Boom en cuarentena

La pandemia desafía al entretenimiento: el mundo del espectáculo se reinventa a través de las transmisiones por streaming

La cuarentena obliga a todos los rubros a rearmarse. La palabra de tres de los productores más importantes del país: Carlos Rottemberg, José Pallazzo y José María Muscari.


No caben dudas que durante la cuarentena el principal aliado de las personas es internet. A lo largo de estos casi dos meses de aislamiento obligatorio, se disparó como nunca la reproducción en streaming, principalmente relacionado a entretenimiento.

Una clara muestra de esto es el furor que están generando muchos artistas emblemáticos como Fito Páez con sus mini shows caseros. También Travis Scott lanzó su música con un show con millones de participantes inmersos en Fornite, los conciertos digitales de la orquesta filarmónica de Berlín, el show al aire libre con los espectadores escuchando un concierto en vivo por FM en la modalidad autocine.

Inclusive, se están pudiendo disfrutar las mejores obras teatrales del Paseo La Plaza Online, que, según informaron, superaron el millón de espectadores en unas semanas. Lo mismo con el Teatro Nacional Cervantes o Teatrix, la plataforma argentina de teatro on demand que creció más del 200% en época de cuarentena y reprodujo más de 150 mil horas de streaming en el mes de abril.

Estos son unos pocos ejemplos del boom del entretenimiento online. Sin embargo, el interrogante que ronda alrededor de este auge es si sobrevivirá, luego de la pandemia, este nuevo formato online, si los teatros volverán a llenarse como antes o si convivirán de manera dual con espectadores presenciales y otros virtuales, o qué sucederá con mega shows de música como el Cosquín Rock o el Quilmes Rock, que batió todos los records recientemente con más de un millón de vistas en su primera transmisión online.

Monetizar, ¿un problema?

“Estoy convencido que uno de los recursos que van a tener los artistas es el streaming”, afirmó a Rosario Nuestro uno de los productores más importantes del país como es José Palazzo, organizador del Cosquín Rock. Si bien estima que la versión online de los shows perdurará, señala un punto clave: “Ninguno de nosotros sabía que íbamos a estar en cuarentena todo este tiempo. Mucho menos que la industria iba a entrar en shock y se iba a paralizar. Tampoco nos dimos cuenta que, en este invierno que va a ser duro de pasar, no era buena idea hacer streaming gratuitos”.

El hecho de que muchos artistas se hayan volcado a organizar sus propios shows caseros, siempre alentados por el aislamiento obligatorio, de manera libre y gratuita, va a generar algunos inconvenientes. “Las transmisiones por streaming van a tener que tener ciertas características, porque en el rubro espectáculo, cuando se regala mucho algo, después se hace muy difícil cobrarlo”, aseguró Palazzo.

Uno de los artistas que le encontró la vuelta para poder monetizar sus minipresentaciones es el escritor Hernán Casciari. Todos los fines de semana propone su propio evento pago: “Streaming con Delivery”, en el que ofrece desde el living de su casa una suerte de espectáculo conectado con su familia vía online. La propuesta ofrece dos modalidades de pago: una es directa en la que se envía quince minutos antes del show el link para ingresar a verlo y la otra es un poco más costosa, pero proporciona un bono para solicitar una cena a través de la aplicación Pedidos Ya.

Hay otros empresarios teatrales, como Carlos Rottemberg, que opinan que en este momento de emergencia sanitaria “hay que se solidario y está bien que todo esto esté abierto y que no se monetice, que sea de forma gratuita”, señaló a Rosario Nuestro. Ya sea “desde el material personal que tenga cada artista o en el caso de los que ya eran socios de Teatrix” antes de la pandemia. “Pero no tiene nada que ver con lo que es el teatro en vivo”, aseguró, porque ir a disfrutar de un show “es como una ceremonia, irrepetible, artesanal, sin copias, que solo se puede disfrutar de ese modo con público presencial”.

José María Muscari, productor teatral que está lanzando un nuevo producto que se llama “Sex Virtual”, que la describe como una “interacción privada y personal vía WhatsApp, Instagram, Zoom, Twitter privado y otras plataformas que te harán sentir una cercanía única e inmediata con los artistas de SEX” y que tiene un costo de 500 pesos el ticket, dijo a este medio que cree que “ya llegó al mundo del espectáculo el streaming y es parte de este nuevo paradigma aceptar el desafío” y que “hay que vivir este momento particular como una gran oportunidad para reinventarse y ver cómo afrontar este nuevo formato”.

Espectáculo dual, ¿crisis u oportunidad?

Nadie tiene la bola de cristal sobre qué sucederá cuando culmine la pandemia, pero con la irrupción tecnológica emerge la posibilidad de una convivencia entre los shows en vivo con público presencial y al mismo tiempo la transmisión online, pero ¿podrá subsistir esa relación dual?

Para Muscari, no hay dudas que “cuando se levante la bandera de la cuarentena el público va a estar muy ávido de espectáculos en vivo, porque vamos a estar muy cansados de todo lo que se consumió de manera virtual en el aislamiento y vamos a necesitar ese encuentro presencial”. Plataformas como Teatrix “crecieron exponencialmente”. De hecho, “dentro de ésta yo tengo la obra ‘La casa de Bernarda Alba’, que, si bien siempre fue uno de los espectáculos más vistos, en el último tiempo aumentó notablemente la cantidad de público. Pero hay que tener en cuenta que Teatrix ya estaba instalado, lo interesante es ver lo que surge a partir de este nuevo momento”.

Para no quedarse atrás, José Palazzo, adelantó que están trabajando en un ambicioso proyecto “para lanzar una plataforma vinculada con la promoción de todos los Cosquín Rock que hay en el mundo”. Si bien no pudo dar más detalles al respecto, las innovadoras ideas de este estilo empiezan a descubrirse.

El más dubitativo es Rottemberg que no tiene del todo claro si “en la práctica la convivencia dual se podrá sostener”. “Hay muchos factores que la gente no conoce como que hay que tener derechos autorales para otro formato que no es el teatral, hay que tener el aval de los artistas para hacerlo, también el de los teatros. Recuerdo que las mismas dudas surgieron en los años ’50 cuando irrumpió la televisión. Todo es posible, porque son todos complementos”.

“Es cierto que esto ya viene desde antes. No es nuevo que haya transmisiones de espectáculos vía streaming. Pero lo que no me imagino es que no existan más los teatros, no me imagino ver demoler El Círculo, el Auditorio Fundación Astengo, el Broadway, creo que el teatro como lo conocíamos iba a seguir existiendo, sumado a todos los espacios para obras independientes que hay en las ciudades”, cerró el empresario.

El interrogante sigue abierto en un año que empezó terminando para muchos empresarios vinculados al espectáculo. El aislamiento obligatorio determinó que el 2020 sea para organizarse y reinventarse con la irrupción de nuevas plataformas online que son furor en el mundo entero. Si podrán convivir las transmisiones por streaming en conjunto con los shows presenciales es una incógnita que solamente el tiempo, pasada la pandemia, nos podrá revelar.

Sadaic mete la cola

La Sociedad Argentina de Autores y Compositores de Música (Sadaic) lanzó un comunicado en el que anunció nuevas tarifas en el entorno digital para transmisión de recitales, conciertos y festivales vía streaming.

Según el informe, el arancel será aplicado “por la transmisión en simultáneo o diferido a través de redes o plataformas digitales, sin la posibilidad de descargas permanentes de obras musicales, con o sin concurrencia de espectadores en forma presencial”.

Se trata de un 12%de los “ingresos brutos (netos de IVA), sean percibidos en valores monetarios o por canje, incluyendo precios de acceso, suscripciones y abonos”, detalla el comunicado.

Lo que no queda claro es si la medida recaudatoria es solo para megafestivales o eventos virtuales que generan grandes ingresos o para todos los shows de artistas, aunque no moneticen.

En base al comunicado, en caso de que el organizador o responsable del evento no percibiera ingresos por el acceso del público “o no suministre a Sadaic información completa o razonablemente consistente respecto de dichos ingresos, la institución se reserva el derecho de aplicar la tarifa”.