OPINIÓN

Lifschitzmo

Por Andrés Cánepa.

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martes 26 de febrero, 2019

El gobernador ya prepara su retirada el próximo 10 de diciembre y armó un bloque de diputados provinciales para atrincherarse con los suyos los próximos cuatro años. El análisis incluye presencias, ausencias y relaciones políticas a futuro.

Miguel Lifschitz tuvo que dirimir entre jugar o no jugar. Y eligió garantizar los 28 diputados que te otorga la Constitución santafesina si resultás victorioso en la contienda electoral en dicha categoría. Tiene una imagen positiva por encima de los 60 puntos y goza con una aprobación de gestión con similares guarismos. Desde allí fue que empezó a pensar en cómo construir poder propio de cara al futuro.

En 2015 Antonio Bonfatti armó él la lista de legisladores provinciales para ocupar las bancas de la Cámara baja. Era el gobernador saliente y se le respetó su cargo para tomarse esa atribución. Y lo mismo sucedió esta vez con el primer mandatario provincial. Aunque sí hubo algunos contratiempos previos a la ratificación.

La lista de 28 que presentó Lifschitz tiene al menos 5 ministros actuales, la mitad de los integrantes son menores de 40 años y la conforman todos los espacios del Frente Progresista. La condición, parece, es haber sido fiel a él en este tiempo y, sobre todo, conformar un equipo de trabajo genuino y homogéneo pensando en el 2023.

Uno de los grandes ganadores, y al cual le cumplieron sus años de trabajo en una cartera que nadie quería agarrar, es Maximiliano Pullaro. Puso 4 diputados además de él y así va a tener un bloque propio nada despreciable. Además, con el salto del radicalismo provincial a Cambiemos, logró recolectar candidatos locales en comunas y municipios heridos que no querían emigrar del FPCyS y creció en su armado en toda la bota santafesina.

En la lista aparecen también Érica Hynes, ministra de Ciencia y Tecnología, Pablo Farías, ministro de Gobierno, José Garibay, ministro de Infraestructura y Claudia Balagué, ministra de Educación de los últimos dos gobiernos socialistas.

Pero como anticipamos al principio, la noticia también pasa por las ausencias. La información que corrió por los pasillos del cierre de listas es que hubo cierto malestar en un sector del socialismo por las ausencias de Rubén Galassi, actual diputado y ex ministro de Gobierno de Bonfatti, y de Eduardo Di Pollina, histórico legislador del socialismo y ex presidente de la Cámara de Diputados en la gestión 2007-2011.

Quisieron estar, y Lifschitz les dijo no. Y hasta se sumaron a esas ausencias los nombres de Carlos Fascendini, vice gobernador actual de un sector radical, Inés Bertero, histórica diputada del partido de la rosa y ex esposa de Antonio Bonfatti, Alicia Gutiérrez, también con un largo trajín en la Cámara baja y Verónica Benas, también una vieja conocida para los que caminan por la legislatura.

Lifschitz tomó decisiones, se atrinchera con la sabiduría de que es casi imposible que se le escape una victoria y prepara un futuro con juventud y pluralismo desde la Cámara de Diputados. Sabe que tendrá que esperar su turno de nuevo si Bonfatti es gobernador. Mientras tanto, mira con firmeza el armado nacional que le puede dar un marco de poder en el futuro inmediato.

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