OPINIÓN

Y, si no le tienen FE


Roy Lopez Molina será candidato, para sorpresa de todos, por el Partido FE que otrora liderara el ex dirigente gremial de los peones rurales Momo Venegas. En la provincia la referente es Cesira Arcando y, más allá de ser el Golden boy del Pro Rosario, aparecerá otro logo junto a su rostro en la boleta única. ¿Error o decisión política?

La desaparición pública de López Molina desde mediados de diciembre hasta hace una semana atrás cuando anunció su candidatura tuvo viento de cola. Este viernes, en el cierre de listas más caótico que recuerden todos los partidos, Roy bajó 23:56 al lobby a presentar sus papeles para la intendencia de Rosario, sobre el gong del final. Y lejos de llevárselos a los apoderados del Pro, giró y se los entregó a los del Partido Fe, que estaban al lado.

Primero se pensó que había sido un error, sin embargo corrieron las horas y este lunes esto quedó ratificado en el Tribunal Electoral. Llegó como favorito del partido del Presidente de la Nación y se presentó por el partido del difunto líder sindical Venegas. Insólito.

Más allá de esto, hay que analizar lo siguiente. La foto que se sacó para Twitter en horas del mediodía del viernes en la que aparecía con Daniela León, quedará en el olvido, o solo en el discurso. Por ahora, y hasta que no se baje, Verónica Solmi será su primera candidata a concejala porque es quién encabeza el listado de ediles para arribar a una banca en el Palacio Vasallo.

Cesira Arcando, por su parte, terminó acordando ir número 6 en la lista de Gabriel Chumpitaz y bajó su lista de diputados. En el acuerdo también está que baje la candidatura de Solmi, aunque aún eso no sucedió. De realizarse, Roy no tendría candidato por su partido al concejo.

Es todo surrealista, de novela. Un papelón, les diría. Pero sin dudas que tiene que ver con las rispideces que se generaron entre sectores del Pro y el mismo Roy por el desplante de dos meses en medio del armado local y provincial. De hecho, por algo le insistieron tanto a Jorge Boasso para que compita en una interna. Conociéndolo al ex concejal, sabían que no se iba a bajar una vez subido al barco. Son suspicacias, pero atando cabos todo cierra.

Pensemos de nuevo: hace un año y medio Roy cosechó 215 mil votos y se encaminaba derecho a ser el próximo intendente. Hoy sigue liderando encuestas propias y ajenas cuando se pregunta por la intención de voto, imagen y se lo pega con el sello de Cambiemos. Pero de aquel niño mimado por todos ya quedó poco. Bienvenido al barro, le dirían algunos viejos cabecillas políticos.

Tendrá, seguramente, el apoyo del aparato del Pro, lógicamente caminará las calles con Daniela León, Federico Angelini y José Corral, pero nadie va a entender, ni siquiera a explicar con argumentos lógicos, por qué López Molina será candidato del Partido Fe. Bochornoso para muchos, inaudito para otros.

Tiene que ver, en el fondo, con la pérdida de confianza con los líderes del Pro, con temas más personales que políticos, y seguramente también con alguna vieja deuda entre partes que fue devuelta de esta manera. Pero no es gratis enfrentarse al establishment del poder local. Y seguramente generará asombro ver la cara de Roy en la boleta única ligada al ex líder sindical de los peones rurales.

Tal vez es convicción, ojo. Nada puede descartarse. Pero es algo que jamás vamos a comprender del todo. Pero por lo visto, no les tuvo Fe.