OPINIÓN

La suerte está echada


Ya dejaron todo lo que tenían aquellos dirigentes que se juegan su futuro el próximo domingo. Algunos con armas leales, otros intentando sacar la cabeza con recursos extraordinarios en medio de un océano de caras y caretas. La verdad estará en las urnas.

Los rosarinos vivimos momentos de zozobra en temas de seguridad y en la economía. La preocupación reina en la calle y ya nadie piensa en otra cosa que no sean estos dos elementos discursivos a los que los candidatos, pero sobre todo la mismísima realidad, nos han sumergido. Nadie sabe más de estos dos flagelos que el ciudadano de a pie y es por eso que han fallado los mensajes de muchos dirigentes actuales y potenciales.

Es imposible que un candidato a intendente te diga lo mucho que sufrís vos mismo por los inconvenientes para sentirte seguro. Tampoco ninguna persona que quiera postularse para conducir los hilos del Palacio de los Leones te puede contar los malabares que hacés para llegar a fin de mes, pagar el super, la escuela y el bondi todos los días.

Y es allí en donde la credibilidad sobre la clase política se desvanece. Porque se han convertido en el último tiempo en meros comentaristas de la realidad que nos toca vivir. Y las propuestas para solucionar los problemas brillan por su ausencia a solo tres días de tener que depositar el voto en las urnas santafesinas.

Un contexto que no ayuda a Cambiemos porque la crisis económica hace mella, un presente en materia de seguridad más que complejo que golpea al Frente Progresista y un pasado cercano del kirchnerismo que pone en jaque a muchos candidatos del peronismo local hace que nadie tenga manteca para tirar al techo. Las elecciones son más por descarte que por convicción en la mayoría del electorado.

Y las encuestas son elocuentes: la paridad tanto en Rosario como en la provincia de Santa Fe no es por lo positivo que han transmitido cada uno de los candidatos sino que, por el contrario, destacan las falencias y nos encuadran en medio de un desierto de ideas. Para lo que nos sirven, además de saber que nadie convence realmente a los electores, es para saber cómo pueden definirse las internas fuertes en los distintos frentes.

En Rosario, Pablo Javkin y Verónica Irizar están compitiendo mano a mano para saber quién será el que defienda los últimos 30 años de gobierno local de cara a junio. Y en todas las mediciones están dentro del margen de error que plantea cualquier encuestador. Final abierto.

En Cambiemos, Roy López Molina aventaja a Jorge Boasso en las mediciones pero el ex concejal radical apuesta al voto de confianza de los viejos conocidos de la UCR y a la experiencia en los cargos públicos para enfrentar este momento. Ambos se tienen fe para ser quienes representen a Mauricio Macri en las generales.

Y en lo provincial, Omar Perotti aventaja a María Eugenia Bielsa y se consolida como la opción peronista en la bota santafesina. El rafaelino ha obtenido el aval de la estructura grande pejotista y ha logrado hasta el apoyo de Unidad Ciudadana, sector de Cristina Fernández de Kirchner. La ex vice gobernadora sigue creyendo en el trabajo “por lo bajo” para desechar todas las mediciones que la dan muy debajo de su rival.

Las cartas están sobre la mesa. Solo resta que se metan las boletas únicas adentro de las urnas y cerca de la medianoche del domingo conozcamos las tendencias en estas internas y contar cuántos votos cosecharon los que iban sin rivales en estas primarias. Dejaron todo lo que tenían en la cancha, aunque fue apática la campaña en líneas generales.