OPINIÓN

Peronicemos


Mauricio Macri pateó el tablero y eligió a Miguel Ángel Pichetto como su candidato a vicepresidente. Hay reuniones pronto para definir el nombre de un nuevo frente político y agrandar las bases de lo que era Cambiemos. Era, en pasado, porque ya se confirmó que modificarán la nominación. Los radicales están que arden, y en la provincia de Santa Fe hay desconcierto en el espacio oficialista nacional.

El histórico senador rionegrino ha sido uno de los mejores defensores legislativos del gobierno nacional siendo parte del Bloque del PJ en la Cámara alta. Defendió los proyectos que enviaba Macri a capa y espada, acompañó cada una de las leyes claves y hasta hizo lobby con sus pares para conseguir los votos necesarios para aprobar las iniciativas.

Pero lejos estábamos de pensar que terminaría conformando fórmula presidencial con el líder de Cambiemos. Buscando un golpe de efecto y para contrarrestar el anuncio de la fórmula Fernández-Fernández, Macri viró hacia el peronismo y amplía las bases de Cambiemos apostando a cerrar la grieta.

Con Pichetto, se suma un sector de la ya desaparecida Alternativa Federal. Hay que esperar las voces de Juan Schiaretti, pero ya Juan Manuel Urtubey ha saludado la fórmula anunciada. Y lógicamente, apretado por la situación y necesitado de votos por la crisis económica que nos atraviesa, fue en busca de una soga salvadora que sacuda la estantería.

Ahora bien, nadie en su sano juicio podía pensar hace apenas un mes que Alberto Fernández y Sergio Massa iban a conformar un frente con el kirchnerismo y que Schiaretti y Pichetto iban a acompañar al presidente Macri en una futura candidatura. Estamos ante la crisis dirigencial más importante de las últimas dos décadas, y presenciando, tal vez, el fin definitivo de los partidos políticos como herramientas para hacer política.

Los radicales, mientras tanto, heridos, planean contrarrestar esta decisión de Macri y ya piensan en una interna en la ex Cambiemos. Martín Lousteau pica en punta como el elegido por la UCR para encabezar una fórmula y combatir desde adentro al Pro y las decisiones que ha tomado en el último tiempo. Hay algo que quedó claro, al presidente no le gustan que lo apuren ni que lo aprieten, genera el efecto inverso.

El radicalismo lo venía presionando para que les dé el vicepresidente y terminó eligiendo a un peronista tradicional. Y lo obliga a mover fichas rápidamente de cara al cierre de listas del próximo 22 de junio. Las dudas se dan en conformar una fórmula pura o buscar un outsider para también generar un lanzamiento altisonante. Habrá que esperar algunas horas.

En medio de todo esto, este domingo en Santa Fe hay elecciones y han quedado nuevamente algo relegadas a tan solo 24 horas del cierre de campañas. La política nacional se lleva los flashes y genera contradicciones impensadas: Cambiemos va a elecciones en la provincia, pero ya no existe más a nivel nacional. Digno de un relato de un humorista político.