Intoxicación por Monóxido de Carbono: enemigo invisible

Se trata de un gas tóxico sin color ni olor y no irritante; puede pasar inadvertido y poner en riesgo la vida. Se produce por la combustión incompleta de leña, gas, kerosene, alcohol, nafta y gasoil. Recomendaciones de la Sociedad Argentina de Pediatría.

Por Gimena Rubolino

lunes 25 de junio, 2018

Es una problemática que preocupa todo el año pero se hace más visible en períodos de bajas temperaturas por el uso constante de estufas, calefones y termotanques, entre otros.

Al ser un gas que no tiene color, ni olor, ni tampoco es irritante las personas no manifiestan síntomas al inhalarlo por lo que se considera “un enemigo invisible”.

La Intoxicación por este gas puede producirse debido a un mal funcionamiento de estufas, calefones, termotanques a gas, hornallas, braseros, salamandras, incendios y obstrucción de los escapes de autos, entre otros.

El sector etario más vulnerable son los niños, ancianos y personas enfermas del corazón.

El Ministerio de Salud de la Nación afirma que “cada año mueren 200 personas por intoxicación por este gas”.

Desde la Sociedad Argentina de Pediatría recomiendan tener en cuenta los siguientes consejos para evitar peligros:

  • Las instalaciones de artefactos a gas deben ser realizadas siempre por un gasista matriculado.
  • Los artefactos a gas tienen que ser controlados cada año al inicio de la época invernal.
  • Un dato para tener en cuenta: la llama tiene que ser siempre azul. Si es naranja o roja, el artefacto funciona mal y libera monóxido de carbono.
  • Dejar siempre una ventana un poco abierta cuando un artefacto a gas esté funcionando porque necesitan un poco de ventilación.
  • No usar hornallas o el horno para calefaccionar el ambiente.
  • Está prohibido instalar calefones a gas en el baño.

Ante la sospecha de intoxicación se recomienda de forma urgente abrir las puertas y ventanas para ventilar el ambiente, retirar a la persona del lugar contaminado y concurrir al centro sanitario más cercano.

Los síntomas en las primeras horas incluyen náuseas, vómitos, embotamiento, mareos y fatiga pero horas más tarde el cuadro se agrava y pueden aparecer dolores en el pecho, confusión, enlentecimiento de la palabra, convulsiones y ocasionarse la muerte.

¿Cómo nos intoxicamos?

El monóxido de carbono se inhala, llega a los pulmones y de allí pasa a la sangre, reemplazando al oxígeno que se encuentra en los glóbulos rojos. Éstos son los encargados de llevar el oxígeno a los distintos órganos. Por esta razón el oxígeno no les llega y los órganos sufren.

 

 

 

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