Discusión eterna

Gardel: Ni francés, ni uruguayo

viernes 17 de noviembre, 2017

Desde tiempos inmemoriales los argentinos nos hemos visto envueltos en discusiones bizantinas muchas veces sobre temas irrelevantes , que terminaron derrapando y con bandos furiosos enfrentados. Que no decir de controversias  que van  desde “Braden o Perón” hasta ““Pelé o Maradona” pasando por “la Coca Sarli o Libertad Leblanc” . La mayoría de las veces se podía llegar a una grieta profunda que derivaba en una pelea a trompada limpia.

Yo he presenciado en los cincuenta locuras familiares entre los sostenedores del afinado Alberto Castillo , el cantor de los cien barrios porteños frente a los fanáticos de Hugo del Carril que había popularizado con su voz la marcha peronista y con su pinta enloquecía féminas en “Las Aguas bajan turbias.

Los ejemplos podrían multiplicarse hasta el infinito , pero quiero detenerme ahora en una grieta que dividió en el Río de la Plata a argentinos y uruguayos: ¿De qué nacionalidad era Gardel? Hasta el día de hoy nuestros hermanos orientales juran que el zorzal había nacido en Tacuarembó, ya que así lo acreditaba una Libreta de Enrolamiento Argentina , que lo daba como nacido en esa localidad del interior uruguayo.

Para los argentinos el tema nunca se tomó a la tremenda pero nuestros vecinos orientales casi hicieron una cuestión de Estado. En lo personal no tengo ninguna duda en el sentido de que  el cantor sin duplicado era francés nacido en Toulouse el 11 de diciembre de 1890: Nació en un Hospital Regional donde pude constatar el acta de su nacimiento, amarillenta por el transcurso del tiempo, en un Registro que se lleva inmaculado desde hace tanto tiempo sin enmiendas ni tachaduras.

Estuve tres veces en su casa natal, 4 Rue Canon d’Arcole y por gentileza de la Comuna de Toulouse me permitieron poner una placa con el nombre de mi familia y de mi ciudad frente a su hogar. Hijo de madre soltera viajó con ella, doña Berthe Gardes a Buenos Aires en barco en 1893.

Los orientales creo que inventaron una tortuosa trama fruto de la cual el cantor habría sido un hijo  extramatrimonial  del Coronel Carlos Escayola y de su amante María Lelia Oliva. Se lo habrían adosado de prepo a la doméstica francesa , doña Berthe , y en tales condiciones la habrían embarcado para que se viniera a vivir como planchadora junto a su pequeño hijo a Buenos Aires.

La verdad de la milanesa es que Carlos Gardel era un ciudadano francés desertor de su Patria a la que no concurrió a defender durante la Primera Guerra Mundial. Unos amigos oficiosos le fabricaron en 1923 una Libreta de Enrolamiento Argentina que daba cuenta que supuestamente había nacido el 11 de diciembre de 1887 en Tacuarembó Uruguay. Y con este documento tramitó su Pasaporte Argentino con el que luego viajaría a Europa y los Estados Unidos.

Para que no quedaran dudas el 7 de noviembre de 1933, último día en que iba a permanecer en nuestro país para emprender la gira de la que ya no retornaría jamás, redacta en Buenos Aires el testamento  de puño y letra donde textualmente comienza diciendo “Soy francés nacido en Toulouse el 11 de diciembre de 1890 y soy hijo de Berthe Gardes. Más claro , echale agua. En su juventud, cuando era  desconocido formó Gardel un dúo con un uruguayo llamado José Razzano que, jugador empedernido y para colmo con plata ajena,  se cansó de robarle a Carlitos y que al ser descubierto, Gardel lo apartó abruptamente de su lado y del manejo de sus bienes , nombrando nuevo administrador y albacea de sus bienes a Armando Defino.

En una carta que le dirige a Defino desde Nueva York el 16 de octubre de 1934 para referirse al oriental José Razzano escribe Gardel : “este turro con cara de cemento”. Gardel nunca dijo que era uruguayo ni nada que se le parezca. Visitaba la Banda Oriental y disfrutaba de los amigos que allí tenía y de la playa Pocitos que le encantaba. Pero ni tenía idea de donde quedaba en el mapa Tacuarembó. Carlos fue biológicamente francés pero en su alma fue ciudadano de Buenos Aires . A ningún otro lugar en el mundo le cantó como a la capital argentina. Se engolaba con su inigualable voz en “Mi Buenos Aires querido” que había compuesto junto a Alfredo Le Pera , o entonando “Buenos Aires la Reina del Plata “ o  “Este es el tango canción de Buenos Aires” , ambos versos escritos en canciones de Manuel Romero . La historia de adonde fueron a parar los derechos de autor de Carlos Gardel serán materia de otro artículo aunque les adelanto un final de terror.

Cierro con una apostilla personal : el dúo Gardel-Razzano era conocido como “El morocho y el oriental” y así lo refleja una milonga con este titulo escrita por Enrique Cadícamo. La conclusión surge nítida: si los dos hubiesen sido orientales el dúo se habría llamado de otra manera.

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