OPINIÓN

Se terminó la paciencia

miércoles 28 de febrero, 2018

Hay un límite. Y todo parece indicar que ya se traspasó. La seguidilla de pésimas decisiones y los pobres resultados construyeron una realidad cada vez más tensa que ya tuvo la primera reacción masiva pero no unánime. Los insultos a Bermúdez y al resto de la Comisión Directiva durante el partido con Temperley expresaron el clamor popular y señalaron a los principales culpables de la crisis rojinegra.

En la fecha donde los cánticos contra el presidente Mauricio Macri se reprodujeron en varios estadios, en el Parque Independencia la voz de los hinchas tuvo otro destinatario. La reprobación hacia la gestión de Bermúdez, que nació hace bastante tiempo atrás en redes sociales, ayer tuvo réplica en las tribunas.

En un clima espeso, donde la barra quiso ser protagonista interrumpiendo el partido en reiteradas ocasiones, el verdadero hincha de Newell´s encontró en la figura de Bermúdez al responsable mayor de este duro presente.  Mientras desde las cabeceras del Coloso arrojaban proyectiles, bombas de estruendo y pirotecnia, el verdadero hincha de Newell´s reprobaba estas actitudes y, ya en el segundo tiempo, dirigió toda la furia contra la imagen presidencial.

Quedará la duda si los insultos son producto del disconformismo con la conducción del club, o por el contrario, responden únicamente al empate apático frente a Temperley. Lo cierto es que los insultos se escucharon y tuvieron una rápida repercusión. Sin embargo, varios de los que ayer cantaron contra Bermúdez, al término del partido en la ya clásica catarsis en redes sociales, reclamaron mayor adhesión a este tipo de manifestaciones.

Párrafo aparte merece la negligencia y desidia (en el mejor de los casos) que reina entre quienes preparan y ejecutan los operativos de seguridad en la provincia de Santa Fe. Mientras los hinchas “comunes” y la prensa soporta y supera exhaustivos cacheos y controles – frente a Temperley a los periodistas le pidieron hasta el DNI – la barra hace lo quiere dentro del estadio, ante la mirada cómplice de los efectivos de seguridad.

Desde el plano futbolístico, no se registraron avances. Frente a un temeroso, limitado y ya prácticamente descendido Temperley, Newell´s cambió el sistema táctico, algunos nombres, por momentos la actitud, pero sigue sin alcanzar. Falta de creatividad, rebeldía y agresividad para atacar y los mismos desajustes defensivos que se vieron durante todos los partidos del año, con la diferencia de que la nula jerarquía del rival no los expuso tanto.

Por si la pálida imagen del equipo no alcanzará, los hinchas tuvieron que soportar, otra vez, frases incoherentes y despojadas de todo sentido una vez finalizado el partido. Por un lado, el interino Garfagnoli terminó “muy conforme” con la entrega del equipo, mientras que Sarmiento pidió hablar con la prensa y desparramó egoísmo y soberbia con sus palabras. Por el contrario, si hubo cierta dosis de autocrítica y realidad en las voces de Bernardello y Pocrnjic, los más sobrios y sinceros al momento de analizar la pobre producción.

No hubo milagros ni magia. La salida de Llop no provocó un giro de 180° ni descomprimió una tensa situación. Por el contrario, la falta de un entrenador expuso aún más a una confundida Comisión Directiva y a un plantel sin respuestas ni recursos. Nada cambió en este aspecto ya que las escasas virtudes y aciertos de dirigencia y jugadores estaban a la vista. Sin embargo, la nota distintiva estuvo en la reacción del verdadero hincha de Newell´s, en aquellos que se animaron y demostraron, por un lado, que se terminó la paciencia y, por el otro, que no se van a quedar de brazos cruzados mientras el club navega a la deriva.

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