historia de vida

Willie, el referente del club Renacer que levanta banderas de identidad y emprendedurismo en Tío Rolo

Gracias a su compromiso los chicos del barrio pueden defender con pasión los colores de un club que transpira el trabajo de muchos.

Redacción Rosario Nuestro

miércoles 27 de marzo, 2019

Guillermo Ortiz, alias Willie, es un referente sumamente importante para el barrio Tío Rolo, y no solamente por participar activamente junto a sus vecinos de las mesas barriales, sino también porque él es el presidente del club Renacer, un club gestado con esfuerzo y sacrificio. Aunque le dedica mucho tiempo al fútbol infantil, también participa de otros programas de la Municipalidad de Rosario. Hoy se lo puede encontrar montando su puesto de emprendedor todos los viernes en la entrada del Distrito Sudoeste donde vende plantas y plantines. Él comercializa su producción en las ferias del distrito, aunque prefiere mencionar que vende “tiempo invertido para desarrollar vida”.

Dedica mucho tiempo de su vida a lo que considera valioso, es así como se entrega días y horas al club que fundó junto a otros “locos”, según lo que dice. Una persona como él no duda en tenderle una mano a quien lo necesite y comparte los saberes aprendidos de la experiencia con los de sus ancestros, vecinos y compañeros de huerta del “Hogar Español” en el odio de la producción de la jardinería. Se considera un “observador de todo” y a través de sus reflexiones invita a observar el crecimiento tanto sea de sus plantas como también de los chicos de la institución a la que pertenece. Su mirada experta sabe por dónde saldrán los próximos brotes, y cómo estimular los dotes de los pequeños deportistas del club.

El club Renacimiento tuvo sus orígenes en un capítulo que involucró a los mismos vecinos del barrio Tío Rolo con la necesidad de disponer de un predio para la práctica de fútbol infantil de los más pequeños del barrio. Allá por el 2014 se empezó con la idea de fundar el club. “La idea surgió con un par de locos como yo porque tenés que estar totalmente loco para armar algo así” comentaba Guillermo Ortíz en su entrevista con Rosario Noticias.

Comenzaron tratando de conseguir el espacio para desarrollar los entrenamientos, y al cabo de un tiempo consiguieron uno en el Club Semillero, donde por medio de un acuerdo cooperativo de trabajo, “ellos se quedaban con la entrada, la venta de buffet y compraban los trofeos a fin de año y nosotros nos quedamos con la cuota que les cobramos a los chicos para cubrir los gastos” así fue como Guillermo mencionó que se dieron los primeros pasos de la institución que tendría por nombre Club Renacer.

Luego, a partir de una motivación por seguir creciendo los padres pudieron conseguir un predio para seguir creciendo como institución, porque como decía Willie “si no tenés un espacio digno los pibes se te desparraman, y nosotros suponíamos que necesitábamos algo estable, una casa, una identidad, un lugar donde los chicos vivieran sus propias experiencias. El club era eso, queríamos que los chicos digan con orgullo que esa era su canchita”.

La Descentralización, clave para estimular a los vecinos como Willie…

Por supuesto que la Municipalidad de Rosario también participó en la gestación de Renacer. Desde el plan de Descentralización Estratégico que presentó hace más de diez años la municipalidad, encabezada entonces por el Intendente Dr Hermes Binner, en donde el proyecto sostenía que “un Estado centralista no ayuda a solucionar las problemáticas municipales complejas y desde estos lugares no se puede avanzar con simpleza, hay que avanzar con propuestas innovadoras e integradoras”. En sus palabras Binner también pudo expresarse muy motivado por la posibilidad de desentrañar la forma en la que entonces se llegaba a los barrios, remarcando allá por el 2009 que el proyecto de descentralización tenía una cosmovisión integradora de la ciudad donde era imposible avanzar sin contemplar la incorporación de elementos que favorecieran la participación de los vecinos en la tarea de pensar una ciudad juntos”. Por último se puede destacar una cita de Hermes en aquel momento, “existen muchas experiencias en nuevas formas de gobernar y creemos que es importante pensar que la descentralización y la participación constituyen dos vías para solucionar problemas que son posibles de superar”, la importancia de este proceso de descentralización vivido durante este tiempo, no hubiera sido posible sin este viraje de las políticas públicas orientadas a fomentar la participación desde un lugar de par con los vecinos como Willie.

El protagonismo de algunos actores municipales a partir de entonces son muy importantes en la construcción de la participación ciudadana de los barrios, y la estimulación de las acciones de actores como Willie. Dicho por él, “la municipalidad aparece cuando citamos al Director del Distrito Sudoeste “Emilia Bertolé”, Juan Manuel Ferrer al club. Le mostramos el terreno, los yuyos altos y prometió venir y resolver el tema. A los 10 días nos mandaron los tractores”.

“A Juan lo conocíamos antes de que estuviera como director del distrito, en el momento que trabajaba coordinando las mesas barriales del sudoeste” nos confesó Willie, “desde ese momento quedamos en contacto con él y fuimos conformando una relación de cooperación mutua. A través de eso yo empecé a asistir a las mesas barriales en Tío Rolo, me fui enterando cómo se mueve todo y de a poco me fui involucrando”.

En su afán de continuar dando una cronología de los hechos Willie nos contó que después de la participación de las mesas barriales, “las diferentes áreas de la municipalidad nos ayudaron mucho, sobre todo para la creación de los vestuarios”. La coordinación con las distintas secretarías en los distintos barrios hace que el proceso de descentralización incorpore la acción sobre todo el territorio del Sudoeste, es así cómo lo pensó la gestión hace más de 10 años, y tiene una correlación con el relato de Willie, quién sigue participando de las mesas hasta el día de hoy.

“Por ahí, si uno lo ve de afuera, mucho no se explica el hecho de que en 3 años el club sea lo que hoy es. El pasar de ser un baldío a ser lo que el club es ahora. Más allá de que la plata no salió toda de nuestro bolsillo, las cosas se hicieron” concluía nuestro vecino de Tío Rolo quien sigue apostando por construir junto a una gestión que lo invita a participar de la planificación de su barrio y lo apoya en sus proyectos tanto personales, como colectivos.

“¿Cuántos clubes piden dinero para financiar obras y nunca se hace nada? Pasamos de tener 7 categorías incompletas en 2015 y sin espacio físico para practicar, a tener un club con instalaciones y las 7 categorías completas más las nuevas categorías de chiquitos que se están formando” fue la reflexión final de un vecino comprometido con los chicos del barrio.

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