¿Qué es el fanatismo alimentario?


La doctora Mónica Katz, médica especialista en nutrición y autora del libro “No Dieta” define a este trastorno como un “apasionamiento exagerado por un estilo de alimentación inflexible que se acompaña de una profunda intolerancia a otros patrones que se opongan al propio”.

Dentro de esta variante podría ubicarse la Ortorexia, que es un trastorno que está muy estimulado a través de distintos influencers en las redes sociales.

La doctora dice al respecto: “la ortorexia es un trastorno alimentario que se basa en una concepción radical de la alimentación sana. El ortoréxico se enfrasca en un control excesivo, obsesivo y estricto de cada alimento que ingiere con el objetivo de asegurarse que lo que va a consumir es limpio, puro, natural y orgánico. Este trastorno puede poner en riesgo la salud”.

Katz advierte sobre la importancia de poder identificar el discurso “fanático” que subyace en una dieta, un tratamiento médico o un estilo alimentario.

Una dieta tiene rasgos fanáticos cuando: ataca a otros tratamientos o alternativas terapéuticas, prohíbe grupos enteros de alimentos, propone resultados mágicos y por último, no exhibe evidencia científica.

Son muchas las dietas que pueden ubicarse en este plano, la paleo, la proteica, las que excluyen grupos de alimentos, etc.

Qué se esconde detrás del fanatismo alimentario

Evitar ciertos grupos de alimentos puede ser una manera de sobrellevar un desorden de imagen corporal, un trastorno alimentario” afirma la doctora.

Algunos jóvenes que sienten un importante malestar con su imagen deciden dejar de comer hidratos de carbono, grasas e incluso lácteos basados en la creencia errónea que de esa forma podrán perder peso”.

En una época sumamente visual donde la imagen tiene un lugar de importancia absoluta son muchas las personas que se dejan llevar por ideas erróneas a la hora de perder peso. Las dietas de moda o los consejos que dan algunos influencers de Instagram que han conseguido el cuerpo soñado son una invitación a formar parte, a pertenecer a la comunidad de delgados.

Son muchas las profesionales que como la doctora Katz apuntan a concientizar a la población que la restricción no sirve, que las dietas no funcionan y que la única manera de alcanzar un peso saludable cómodo para cada uno es llevando un estilo de alimentación flexible acompañado de la práctica de ejercicio físico.

La licenciada en Nutrición, Agustina Murcho, quien también sigue la línea de la doctora Katz sostiene al respecto: “¿para qué seguir probando dietas? No es mejor animarse a cambiar hábitos, poder comer lo que nos gusta, evitando los extremos y dejar de pensar en la comida las 24 horas del día? Y sí, se puede bajar de peso comiendo de todo. Cuánto menos dieta y menos prohibiciones, más sana estará la mente”.