OPINIÓN

Esto es por plata

viernes 1 de febrero, 2019

Fernando Zampedri se constituyó en un punto ineludible de charlas en la ciudad. La inminencia de una partida, el cambio de posturas de los directivos auriazules a transferirlo, la ausencia en la práctica matutina del Toro y una extensa carta castigando duro a los directivos con signos de catarsis, fueron el cóctel que se propuso en una novela que reúne mas interrogantes que certezas.

Sin embargo, entre el fastidio de un pase frustrado que podía asegurar gran parte de su futuro económico y un pase de facturas por una deuda que los directivos sostienen con el delantero, las líneas de sinceridad del entrerriano y la mirada humana que propuso, apuntaron a su rol de profesional por sobre cualquier fanatismo o identificación con una camiseta determinada sin desconocer que los contratos están para cumplirse.

Los últimos meses nos dieron algunos ejemplos que no hacen mas que ratificar, realzar y poner en la mesa del debate, el comportamiento de los futbolistas que se admiran e idolatran. Rosario Central, sin ir más lejos, lo vivió en carne propia con Larrondo o Pinola, Vélez con la partida de Mauro Zárate y hace apenas algunos días lo experimentó con mucho de amargura Belgrano de Córdoba ante la partida de Matías Suárez, su ídolo contemporáneo aceptando una oferta seductora de River y dejando al Pirata en una situación harto delicada.

Dicho esto, aunque suene a puñalada trapera, el fútbol super profesionalizado con tantos millones en danza nos vuelve a dar una lección respecto a que “esto es por plata” y que cuanto mas entendamos esta variable, menos decepciones habrá entre los incondicionales fanáticos. Una buena pila de billetes verdes hace tambalear a mas de un ser humano y al fin y al cabo, de eso se trata. Es que fuera de la cancha, los jugadores tienen sentimientos, necesidades, familias que sostener (y muchas veces extrañar), un proyecto de vida de diagramar y perseguir, y esos son lugares que no admiten invasiones de externos.

Será una tarea sin sentido querer convencer a los pasionales hinchas de fútbol que planteos como los de Zampedri son absolutamente lógicos y coherentes respecto a verse seducido por una propuesta económica y deportiva superadora. Asimismo, es de absoluta nobleza del futbolista en cuestión la de reconocerse fuera de cualquier demagogia y tener bien en claro cuales son sus prioridades y dejarlas bien visibles para adoradores o detractores.

El futuro dirá si su pase frustrado repercute o no en su funcionamiento con la camiseta de Central y si en los pocos años de actividad que le restan se le presentará una chance similar a esta. Lo que no se podrá modificar es el mensaje, que debe ser respetado y por qué no valorado, de alguien que volvió a ponernos sobre relieve lo que entendemos por futbolista profesional, hasta dónde llega la pertenencia y hasta dónde la incondicionalidad de alguien que siente, sufre, disfruta y desea su bienestar y el de los seres queridos, como te pasaría a vos.

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