¿Por qué queremos lo que tienen los demás?

El abordaje a un interrogante que comúnmente le sucede a la mayoría de las personas que tienden a subestimar sus propios logros y agrandar el éxito de los otros.

Por Gimena Rubolino

jueves 27 de septiembre, 2018

Algunos expertos lo definen como el “síndrome de la pieza faltante”, es la fijación justamente por aquello que no tenemos, llegando a veces a rozar la obsesión.

Especialistas en psicología sostienen que el inconformismo es algo propio del ser humano y que es razonable llegar a una meta y pensar en la siguiente: el problema ocurre cuando al mismo tiempo no disfrutamos de lo que tenemos y nos aburrimos fácilmente.

Vivimos en una sociedad cada vez más individualista donde está bien visto promocionarse y hacer de cada momento vital propio algo muy importante para los demás. Y en esto tienen mucho que ver las redes sociales, donde funcionan como una vidriera donde lo importante es la mirada del otro y la mayoría de las cosas que se publican, es especial los autorretratos, van dirigidos a un “otro”.

En este contexto es muy común que la envidia haya tomado mayor protagonismo y mucha gente desee lo que tienen los demás: el cuerpo, el trabajo, el auto, la pareja, ese viaje soñado, son algunos de los ejemplos.

Yo solía ser una persona muy sociable. Me gustaba conocer gente nueva y compartir momentos. Pero llegó un momento que me cansé porque me di cuenta que muchas de esas personas me envidiaban. Y la verdad que nunca entendí por qué, a mí todo me cuesta mucho, nada de lo que tengo me vino de regalo” explica Laura, profesora de educación física.

La envidia es fácil de detectar, las personas envidiosas no se ponen contentas con tus éxitos al contrario te lo tiran abajo y son capaces de hacer cualquier cosa para lograr que el otro se sienta mal. La intención está puesta ahí. A mí me han pasado distintas situaciones” agrega.

Por esas experiencias, Laura dice que prefiere quedarse en su casa antes que salir con gente con la que pueda sentirse envidiada o mortificada: “si tengo la posibilidad de estar con los que me quieren me reúno sino aprendí a disfrutar de la tranquilidad de la soledad” detalla.

Algo similar le sucede a Mónica, diseñadora gráfica: “en mi caso me considero una persona con defectos y virtudes que siempre trata de mejorar. No entiendo la envidia, no me considero envidiosa. Las cosas no me han ido bien, tuve muchas parejas que fracasaron, amigos que me defraudaron y tampoco tengo el trabajo soñado. Sin embargo, sigo adelante. Creo que es uno de los sentimiento más dañinos y en cuanto detecto ese tipo de personas cerca, huyo”.

No obtener lo que uno quiere a veces es un golpe de suerte maravilloso”

Los expertos coinciden en que una de las formas infalibles para aumentar la autoestima es trazarse metas, focalizarse en el objetivo y trazar un plan de acción que nos ayude a alcanzarlo.

Las personas que desean lo que tienen otras, son personas que no están concentradas en sus propios objetivos y no tienen un rumbo claro en su vida.

Para no ser una persona envidiosa, es importante trabajar en la mejora de uno mismo: hacer ejercicio para no envidiar el cuerpo de los demás, buscar un trabajo mejor si no se está conforme con el actual en vez de quejarse todos los días y concurrir a cara de perro; animarse a cambiar el color de pelo en vez de criticar a la vecina que se tiñó de azul; y fundamentalmente, entender que todo es pasajero y aunque las cosas a veces no resulten bien, no siempre tiene que ser así.

La Psicoterapeuta Dolores Velázquez afirma que “si a tu alrededor hay personas que sólo presumen de sus logros para hacerte sentir mal o que continuamente critican y desprestigian a los demás, aléjate de ellos porque no te aportarán una relación de amistad sana. Mañana podes ser vos su objeto de envidia, imagina lo que dirán de vos a los demás o harán para desprestigiarte”.

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