opinión

Pétalos de Rosa

Por Andrés Cánepa


Por Andrés Cánepa

Se juega la interna del Partido Socialista y nunca andan con medias tintas. El espacio tiene una larga trayectoria en las disputas internas y suelen ser determinantes para su futuro. Hoy hay tres sectores que se disputan el poder y restan definiciones para terminar de completar los casilleros. El frente de frentes y sus aliados, factor fundamental de la discusión dialéctica.

Miguel Lifschitz se ha convertido en el hombre fuerte del socialismo después de su paso por la gobernación. Durante su conducción de la Casa Gris, supo acumular poder interno y respeto del resto de los partidos que integran el Frente Progresista. Su grupo impulsa a la ex intendenta Mónica Fein como la Presidenta del Partido a nivel nacional y a Enrique Estévez para que renueve su cargo actual en el distrito provincial.

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El Ingeniero viene abriendo las bases del Frente Progresista y busca ampliar los espectros de construcción, aunque ha sido claro que no piensa negociar con el sector macrista más duro del PRO. Esto le juega un revés en las negociaciones, ya que los otrora aliados del radicalismo liderados por Maximiliano Pullaro creen que el camino es construir un Frente amplio con los sectores de Juntos por el Cambio en su totalidad, para enfrentar y ser competitivos contra los oficialismos tanto provincial como nacional.

Desde el sector de Antonio Bonfatti insisten con que van a presentar una candidatura, aunque aún no está claro si será el mismo ex gobernador o una persona de su confianza. Sabemos que Rubén Galassi ha dejado las filas para acercarse a Lifschitz en el último tiempo, lo que lo debilita en las negociaciones internas y en la búsqueda de consenso para una posible unidad que ha planteado en varias oportunidades. Sí tienen definido desde ese espacio no disputarle el poder a Estévez en la bota provincial.

Además, un sector herido de “Bases socialistas” busca catapultar a la presidencia del Partido Socialista a Eduardo Di Pollina, que no formó parte de la lista de diputados provinciales que encabezó Lifszhitz en 2019 y tiene como premisa no conformar un frente con el macrismo. Inclusive, este sector promueve en la presidencia del partido en Santa Fe a la ex Ministra de Educación y actual diputada provincial Claudia Balagué.

En los últimos comicios nacionales, esta agrupación “Bases” definió una postura apoyando a Alberto Fernández, a diferencia de la conducción comandada por el ex gobernador y ex intendente de Rosario que apoyó a la figura de Roberto Lavagna y lo acompañó con la candidatura de Estévez como diputado nacional.

El final está abierto, los cierres de lista son dentro de dos semanas y hay disputas bien marcadas. La posibilidad de una alianza que busque la unidad es una utopía y esta contienda marcará el rumbo del partido de la rosa. Los pétalos se marchitan, y caen. Puede ser, otra vez, una ruptura interna que defina la salida de algunos históricos dirigentes.
Lifschitz tiene el poder, la compañía de los dirigentes con cargos en este momento y el liderazgo que supo construir para quedarse con la conducción del Partido Socialista. Pero hay que esperar los votos en las urnas

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