opinión

Marcianos


Los legisladores provinciales llevan más de 3 meses discutiendo la Ley de Necesidad Pública y aún no hay acuerdo. Extemporáneo por donde se la mire, esta discusión política no hace más que desnudar falencias de un esquema partidario que no puede sobreponer los intereses generales a las mezquindades y ambiciones personales. Todos responsables.

Esta semana hubo un nuevo round en una pelea que pierden todos. La Cámara de Diputados modificó el proyecto enviado por el Poder Ejecutivo que tenía media sanción del Senado. El texto propone disminuir el nivel de deuda, crear un fondo para Coronavirus –COVID-19- y  quitar poderes solicitados al gobernador. Sin embargo, los representantes de los departamentos insistieron con la iniciativa original y consiguieron los dos tercios para poder reenviarlo tal cual fue aprobado en su momento.

Ahora, el escrito nuevamente tiene ingreso en Diputados y habrá que ver qué hace el Frente Progresista. Lo cierto es que la posibilidad más concreta pasa por que el proyecto vaya a archivo, aunque nunca se pierden las esperanzas de que prime la cordura en la política santafesina. Las trabas son concretas y ahora el socialismo le pone nombre y apellido a los ejes que no van a acompañar de ninguna manera, justo los tópicos que el gobernador cree fundamentales en el espíritu de la ley.

Desde el seno íntimo de Miguel Lifschitz dicen que ellos se negarán rotundamente a avalar el pago en negro a trabajadores del Estado, y tampoco permitirán que el gobernador pueda romper contratos licitatorios de manera unilateral. Según el gobierno, el pago en negro es para aumentarle el salario a los policías ya que no está en las partidas presupuestarias, y lo otro tiene que ver con decisiones sobre la obra pública para priorizar algunas en medio de la crisis.

Pero según el progresismo es una discrecionalidad inadmisible en Santa Fe e insisten que jamás un primer mandatario provincial tuvo esos poderes, más allá de las crisis circunstanciales a nivel nacional o mundial. Sin embargo, el peronismo recuerda que está gobernando con un Presupuesto confeccionado por la oposición, única vez en la historia que ha sucedido algo así. Y que necesita de los recursos –el endeudamiento- y los poderes para poder gestionar según la voluntad política que los moviliza.

Entre otras cosas, por ejemplo, Perotti deja sujeto a la aprobación de la Ley de Necesidad Pública el Boleto Educativo Gratuito, promesa de campaña allá por mediados del 2019. Es por eso que el endeudamiento pasa por “gastos corrientes”, ya que no existe una partida presupuestaria que avale esa erogación de las arcas provinciales.

Walter Agosto, ministro de Economía, estuvo el miércoles negociando con los diputados, pero a último momento se cortó el diálogo y pasó lo que ya sabemos: se aprobó un dictamen propio del Frente Progresista. Tal vez porque ya conocían que en el Senado tenían los dos tercios y prefirieron esperar un poco más, o será que no encuentran los caminos para unir a las partes.

Pero esta enemistad política entre Lifschitz y Perotti nació en la falta de una transición ordenada desde que terminaron las elecciones. No tuvieron contacto durante meses entre ellos y tampoco los equipos técnicos. Tal vez esto sea la consecuencia de las actitudes beligerantes que tuvieron ambos, sumado a equipos que alimentaron con nafta a ese fuego que parece no apagarse más.

Ojalá prime la cordura, en medio de un Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio, y puedan llegar a un acuerdo pronto. Estamos en una situación que excede a la rosca política, y deben priorizar las necesidades de los ciudadanos santafesinos. Parecen estar en otra sintonía, en el cosmos. Bajen a tierra.