opinión

La campaña de la no campaña


Los candidatos de Rosario quieren mostrar austeridad para no perder valores y evitar quedar como unos obscenos ante la difícil situación económica del país. Pero eso hace que a tan solo dos semanas y media de las elecciones no se haya calentado el ambiente. No llegó el invierno, pero la política local se anticipó al frío.

Pablo Javkin ganó una interna feroz contra el aparato socialista y se quedó con el puesto de candidato del Frente Progresista. Es el primero en vencer al socialismo en 30 años de poder, aunque desde las Primarias. Y a partir de esta victoria no quiere perder aquellos valores que lo llevaron al éxito en abril.

La austeridad fue un eje de su campaña, y que el FPCyS vuelva a ser lo austero que fue en el pasado. Criticó duramente los millones gastados en la campaña de Verónica Irizar y por lo bajo dice que no quiere nada de aparato ni de cartelería porque eso sería perder la esencia. Le ofrecieron cartelería, séxtuples y redes, pero sólo aceptó lo justo y necesario para garantizar presencia.

Por otra parte, Roberto Sukerman debe tener el voto más barato de toda la política local. Se calcula entre el dinero gastado en la campaña y la cantidad de votos que cosechó en las PASO. No tuvo cartelería propia, en redes puso poca pauta publicitaria, y los espacios de medios fueron muy pocos los que incorporó.

Hasta nos dicen que la estrategia es la austeridad, la no campaña, y el trabajo de la militancia del boca en boca, la relación con las instituciones intermedias de la sociedad civil –clubes, vecinales, ONGs, Centro Culturales- y una apuesta a la unidad que convoque a todos a trabajar para su candidatura.

La cartelería que tuvo fue la de los otros candidatos, ya sea a gobernador, concejales, diputados o senador, que necesitaban pegarse a su imagen para crecer en la ciudad. Y a él le sirvió para al menos tener algo de presencia en vía pública durante la campaña pasada.

Roy López Molina tiene que crecer si quiere ser alternativa y tiene poco tiempo, pero dio un vuelco y cambió toda la imagen de su candidatura. Ya no se pega a Cambiemos ni a Macri, y apuesta a su sello propio para salir a la calle a militar con su gente. Pero también el gasto es escaso y no tiene demasiada parafernalia la comunicación del candidato.

El gobierno nacional necesita mostrar competitividad y levantar el caudal de votos de Roy en Rosario y de Corral en Santa Fe. Pero pasa el tiempo y a dos semanas no vemos reacción desde el espacio de Cambiemos. Habrá que esperar a las últimas dos semanas, tal vez, para saber si hay o no un último intento.

Los políticos se dieron cuenta de que el electorado estuvo saturado de mensajes políticos y cuesta penetrar a las distintas clases sociales para convencer sobre el voto del próximo 16 de junio. Pero no terminamos de comprender cuál es la estrategia de la campaña de la no campaña. La decisión la toman muchos en las últimas 48 horas previas a la emisión del sufragio, pero mientras tanto hay que ir convenciendo a los rosarinos de que son la mejor opción para la ciudad.

Hasta el momento, Invernalia es el Caribe al lado de la temperatura de la política local.