OPINIÓN

Nuevos vientos

Por Andrés Cánepa.


Cambiemos Santa Fe se reacomoda después de lo que fue una elección nacional con sabor agridulce. En el PRO hay una interna bien marcada que organiza a dos batallones para las batallas que se vienen desde la oposición a Perotti, Javkin y Alberto Fernández.

La disputa que existe en el PRO es conocida desde hace un tiempo. Después de las elecciones provinciales generales Federico Angelini, diputado nacional electo y vencedor en las elecciones en esa categoría en la provincia, no volvió a hablar con Roy López Molina, concejal con mandato por dos años más. Y se sabe que el ex candidato a intendente fue reclutando a un grupo de dirigentes descontentos con la manera de construcción del presidente del partido.

Angelini ha jugado su pellejo en varias ocasiones, y hasta acá siempre ganó la batalla. En 2013 el candidato de la Rosada era Diego Giuliano, y él, nada conforme, armó una interna con Anita Martínez a la cabeza y no solo ganó de manera aplastante esa elección, sino que casi la convierte en intendenta dos años después.

En 2017 nuevamente se jugó una interna fuerte, en este caso con Roy como su alfil, contra una Anita que se había alejado de ese espacio y jugó con el otro sector interno. Ganó también y se quedó con los galardones en las negociaciones con nación. Todo esto le valió ser el primer candidato a diputado nacional acompañando a Mauricio Macri en la boleta.

Y después de las PASO negativas en Santa Fe, en donde Juntos por el Cambio perdió por más de 10 puntos contra el frente de Todos, el otro sector decidió conformar un cento de cómputos paralelo y tomar distancia de Angelini aún más. Sin embargo, la victoria sorpresiva para propios y ajenos desdibujó esta fuerte interna que se está gestando, y el presidente del PRO se anotó otro poroto importante de cara a lo que se viene.

Las caras en el búnker de Maipú y San Lorenzo eran disímiles. Algunas de tristeza por la derrota nacional, otras de satisfacción y alivio por ganar la provincia y sentir en el fondo que la tarea se cumplió: crecer y dar vuelta el resultado en el distrito propio.

López Molina juntó en el Ros Tower a Renata Ghilotti, concejala de Rosario, a Lucas Incicco, diputado nacional, a Sergio Más Varela y Germán Mastrocola, diputados provinciales, y a un grupo de militantes que acompañan a estos dirigentes. Ese parece ser el bloque que se abroquelará en el nuevo espacio dentro de Cambiemos y que ya se mostraron públicamente. Hasta el mismo Roy llegó con ellos encabezando una batucada al acto de Macri en las escalinatas del Parque España.

Los liderazgos generan odios y amores. Pero lo cierto es que la habilidad de Angelini para salir airoso de conflictos que lo ponen entre la espada y la pared lo convierten en un dirigente de respeto, aunque ha sido castigado una y otra vez por los funcionarios nacionales y por sus pares locales. Pero la figura de Roy López Molina tiene peso propio, conoce bien a su rival interno –formó parte de su equipo en todo este tiempo- y está dispuesto a liderar un nuevo proceso dentro del partido.

Desde los dos sectores nos dicen lo mismo: no tienen miedo a las diferencias porque Cambiemos es un espacio que crece y se consolida. Y estos nuevos vientos son típicos de una fuerza política que quiere instalarse por un largo tiempo en un territorio. El tiempo seguramente nos dirá quiénes serán ganadores y vencedores dentro de esta oposición a nivel local, provincial y nacional.