Promesa incumplida

La deuda con "mal olor" que el socialismo le entrega como herencia a Javkin

Hace doce años que se aprobó la ordenanza “Basura Cero” que establece objetivos para ir disminuyendo la cantidad de residuos que Rosario envía al residuo sanitario de Ricardone, pero lejos de disminuir los desechos se multiplicaron las toneladas.


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“¿Cómo se atreven?” La pregunta de la activista Greta Thunberg a los políticos mundiales durante la Cumbre sobre Acción Climática de la ONU y su recriminación a los dirigentes por su falta de decisiones concretas interpela no sólo a las grandes potencias globales sino también a los funcionarios de ciudades como Rosario.

La basura en la ciudad es un problema y el nuevo intendente, Pablo Javkin, lo sabe y lo demostró al salir públicamente a solicitarle a la ciudadanía que evite dejar residuos en la calle en tiempos de tormentas potentes como las que se suscitan durante el verano. Sabe que tiene por delante un gran desafío en la materia.

Durante la gestión del socialismo, entendiendo a Javkin como un radical dentro del Frente Progresista Cívico y Social (FPCyS) pero no del riñón del partido, se aprobó una ordenanza (Ord. 8335/08) denominada “Basura Cero” para comenzar un trabajo serio que permitiera ir disminuyendo la cantidad de toneladas de basura que la ciudad entierra anualmente.

La iniciativa, aprobada en el Concejo en el 2008, pretendía que las toneladas de residuos cayeran progresivamente un 15% en 2010, un 25% en 2012, un 50% en 2017 y en 2020 que ya no se enterrara basura recuperable, siempre en comparación con lo desechado en el año 2006.

Según el seguimiento de la ONG Taller Ecologista, actualmente, se deberían estar enterrando 100 mil toneladas, pero a contramano de lo que establecía la ordenanza municipal, se están llevando al residuo sanitario de la localidad de Ricardone 300 mil toneladas por año, es decir, tres veces más de lo que se planificó hace doce años.

Año tras año el presupuesto municipal destinado a la disposición final se fue incrementando, no sólo por el índice inflacionario y el aumento lógico de los salarios y costos, sino también por la cantidad de basura que Rosario despacha.

La empresa Resicom, encargada desde el 2003 de transportar los residuos desde Bella Vista a Ricardone y enterrarla, le cobra a la ciudad por tonelada con lo cual mientras más se entierre más dinero cobra la firma. Según el presupuesto 2019, se destinaron 386.065.000 pesos para este servicio.

Miradas contrapuestas

Para Mirko Moskat de Taller Ecologista el problema radica en que la separación en origen quedó “en un lugar marginal” para el Estado. El grueso de lo que destina la gestión es para “recolectar y enterrar” agrega y dispara: “Las estrategias de separación se mueven en un lugar muy reducido dentro de lo que son las prioridades”.

Desde la organización creen que “hay que repensar la forma de separar los residuos, porque los conteiners naranjas no funcionan y son de muy mala calidad”, además de que se debe invertir en “cambiar la mentalidad de las personas para que empiecen a reciclar y separar”.

A contramano de lo que piensan en Taller Ecologista, el nuevo secretario de Ambiente y Espacio Público señaló a Rosario Nuestro que el sistema de higiene urbana en Rosario “se maneja con un servicio consolidado, de los mejores que podemos tener en el país; y se va a sostener”.

“Sabemos que la ordenanza (Basura Cero) indicaba metas a cumplir, pero era muy complejo de alcanzar en base a los recursos que se administran, porque los temas de separación de residuo implican inversiones muy grandes”, explica Leone y añade: “La ordenanza está y trabajaremos en base a ella, aunque sabemos que si uno no logra el ideal trata de acercarse lo máximo posible”.

Entendiendo que la ciudad atraviesa una situación delicada en materia económica, Leone asegura que “no se recortará en el servicio” y que pretenden “incrementar la recolección de separación en origen, agregar contenedores y optimizar el sistema de puerta a puerta junto con los espacios de separación que hay distribuidos; tenemos la infraestructura y hay que trabajar muchísimo más aun para que el ciudadano separa por su cuenta”.

Moskat no coincide con esta percepción y cree que “hay que aumentar los denominados ‘barrios verdes’” y mejorar el sistema de separación en origen y recuerda un proyecto presentado en el Concejo para que los “cirujas” puedan trabajar para el Estado haciendo la separación, aunque “lamentablemente quedó caratulada la iniciativa para seis comisiones, por ende, su avance es casi nulo”.

Otra intención de la ONG es que los edificios tengan espacios para poder separar. “Hoy en día solo 47 inmuebles son los que separan en el centro”, por eso “es imperioso que se lleve adelante una política interna, aunque sea una medida a largo plazo”.

En respuesta, Leone aseguró que “la planta de compostaje de la ciudad trabaja con 150 toneladas por día y ahora estamos próximos a terminar con otra planta antes de mitad de año, porque queremos seguir invirtiendo y trabajando en ese sentido y servirán para procesar todo lo que provenga de los contenedores”, cerró.