entrevista exclusiva

Rosarino por adopción, jugó en Central y vive en el epicentro del coronavirus: la historia del primer boxeador argentino en volver al ring

Marcos Escudero está radicado en Florida, foco mundial de contagios del Covid-19, y este sábado se subirá al cuadrilátero en plena pandemia. Contó que "era un cinco aguerrido" en las inferiores canallas, donde fue compañero de Cervi, Salazar y Ledesma.


Marcos Escudero es prácticamente un rosarino por adopción, que dejó buena parte de su corazón en la ciudad, en tiempos donde lejos de su presente arriba de un cuadrilátero, se ponía los cortos, los botines y en la Ciudad Deportiva de Central en Granadero Baigorria trataba de formar un futuro como futbolista que se fue desviando paulatinamente hacia el boxeo. Desde hace cuatro años está radicado en West Palm Beach, La Florida, Estados Unidos, el epicentro mundial del coronavirus. "Los bares están abiertos, las discotecas están abiertas, las playas están abiertas, siempre estuvo funcionando todo acá", contó acerca de la tan diferente realidad a la que se vive en Argentina pese a estar en el país líder de contagios y muertes a nivel global. Este sábado 1 de agosto se convertirá en el primer púgil argentino en volver al ring en plena pandemia cuando busque revancha contra el norteamericano Joseph George, único que logró vencerlo, y contó su historia en una entrevista exclusiva con Rosario Nuestro.

"La verdad que los recuerdos en Rosario son los mejores y la mejor parte de mi vida", relató "Machete" acerca de lo que le representó su paso por la Chicago argentina a la que arribó con tan solo 15 años desde su General Arenales natal, una localidad ubicada al noroeste de la provincia de Buenos Aires, a poco menos de 200 kilómetros de la localidad donde empezó a forjar un sueño futbolero vestido de auriazul. "Soy categoría 93, jugué con el tucumano Salazar (Víctor), Pablo Becker, el Chucky Cervi (Franco), Jeremías Ledesma como es de Pergamino viajábamos juntos para el interior de Buenos Aires", rememoró de aquella época en la que se desempeñaba como volante de contención y peleaba el puesto con Fabrizio Palma, sobrino del Negro Palma, ídolo auriazul. "Era un cinco de pura marca, de correr como loco, de raspar, bien aguerrido", dijo sobre sus características de juego.

El fútbol quedó atrás en 2013 para Escudero, que en 2016 decidió, tras un tiempo en el amateurismo, decidió encaminarse hacia el inicio de su carrera profesional y viajó a Norteamérica para radicarse en el estado de La Florida, a una hora y media de las luces y lujos de Miami. Tiene un récord de 12 victorias, 9 por knock out, y su única caída fue contra George, su rival del sábado, el año pasado en un fallo que generó mucha polémica. Será uno de los combates estelares de una velada que se desarrollará en el casino Mohegan Sun, de la ciudad de Uncasville, estado de Connecticut, que comenzará a las 0.30 (hora argentina) y será televisada por TyC Sports.

¿Con qué expectativas encaras esta posibilidad de ser el primer argentino en volver al ring?

-Estoy muy contento por todo esto que me está pasando, soy un afortunado de poder volver a hacer mi trabajo. Con muchas expectativas de volver a la pantalla grande de la televisión acá en Estados Unidos que es el ShowTime, volver de la mejor manera y que el mundo entero tenga puestos los ojos sobre mí, me pone muy contento, las expectativas están al máximo de todo lo que esto requiere y sabiendo que el mundo entero me está viendo, es una de las peleas más importantes, vengo de una derrota y estuve trabajando desde hace ocho meses para esta pelea, estoy super preparado. Tengo una gran oportunidad de revancha, con el condimento que voy a llevar el boxeo argentino en Estados Unidos, estando en la pantalla grande, en una de las carteleras más importantes hoy por hoy. Me siento un afortunado realmente, el mundo entero está viviendo una situación muy difícil y poder tener la oportunidad de trabajar, porque esto es trabajo para mí hoy por hoy, me siento un afortunado, muy contento y disfrutando de este momento.

¿En cuánto te modificó la pandemia tu preparación para la pelea?

-Realmente acá en Estados Unidos se vivió la pandemia de una manera diferente a cómo se está viviendo en Argentina, ni mejor ni peor, diferente. Estuvimos en confinamiento solamente tres semanas, estuvo todo cerrado y aún así nosotros seguimos entrenando porque podíamos ir a los parques a entrenar, podíamos salir a correr, el gimnasio estaba cerrado pero nos juntábamos en los parques. Nos afectó en no poder conseguir tantos sparrings o poder viajar a otros gimnasios como hubiéramos querido, pero no fue algo que pongo como excusa, no es que no llegamos en las mismas condiciones por culpa de la pandemia, todo lo contrario. En todo momento seguimos entrenando, nunca paramos desde enero. Tenía planificada la pelea para marzo, me la suspendieron, la pasaron para julio y me la volvieron a modificar para este sábado 1 de agosto.

Teniendo en cuenta que el estado de La Florida se volvió el epicentro mundial de la pandemia, ¿Cómo es el día a día?

-Normas sanitarias hay en toda La Florida porque hoy en día es el epicentro del virus, pero siempre le cuento a mis amigos, a mi familia, todo está abierto: los bares están abiertos, las discotecas están abiertas, las playas están abiertas. Si a todo lugar al que entras tenés que usar máscara, pero después no es obligatorio, la gente anda por las calles sin máscaras. El virus está y en los medios le dan mucha importancia y estoy de acuerdo, porque es una realidad que no se puede ocultar, pero lo que se vive en la calle es realmente diferente. Todo el mundo, está viviendo como si el virus no estuviera. Sí te das cuenta cuando vas a los restaurantes, que están funcionando a un 30 por ciento. Los gimnasios de entrenamiento de pesas, los de boxeo, todos están abiertos. Con todas las medidas sanitarias posibles, pero todo está funcionando y siempre todo estuvo funcionando porque incluso en el peor momento cuando todo estuvo cerrado estaba el delivery.

Tuviste un paso en las inferiores de Central, ¿cómo fue esa experiencia?

-Me fui a Rosario cuando tenía 15 años, estuve en Granadero Baigorria viviendo en la pensión un par de años, después me fui a vivir a Rosario y me iba todos los días para la Ciudad Deportiva de Granadero Baigorria. La verdad que los recuerdos en Rosario son los mejores y la mejor parte de mi vida, viví mis épocas como jugador de fútbol, después dejé el fútbol por cosas de la vida y me empecé a meter en el boxeo y estuve dos años entrenando. La verdad que Rosario siempre me ha tratado de la mejor manera y es parte de mí.

¿Con qué jugadores compartiste plantel en las inferiores de Central?

-La mayoría ha llegado a primera en Central o en otros clubes. Yo soy categoría 93, jugué con el tucumano Salazar (Víctor), Pablo Becker, el Chucky Cervi (Franco), Jeremías Ledesma como es de Pergamino viajábamos juntos para el interior de la provincia de Buenos Aires. Conozco a los jóvenes de esa camada que van subiendo, estuvieron conmigo en la pensión, me pongo contento por ellos y vuelvo a repetir que tuve mis mejores vivencias en Rosario. Gran parte de mi vida fue en Rosario, me vio crecer.

¿De qué jugabas y cuáles eran tus características?

-Yo jugaba de 5 y compartíamos puesto con Palma (Fabrizio), que es sobrino del Negro Palma, que ahora me parece que está jugando en el ascenso (NdR: en Sportivo Las Parejas), lo que pasa que hace varios años me fui y me alejé un poco del ambiente del fútbol, pero con alguno de los chicos sigo en contacto. Era un cinco de pura marca, de correr como loco, de raspar, bien aguerrido.

Y después del fútbol, ¿cómo fueron tus inicios en el boxeo?

-Después de mi lindo pasado en el fútbol me dediqué al boxeo y pude entrenar con Iván Protti, salí campeón en Santa Fe, después salí campeón en el campeonato argentino, ahí si me fui para Buenos Aires a entrenar en el Senard, empecé a concentrar con la Selección y tuve la posibilidad de viajar por el mundo entero. Una vez culminada mi carrera como boxeador amateur me vine para Estados Unidos a radicarme.

Cuando vas atrás en el tiempo, a aquella época en Rosario tan chico, ¿a quiénes recordás con un cariño especial?

A muchos amigos, quiero agradecerle a la familia Piccini, la familia Poletti, a todos mis amigos de la pensión de Italia 1020, donde he vivido muchísimos años y tengo muchísimos recuerdos, a todos mis amigos del gimnasio Imad y a todos mis amigos del gimnasio de Román Gorosito, un saludo muy grande y decirles que siempre los tengo presente.