OPINIÓN

Es Vero

viernes 30 de noviembre, 2018

El Partido Socialista tomó postura y la eligió a la concejala Verónica Irizar como candidata a intendenta para competir en las primarias del año próximo contra Pablo Javkin. Sacó en el último tiempo una luz de ventaja sobre el resto de los probables y pasó a ser la preferida de los referentes de peso.

Irizar fue una alumna ejemplar en la Facultad de Ciencias Económicas. Se recibió de Contadora y desde allí se sumó a la militancia y comenzó a integrar los equipos técnicos del municipio desde muy jovencita. Y desde ese espacio de carrera llegó a ser la sub Secretaria de Hacienda entre el 2006 y el 2011, y luego la Secretaria de la cartera entre 2011 y 2015 durante el primer período de Fein.

Por su alto perfil mediático defendiendo los intereses de la gestión, terminó siendo concejala de la ciudad. Pero su perfil ejecutivo hizo que siempre termine en los medios defendiendo las acciones de gobierno y se enfrente con firmeza a los políticos de Cambiemos en cada discusión. Sus conocimientos sobre los números le permiten un nivel de detalle para la argumentación que no es fácil de conseguir en el mercado político.

Quienes la conocen coinciden con que nunca se halló en el Concejo ya que está acostumbrada a la vorágine del día a día de áreas en donde las obligaciones son cotidianas y las presiones muy grandes. Su verborragia la pone en el candelero, y a veces le juega en contra. Pero nadie puede reclamarle la fidelidad hacia el socialismo, haciéndose cargo y poniendo la cara en los temas más escabrosos.

Las dudas, en su momento, fueron por su condición de mujer. Hasta se analizó si la ciudad después de dos períodos de Fein no está decidida a volver a ser comandada por un hombre. Pero el socialismo deja de lado este análisis de las encuestas y prefieren confiar en una dirigente que, según los popes del partido de la rosa, reúne las condiciones necesarias para comandar el Palacio de los Leones.

Tiene 42 años, es madre de dos hijos. Su vida oscila entre su rol familiar y su militancia política. Tiene ambiciones de ser intendenta desde hace algunos años y ahora se le da al menos el primer paso. Para ser primero hay que querer, y ella lo ha buscado. Se lo ha hecho saber a cada uno de los integrantes de la mesa chica del socialismo y consiguió el premio.

No tiene un escollo fácil de sortear. Su nivel de desconocimiento es alto, aunque tiene mucho por crecer. Y enfrenta a Javkin, que ya fue candidato a intendente y es una figura de peso de la política local. Sin embargo, no va desarmada a la competencia. Todo el aparato va a acompañarla en esta empresa a la que la llamaron.

Resta saber qué hará Miguel Cappiello, ya lanzado pero por la suya, de cara al futuro inmediato. Intentan convencerlo de que se baje de su candidatura a intendente y podría ser el elegido nuevamente para representar al Departamento Rosario en el senado provincial.  Es lo único que haría que desista de su objetivo planteado y esperan poder llegar a buen puerto con la negociación.

El socialismo quería una imagen de renovación producto del desgaste que ya tiene el rosarino con algunas figuras históricas. Y la eligió a Irizar para que los represente. Veremos si alcanza para sostener el bastión histórico desde donde construyó su poder, enfrentando a Roy López Molina y a Roberto Sukerman en las generales.  “Vero”, le dicen sus amigos. Habrá que acostumbrarse a escuchar este nombre.

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