Entrevista

Soledad Barruti: “Somos un país que tiene una alimentación desastrosa”

La periodista que con su libro Malcomidos ayudó a concientizar sobre la producción de alimentos, propone recuperar el sabor y la frescura de lo que comemos y opina sobre la dieta argentina.

Por Diego Montejo

sábado 3 de febrero, 2018

La escritora y especialista en alimentación Soledad Barruti habló con Rosario Nuestro sobre la alimentación de los argentinos, las industrias alimenticias y sus consecuencias sobre la dieta diaria. También destacó la ausencia de información sobre los alimentos que se consumen en nuestro país y la imagen errónea que suelen vender las empresas de rubro. “Cambiamos calidad por una falsa inocuidad y hemos cambiado publicidad por información”, dijo. Además, se refirió al los cambios culturales y a la introducción de la hamburguesa como parte de la dieta diaria, a la que consideró como “altamente nociva”.

-¿Cómo es la dieta argentina, qué características tiene?

-Somos un país pobre en alimentación, comemos poca variedad, poca frescura, no tenemos mercados de abastecimiento. Yo creo que una de las cuestiones más graves, tiene que ver con las cadenas de abastecimiento, alargadas para beneficiar a los intermediarios y nunca a los productores ni a los consumidores.

-¿Pero esto a qué se debe?

-Hay una gran pérdida tanto de calidad como de diversidad. Una de las grandes derivaciones que tiene este mercado es que terminan, no solamente los productos orgánicos, sino la variedad de frutas argentinas que acá nos e ven, por ejemplo en mercados de EEUU. Mucha de nuestra variedad se va afuera, creo que tenemos un grave problema para que las personas accedan a una buena alimentación, tiene que ver con el precio de los alimentos frescos. Todo eso viene acabalado a la situación anterior, como no tenemos una política de acceso a la alimentación, nuestra comida está cada vez más encarecida, y ni hablar que las políticas impositivas sobre los alimentos frescos, no tienen ningún tipo de incentivo como para diferenciarlos de los alimentos procesados.

Somos un país que tiene una alimentación desastrosa, la dieta básica de los argentinos se reduce en líneas generales, y yendo de los sectores mas vulnerables a otros, de carbohidratos refinados a dos o tres variedades de frutas y verduras y carne de pollo industrial de mala calidad

-¿Entonces estamos lejos de otros países de la región?

-Argentina es el peor país para comer, Paraguay tiene mejor oferta, Chile tiene mejor oferta, Bolivia también, Perú es como una especie de magia culinaria en cada paso. Somos un país que tiene una alimentación desastrosa, la dieta básica de los argentinos se reduce en líneas generales, y yendo de los sectores mas vulnerables a otros, de carbohidratos refinados a dos o tres variedades de frutas y verduras y carne de pollo industrial de mala calidad. El deterioro de los alimentos también tiene que ver con que comemos pésimo, no digo que esto no suceda en el resto de los países de América latina, pero lo que pasó es que nosotros tiramos la cultura alimentaria por la ventana.

Nosotros venimos de ideas falsas, nos taladraron con la inocuidad y la garantía de salud alrededor de ciertas prácticas que nos alejaron de cómo son los productos en realidad

-¿Qué responsabilidad tiene la industria alimenticia sobre esta situación?

-Cambiamos calidad por una falsa inocuidad. Cuando vos entrás a los mercados de pescados que existen en todos los lugares costeros, uno tiene esa idea de proximidad con el producto. Nosotros venimos de ideas falsas, nos taladraron con la inocuidad y la garantía de salud alrededor de ciertas prácticas que nos alejaron de cómo son los productos en realidad. Pensamos que es mucho más saludable una suprema de pollo de supermercado que un pollo colgado del cuello en un mercado popular y la verdad que no tiene razones, de repente ese pollo salido de una granja es más saludable que la porquería que te venden en el supermercado. Nos falta información y mucha educación alimentaria.

 

Nosotros nos alejamos de cómo se producen nuestros alimentos, no sabemos de dónde vienen, no hay rotulados honestos y por eso las personas confunden esa imagen bucólica del campo y en realidad

-¿Los medios son cómplices en esta situación, juegan un rol fundamental?

-Hemos cambiado publicidad por información, no tenemos ningún conocimiento de donde viene los productos que consumimos y estamos atiborrados de mensajes publicitarios de médicos que trabajan en televisión asociados con las marcas que se encargan de difundir una y otra vez lo mismo. Nosotros nos alejamos de cómo se producen nuestros alimentos, no sabemos de dónde vienen, no hay rotulados honestos y por eso las personas confunden esa imagen bucólica del campo y en realidad no se hace el ejercicio fundamental de dar vueltas el paquete y leer qué es lo que contiene eso y ahí se van a encontrar con que más que un campo lo que deberían mirar es una refinería de petróleo porque la mayoría de los alimentos están hechas de aditivos que vienen de ese mundo. Cuando se mira al campo, la realidad es que existe un escenario espantoso de como estamos produciendo en este momento en argentina.

En nuestro país murieron niños por comer esas hamburguesas, no pueden garantizar con sus sistemas productivos que esa comida sea buena

-Una de las cosas que sucedieron en este último tiempo fue la irrupción de la hamburguesa como plato popular que trasvasa las clases sociales, por ejemplo, las cadenas de comidas rápidas les dan juguetes a los chicos como agregado ¿Qué opinión tenés al respecto?

-Tiene que ver con la globalización de la oferta alimentaria, es un sistema que funciona y es muy atractivo para cualquier niño. Que alguien le ofrezca su comida con un premio, que es un juguete y por lo general corresponde a la película que acaba de ver, es un círculo perfecto. Es por eso que en los países donde se está repensando esta situación y tomando cartas en el asunto están entendiendo que es una comida altamente nociva. Hay que negarles a los chicos comer en estos lugares porque es hasta peligroso. En nuestro país murieron niños por comer esas hamburguesas, no pueden garantizar con sus sistemas productivos que esa comida sea buena, hay casos judicializados de chicos que murieron por el síndrome urémico hemolíticos y que terminaron con una mega empresa que tapó sus casos rápidamente. Es nuestro país no se prohíbe nada porque existe una gran convivencia con las grandes empresas y el Estado.

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