Actividad física: un aliado indispensable para la salud

La 3° encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR) reveló que más de la mitad de la población (54,7%) no alcanza los niveles de actividad física recomendados. Beneficios y recomendaciones de su práctica.

Por Gimena Rubolino

miércoles 15 de noviembre, 2017

De acuerdo con el Ministerio de la Ciudad se considera actividad física a “cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos que exija gasto de energía”.

Con esta definición podemos decir que la actividad física abarca el ejercicio así como también otras actividades que incluyan movimiento y que se realizan como parte de los momentos de juego, del trabajo, de formas de transporte activas, de las tareas domésticas y de actividades recreativas. La realización de actividad física de forma regular es un hábito que mejora la calidad de vida de las personas.

Estos son alguno de sus beneficios:

  • Ayuda a lograr y mantener un peso saludable.
  • Mejora el funcionamiento del corazón, pulmones, músculos y huesos.
  • Permite descansar mejor.
  • Contrarresta el estrés y aumenta la sensación de bienestar general.
  • Ayuda en la prevención y tratamiento de enfermedades crónicas no transmisibles.
  • Desde el punto de vista emocional, el ejercicio físico regular permite afrontar la vida con mayor optimismo y mejor disposición; mejorando el estado de ánimo y reforzando la autoestima.

A pesar de tener tantos beneficios, en Argentina la 3° encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR) reveló que más de la mitad de la población (54,7%) no alcanza los niveles de actividad física Salud recomendados.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) sostiene que “la inactividad física es la causa principal de aproximadamente un 21%-25% de los cánceres de mama y de colon, el 27% de los casos de diabetes y aproximadamente el 30% de la carga de cardiopatía isquémica”.

Es importante  tener en cuenta que hacer ejercicio no tiene que ser algo tedioso sino un espacio de relajación que permita desconectarse de las presiones diarias.

Hacer actividad física en familia o con amigos, es una buena forma de mantener la constancia. Es recomendable aumentar la frecuencia e intensidad en forma progresiva y no trazarse objetivos inalcanzables.

Para los adultos, la OMS recomienda desplazamientos (por ejemplo, paseos a pie o en bicicleta), actividades ocupacionales (es decir, trabajo), tareas domésticas, juegos, deportes o ejercicios programados en el contexto de las actividades diarias, familiares y comunitarias.

 

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