opinión

Silbando bajito

Por Andrés Cánepa.


Por Andrés Cánepa

La visita de Marcelo Sain, ministro de Seguridad de la Provincia de Santa Fe, a la Comisión de Seguridad de la Cámara de Diputados ha generado un revuelo extraño, casi inexplicable. Se ha convertido en un culebrón un proceso institucional habitual de cualquier titular de una cartera de gobierno dando explicaciones de lo actuado durante la gestión. Sin embargo, se ha embarrado la cancha y se elevaron las expectativas sobre el cónclave.

Para empezar, hay que hacer algo de historia. El año pasado, por primera vez en la Legislatura, el bloque oficialista –minoritario- convocó al ministro Sain para que vaya a explicar los trabajos que se venían realizando y comente los 3 proyectos de ley que pretende promover el Poder Ejecutivo, pero la oposición, que ostenta la mayoría absoluta, se opuso a tal iniciativa. Insólito y sin antecedentes, en aquel momento se explicó el porqué de la negativa considerando que no se quería abrir el cuestionario más allá de los gastos reservados. Aunque siempre que se cita a un funcionario es por un tema puntual y después se termina abriendo el debate.

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Ahora, por iniciativa de diputados que otrora hayan estado en el Ministerio de Seguridad del Gobierno de Miguel Lifschitz –hasta el ex Ministro Maximiliano Pullaro- se lo convocó a la Comisión de Seguridad para que desarrolle algunas ideas y responda preguntas de los legisladores presentes. Pero hubo una sorpresa: los convocantes no quieren que la reunión sea pública, ni que haya periodistas, tampoco que sea filmada. Prefieren que sea secreta, sólo para los presentes, porque allí se pueden tocar temas sensibles de investigaciones abiertas y entorpecer el andar de dichos trabajos judiciales.

Aunque sean temas concretos, hay una mirada netamente política. El Frente Progresista no quiere subirse al ring que propone Sain, ya que el Ministro busca generar una grieta santafesina para desviar las miradas de los casos de inseguridad y violencia que vivimos los santafesinos. Esa disputa dialéctica es la que los sectores que comandan Miguel Lifschitz y Maximiliano Pullaro no quieren dar para no hacer el juego que propone el ex jefe del Organismo de Investigaciones.

El Ministro Sain ya ha anticipado que de pretender la oposición que el encuentro sea privado, se ausentará ya que su pretensión es que sea pública y que todos los santafesinos puedan sacar sus propias conclusiones del ida y vuelta, que seguramente será encendido, que tendrá con los diputados. Leandro Busatto, diputado provincial, ha pedido explicaciones en torno a por qué no quieren que sea público, pero hasta el momento no tuvo respuestas claras. Hoy hay una reunión del Bloque de Pullaro para discutir este tema. Todo se maneja con un silenzio stampa que genera suspicacias desde el oficialismo.

La causa de Juego Clandestino puede ser el motivo del intento de aplacar los dichos de Sain y no permitirle su performance mediática que le sale a la perfección. El ministro ha dicho que hay dirigentes del Frente Progresista que también están involucrados en la Asociación Ilícita y que también están siendo investigados. Lo declaró apenas volvió de su COVID-19 positivo, pero hasta acá no ha habido avances al respecto, al menos desde la labor de los fiscales en el Ministerio Público de la Acusación.

Es llamativo que lo convoquen al ministro de Seguridad en medio de una ola de violencia extrema que se vive en Rosario, pero no podamos enterarnos de qué se charló en el cónclave.

Desde el peronismo esperan poder revertir esta decisión de que sea privada, para poder contar con la presencia de Sain el próximo viernes. Por su parte, desde la oposición buscarán quedarse con el mensaje que en realidad el Ministro no quiso ir porque lo que pretendía era hacer show y no informar a los legisladores. Casi una disputa de infantes que llaman a la señorita para que ponga orden. En medio de un mar de sangre y balaceras que se apoderan de la paz en Rosario, estamos hablando de si se puede o no filmar una reunión de comisión. Triste.

Seguramente habrá varios capítulos hasta este viernes y no será menor cada detalle para entender qué es lo que se juega el ministro en la reunión. Pero claramente la oposición quiere cumplir con un mandato político de convocar al titular de la cartera de Seguridad y que se vaya silbando bajito.

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