OPINIÓN

¿Pansexualidad o Pansexualismo?

lunes 7 de mayo, 2018

La Pansexualidad es la orientación sexual que trasciende la dicotomía binaria de los géneros femenino y masculino, pudiendo la persona sentirse atraída sexo afectivamente por otro ser humano independientemente de su género u orientación, esto significa, que un ser humano pueda sentir atracción sexual y/o enamorarse de otro ser humano más allá del género.

Hablamos de heterosexualidad, homosexualidad, bisexualidad y en este caso, Pansexualidad. Por su origen etimológico, el prefijo pan significa todo, en este caso,  el comportamiento sexual de la persona abarca en sus posibilidades a todo el espectro de las diversidades sexuales.

Esta concepción dista mucho de la interpretación que algunos profesionales han vertido en diferentes medios durante los últimos años, desde la cual atribuyen a la persona pansexual una incapacidad para decidir, basada en una fundamental incapacidad para perder, y por lo tanto, para elegir (por supuesto que toda elección implica una pérdida). Ahora, la pregunta es, ¿y por qué hay que elegir? ¿Por qué o quién dijo que debemos elegir posicionarnos en una u otra orientación, etiqueta o categoría para desear o amar?

Aprendí de un profesor y mentor de mi carrera docente en la Universidad, que los humanos cuando tenemos dificultades para comprender algo, especialmente si aquello nos asusta, lo clasificamos, porque es lo primero que tendemos a hacer, agrupar lo similar, categorizar, para aclararnos, para disipar la confusión, para adquirir cierta falsa percepción de seguridad, para poner orden… poner orden… ¿se puede imponer un orden a la sexualidad humana?

Entonces cuando, como dice Joan Manuel Serrat, “…ay utopía, incorregible, que no tiene bastante con lo posible…ay utopía, cómo te quiero, porque les alborotas el gallinero, ay utopía que alumbras los candiles del nuevo día…”, es decir, cuando algo viene a alborotar el gallinero donde teníamos bien clasificadas a las integrantes de la especie… la función binaria del género como constructo socio cultural sirve para ordenar, aquí los heterosexuales, allí los homosexuales, y más allá los bisexuales que de por sí ya bastante revuelo causan por ser los más indomesticables… pero ahora resulta que hay personas irreverentes que dicen que esa categoría binaria no les interesa, que no quieren estar en uno u otro corral, que quieren deambular y asociarse libremente con gallinas de otros corrales y ¡¡¡todo se desordena!!! El caos (afortunadamente) vuelve a crear formas, espacios y tiempos.

Hay que considerar otra cuestión, para los prejuiciosos que afirman que el pansexual lo es por no estar dispuesto a renunciar a nada, de corazón les pido: ¡Destierren de la sexualidad la visión pecaminosa y en especial dejen de asociarla al pecado capital de la gula!

No es glotonería señores, la persona pansexual no quiere todo y todo junto, todo para sí y sin límites, ese es el imaginario que proyecta el que así lo interpreta. El pansexual sólo pretende darse humildemente el lujo de elegir con quién vincularse, sin tener que garantizar de antemano que siempre hará la misma elección. Sólo aspira a relacionarse sin condicionamientos categoriales impuestos por un discurso pseudocientífico, y, de forma encubierta, moralista y conservador.

Estos discursos sancionan desde el desconocimiento de los Derechos Sexuales como Derechos Humanos fundamentales y universales, dentro de los cuales existe entre otros, la libre asociación, la privacidad, y el placer sexual, libre de coerciones, prejuicios y discriminación. Desconocen también las teorías Queer, que para quien desee interiorizarse sugiero leer a Judith Butler para empezar.

Será por eso, que tanto en las notas escritas como en las entrevistas televisivas, estos profesionales  hablan de Pansexualismo en lugar de Pansexualidad. ¡Las maravillas de la mente! Si hay algo de lo poco que le reconozco a Sigmund Freud (por lo demás misógino, heteronormativo, coitocentrista y homofóbico), es que una instancia inconsciente hace que elijamos palabras por causalidad y no por casualidad. Dicho de otro modo, desde el enfoque cognitivo pensamos que esas palabras emergen en nuestro discurso a partir de pensamientos automáticos que se desprenden de nuestros sistemas de creencias nucleares.

La palabra sexualismo puede aplicarse a la discriminación basada en la sexualidad, por lo que Pansexualismo tendría esa misma connotación. Las palabras terminadas en ismo suelen hacer referencia a movimientos o tendencias. Ahora bien, debemos considerar que el Diccionario médico-biológico, histórico y etimológico (Ediciones Universidad de Salamanca) otorga a los sufijosismosel significado deproceso patológico. Ejemplos de ello son los términos alcoholismo, albinismo, enanismo, autismo, botulismo, etc.

Por supuesto, existen también palabras que utilizan el sufijo ismo, sin connotación patológica, como el mismísimo erotismo. En esos vocablos la terminación hace referencia al proceso, movimiento, tendencia o actividad.

En el caso del Pansexualismo, lo que resulta cuanto menos sospechoso es el uso del término en boca de profesionales de la salud, que en su discurso sostienen esta “incapacidad” para convivir con la falta, para elaborar las pérdidas, o en definitiva para elegir y tomar decisiones, patologizando las voces de quienes sólo van un paso más allá de lo establecido y escapan a sus categorías o entendimiento. No olvidemos el antecedente de que hasta hace unas décadas se patologizaban la homosexualidad y la transexualidad considerándolas trastornos[i].Y finalmente, si esto no fuese así, ¿por qué no hablamos de “heterosexualismo”, u “homosexualismo”?

Hay un posicionamiento epistemológico en el uso del término que lejos de ser ingenuo, sigue intentando adoctrinar la función erótica, ocultando ante público al que se dirige, la inexorable tendencia humana hacia la libertad.

[i]Se incluían como trastornos en el DSM Manual Diagnóstico y Estadístico de las  Enfermedades Mentales de la APA y en la CIE Clasificación Internacional de Enfermedades de la OMS.

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