permitió reafirmar su lectura de que Rosario es una “gran ciudad” y está impecable para recibir todo tipo de acontecimientos. “El mundo entero te puede decir tenemos Papa y reina. Pero en Rosario
recibimos eventos de deporte, recibimos a los reyes y los casamos a Messi. ¿Qué más quieren para entender que estamos listos y preparados?”, concluyó este peculiar personaje.

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