ACUSADOS QUE ACUSAN

¿Los Monos le tiran a los cazadores?

La estrategia de los acusados reemplaza el ataque por la defensa.

Por Agustin Shcoler

viernes 24 de noviembre, 2017

Juicio a "Los Monos"

Foto: Franco Trovato Fuoco

En un proceso judicial lógico los roles están claros, el acusador señala y el sospechoso se defiende; la institución avanza y el individuo retrocede e intenta demostrar que es uno más, sospechado por error. Lo que se vivió durante la primer semana del juicio contra Los Monos es muy diferente. La banda se iguala con la Institución, impone condiciones y señala a los acusadores.

Esto se ve hasta en los detalles más pequeños.  La prepotencia del servicio penitenciario, tan común en las audiencias donde se juzga a los presos de perfil bajo, es reemplazada por una llamativa distancia entre los uniformados y los principales acusados de la banda; quienes incluso negocian abiertamente con las autoridades del tribunal los lugares y las condiciones en las que estarán presos durante el proceso.

Los Monos tienen los códigos de la calle, donde la legitimidad se gana mano a mano, pegando más fuerte, y ayer Monchi Machuca lo demostró. Su situación procesal es muy delicada. Para los investigadores las escuchas a sus teléfonos son concluyentes y creen que están en condiciones de demostrar su participación en diferentes homicidios. Por eso pidieron para él 41 años de cárcel, una pena superior a la de los demás. Pero Monchi, lejos de asustarse, responde golpe por golpe. Este jueves, cuando le tocó hablar ante los jueces, caminó solo hasta el banquillo de los acusados. No se apuró ni tartamudeó.  “Ni a Robledo Puch le pidieron tantos años”, dijo y señaló que las acusaciones en su contra son producto de un problema político por el cual el gobierno provincial debe mostrar carácter. Machuca no solo se defendió; también contraatacó y señaló al ex Gobernador Bonfatti por tener una supuesta relación con Luis Medina, el presunto narcotraficante asesinado en diciembre de 2013.

Los Monos saben mucho más de lo que cuentan y esto les permite esperar y calcular los golpes. Muchos allegados a la banda señalan que durante el proceso habrá “muchas sorpresas” y, realidad o no, esta posibilidad es su mayor arma.

La familia de La Granada y sus subalternos se niegan a sentir miedo, empuñan sus armas y ponen el ojo en la mira. ¿Los Monos le tiran a los cazadores?

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