PARA ATLETAS CON SÍNDROME DE DOWN

Juani Alarcón, el único argentino que competirá en el Mundial de Gimnasia

El torneo será en Alemania del 4 al 9 de julio. El joven santafesino compartió las sensaciones previas con Rosario Nuestro.

Por Tatiana Pace

sábado 14 de abril, 2018

Una día más que se tacha en el almanaque, es un día menos para la Copa del Mundo. Muchas son las expectativas sobre la puesta en escena de la selección argentina. Pero, aunque todavía mucho no se sepa, alguien más estará representando al país en el plano internacional. Juan Ignacio Alarcón nació en Brasil pero su corazón se siente argentino. Cuando el frío llegue, y la primavera renazca al otro lado del charco, competirá en el Mundial de Gimnasia Deportiva de atletas con Síndrome de Down.

Fue difícil coincidir. Entre entrenamientos, un microemprendimiento y ocupaciones personales, el día a día de Juani y su familia presenta una agenda ocupada. En un hueco, Graciela Breques, la mamá, atendió su celular. Su voz delató  amabilidad y simpatía hasta el último segundo de la conversación. La mujer, más conocida como Cheli, expresó todas las sensaciones previas que comparten con su hijo semanas antes a la competencia, que se realizará en Alemania desde el 4 al 9 de julio.

Desde Esperanza, Santa Fe, cuentan cómplices los inicios del atleta. Juani vive en Argentina desde los dos años y medio. Sus primeros años de vida fueron en Brasil, cuando transitaba su mejor etapa de estimulación en clínica especializada. Al llegar a la localidad santafesina, “no había absolutamente nada de todo lo que tenía allá”, relata Cheli. Por eso, empezaron a crear otras alternativas para no quedarse atrás con el desarrollo. Fue así como la gimnasia deportiva apareció como sinónimo de rehabilitación física. La decisión fue correcta, “no nos equivocamos”. Hoy el joven tiene un físico, que combate una de las características de las personas con Síndrome de Down, la hipotonía muscular.

Cariñoso pero no extremadamente dulce, genuino, para nada conflictivo, comprensivo, son algunas de las palabras con las que lo describe Cheli a su hijo. “El está feliz, le encanta y todo lo que hace lo hace con mucha pasión”, detalla y agrega que Juani se destaca en todo lo que incursiona. “No lo digo porque soy la mamá, sino porque realmente lo ha demostrado. Tiene se carísma”, resalta Graciela.

Juan Ignacio es un joven multifacético que no deja de experimentar y elegir que quiere o no hacer. De pequeño se dedicó a la natación, desempeñándose muy bien en las competencias. Pero un día dijo: “mamá no quiero nadar más, simplemente porque no quiere”. Simple y concisa su respuesta movilizó a la familia. “Trabajamos su autonomía e independencia, aunque me dolió se lo permitimos igual”, cuenta  Cheli, quien lo apoya en todos sus deseos. Tenis y teatro son otras de las actividades que se sumaron al cronograma del joven.

La sonrisa de Cheli se hacía sentir del otro lado del teléfono. “Hasta el día de hoy me emociona” dice al recordar el homenaje que le hicieron a Juani en Esperanza, cuando regresó del Mundial de Italia con tres medallas en su haber. En esta ocasión, el atleta viajará con su papá Alemania. “Nos vamos repartiendo un poco porque no sería justo. Es la primera vez que no hago algo con él”, apunta Graciela.

De cara al Mundial de Gimnasia, el entrenamiento de Juan Ignacio es diario. Dos horas por días se dedica al deporte, viajando en algunos días de la semana a Frank, un pueblo vecino de su ciudad, para continuar con su trabajo físico. No obstante, junto con su familia también dedica tiempo a un microemprendimiento familiar de ecobolsas de fiselina, ayuda a profesores de gimnasia deportiva en las categorías más chiquitas, con nenes de cinco a siete años. También, como buen hijo, ayuda en su casa.

Juan Ignacio es el único argentino que participará en Alemania. Colma de orgullo a su familia pero, a la vez, los llena de sanciones ambiguas. “Por un lado, nos sentimos muy solos, es una lástima que no pueda compartir esta experiencia con otros competidores”, explica Cheli, quien desea que se concientice para que otras personas con Síndrome de Down se animen y puedan participar. “Es nuestra forma de compartir esta alegría, para que otros pueden disfrutarlo”.

La experiencia es “realmente maravillosa” para este joven. Se encuentra con sus pares competidores, hace nuevos amigos y conoce nuevas cultura. En estos días, el entrenamiento se intensifica para estar a la altura de la competencia. Junto a su papá, Juan Ignacio emprenderá viaje el 30 de junio desde Buenos Aires. Su primer escala será Inglaterra, donde continuará con sus ejercicios. El próximo vuelvo partirá rumbo a Alemania y tras la competencia disfrutarán y aprovecharán del continente europeo.

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