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Los abuelos abandonados ya tienen nuevo hogar


A Hilda y a Hugo les comentaron que desde este lunes podrían quedar alojados en un hogar de la zona sur de Rosario. Les explicaron que allí contaría con atención médica, kinesiólogos, nutricionista y hasta una pileta climatizada para realizar tareas de rehabilitación.

Ambos fueron abandonados el mes pasado en un bar por uno de sus hijos tras ser desalojados del departamento que alquilaban. La abuela se tomó un segundo para consultar lo que más le importaba. "¿Y vamos a estar juntos, en la misma habitación?", preguntó inquieta.

Cuando la directora del Hogar Español, que se fundó en 1971 y que desde 1982 funciona en un amplio predio de la zona sur de la ciudad, le confirmó que el matrimonio se alojaría en una habitación para ellos solos ya no hubo más que charlar.

Este lunes, cerca de las 11 de la mañana, la pareja de 89 y 92 años que conmovió al país con su historia fue trasladada a su nuevo hogar. Abandonaron la casa de Raúl González, su otro hijo, quien debió pedirle a dos de sus cuatro hijos que se buscaran por un tiempo un lugar donde dormir. Debían hacer lugar a los abuelos. Esa era la prioridad. Aunque faltara espacio y dinero para atenderlos. Eran seis personas bajo el mismo techo, en un lugar sin comodidades para los ancianos.

Abuelos desplazados de sus hogares: una realidad tan cruda como usual

El clavario de los González comenzó el miércoles 5 de junio, cuando su hijo Hugo los llevó a un bar en 27 de Febrero y Corrientes. Allí pidieron comida y él les dijo que volvería a buscarlos con sus cosas para mudarse. Con el correr de las horas creció la desesperación hasta que cayeron en la cuenta de que no volvería. Una vez que la policía intervino, se supo además que los habían desalojado del departamento que compartían los tres cerca de allí.

Pasadas varias semanas, nada se sabe del hombre que abandonó a sus padres allí. Su hermano Raúl se hizo cargo de alojarlos en su hogar, pero la situación se complicó rápidamente y los dejó al borde del hacinamiento. La vivienda de dos habitaciones no daba abasto para acomodarse con sus dos hijos e incluso pasó a dormir en el living con su esposa.

A pesar de los cientos de mensajes que recibió con ofertas de ayuda para encontrar una solución definitiva, el hijo de Hilda (89) y Hugo (92) tardó semanas en conseguir la ayuda necesaria para garantizar el bienestar de sus padres. En el medio hubo reuniones con representantes de Pami y la Municipalidad y este lunes al fin hallaron un lugar acorde al cuidado que ambos requieren.

En un emotivo encuentro, el cordobés que quiso adoptar a los abuelos abandonados los visitó en Rosario

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