La actividad física en el verano


En verano es conveniente ser cauteloso para que no afecte nuestra salud. A partir de los 24 grados, en días muy húmedos, al cuerpo le cuesta más perder calor y a partir de los 28 grados ya podemos empezar a sufrir algunas complicaciones.

Realizar cualquier actividad en época de altas temperaturas provoca que el cuerpo incremente la irrigación sanguínea en la piel así también como la sudoración.

Este proceso interno, denominado termorregulación, tiene como objetivo eliminar el calor acumulado en el interior y, de esta manera, disminuir o mantener la temperatura del cuerpo.

En condiciones normales, la piel, los vasos sanguíneos y el nivel de transpiración se ajustan al calor, pero los sistemas de enfriamiento natural pueden fallar si estamos expuestos a altas temperaturas y humedad y desencadenar un cuadro conocido como “golpe de calor”

Síntomas a tener en cuenta

1- Calambres. Son dolorosas contracciones. Suelen ser agudos y son producidos por la pérdida de minerales y deshidratación, producidos como consecuencia de los elevados índices de sudoración.

2- Agotamiento. Náuseas, vómitos, dolor de cabeza, desmayos, debilidad, piel caliente y seca.

3- Golpe de calor. Es una condición de urgencia, que se produce luego de permanecer expuesto a altas temperaturas durante un largo período de tiempo y la temperatura corporal supera los 40°C, puede desarrollar confusión e irritabilidad, piel fría y húmeda. En este caso se necesita atención médica inmediata.

Recomendaciones para evitar el golpe de calor

De acuerdo con el Doctor Gonzalo Díaz Babio, médico cardiólogo es importante mantenerse hidratado antes, durante y después de realizar ejercicio.

Otros consejos que advierte son:

  • Realizar actividad física al aire libre antes de las 10 hs o después de las 18 hs, cuando el clima se encuentra un poco más fresco. Entre las 10 y las 18 hs o con muy altas temperaturas tratar de elegir lugares frescos eventualmente con aire acondicionado.
  • Evitar la exposición al sol del mediodía, no olvidar aplicarse un protector solar adecuado. Ayudan a prevenir enfermedades de piel, disminuyendo el riesgo de generar cáncer de piel.
  • No comer en exceso, priorizar el consumo de frutas y verduras.
  • Evitar beber cantidades excesivas de alcohol o cafeína, ya que contribuyen a la deshidratación.
  • Descansar ante síntomas de fatiga, mareos o sed excesiva.