PROFUNDA CRISIS

Gastronómicos reclaman ayuda económica porque "el sector está imposibilitado de pagar impuestos y servicios”

Aseguraron que no están "en contra de las restricciones" pero advirtieron que no pueden "continuar trabajando sin ayuda económica del Estado".


Entre los sectores más golpeados por la pandemia se encuentra el de la gastronomía, que en primera instancia estuvo totalmente cerrado, más tarde reabrió con limitaciones horarias y en las últimas semanas pasó por diversas situaciones en cuanto a las diversas restricciones impuestas. Todos esos vaivenes llevan a una situación crítica que describen de forma constante los referentes del rubro.

Frente a este delicado momento y luego de atravesar los primeros días del confinamiento total, desde la Asociación Empresaria Hotelero Gastronómica y Afines de Rosario (Aehgar) emitieron un comunicado de prensa en el cual advirtieron que "el sector está imposibilitado de pagar impuestos y servicios” y si bien aclararon que no están "en contra de las restricciones", afirmaron que no pueden "continuar trabajando sin ayuda económica del Estado".

Comunicado completo

Tras la nueva restricción total que cursa el país desde el 22 de mayo y de los reiterados pedidos de ayuda realizados a las autoridades municipales, provinciales y nacionales, el sector gastronómico de Rosario anuncia que se encuentra imposibilitado de abonar impuestos y servicios. En consecuencia, en tanto no se destine al sector una ayuda económica efectiva, los bares y restaurantes de la ciudad no podrán pagar los tributos aplicados a la actividad. Entre las cargas impositivas que el sector debe abonar y que se verán interrumpidas están las provinciales: Aguas, EPE, Litoral Gas, Impuesto Inmobiliario e Ingresos Brutos; municipales: TGI, DREI, y ETUR y nacionales: aporte del art. 931 (cargas sociales, obra social, art, seguros, entre otros), IVA y ganancias.

La decisión se toma en medio de una crisis histórica de la actividad, la cual desde marzo del 2020 no ha trabajado con normalidad, estuvo continuamente restringida, siempre con capacidad reducida y horarios limitados. Son 14 meses de trabajo que sólo permiten afrontar deudas de forma parcial y pago de sueldos. Los bares y restaurantes, en el mejor momento, han trabajado con el %50 de capacidad y hasta las 2 am, luego trabajaron con el %30 y con horarios de cierre que oscilaron entre las 19 hs y las 23 hs, la mayor parte del tiempo alternando entre estos últimos dos.

La limitación no es el único impedimento para la actividad, también lo es la falta de organización, de previsibilidad y de planeamiento que dejan a los gastronómicos sin posibilidad de prever la cantidad de materia prima que necesitarán, debido a que las medidas se anuncian sin anticipación. Además, hay establecimientos que han reacondicionado espacios, modificado su infraestructura y adquirido equipos de calefacción que funcionen en lugares ventilados con el fin de cumplir con todo lo exigido por el protocolo y ser lugares seguros. No es posible trabajar sobre la incertidumbre constante.

El mensaje es contundente: el sector NO está en contra de las restricciones cuando estas sean necesarias para garantizar la salud de la población, pero deja en claro que NO pueden continuar trabajando sin ayuda económica del Estado. NO se pueden afrontar las mismas cargas impositivas de antes de la pandemia en la situación actual en la que nos encontramos luego de 14 meses de limitar el trabajo de bares y restaurantes. Desde marzo del 2020, la actividad gastronómica ha perdido 4000 empleos. Sin ayuda, serán más.

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