¡QUE NO SE DIGA!

Se fue, pero algo dejó

La historia de siempre en el fútbol argentino. Por algo es tan común que lo directores técnicos tengan a sus jugadores fetiches en cada plantel ...

Redacción Rosario Nuestro

miércoles 15 de noviembre, 2017

En cada mercado de pases, se dan estos casos. Jugadores que llegan a los clubes, en parte por sus cualidades futbolísticas y en otra buena parte por alguna conexión vinculada al técnico de turno. En el fútbol es moneda corriente y no sorprende.

Pasó esto hace pocos meses cuando un volante que cruzó el charco, arribó a un equipo de la ciudad de la mano de un representante que, sólo porque el mundo es un pañuelo, resultó ser familiar de un integrante del cuerpo técnico con raíces orientales.

No habrá quedado el mate, la bombilla, ni siquiera un paquete de yerba, pero quedó el jugador, que de todos modos no se pondrá colorado ante esta situación.

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