OPINIÓN

En la vereda de enfrente

viernes 9 de febrero, 2018

¿En qué momento Carlos Tévez dejó de ser el “jugador del pueblo” para transformarse en el deportista que defiende con uñas y dientes el establishment y al poder de turno?

¿Qué pasó en el medio para que se produzca un cambio tan radical?

¿Por qué consiguió en tan poco tiempo generar antipatía u odio en gran parte de los hinchas del fútbol argentino?

¿Quién aconseja a Carlitos en esta cruzada? ¿Con qué objetivo los actores de esta jugada están participando?

¿Cómo se explican las constantes frases desafortunadas o la instalación mediática de su nombre para que Sampaoli lo tenga en cuenta?

Éstas son todas preguntas que seguramente se habrán escuchado en cualquier charla fútbolera  durante las últimas semanas. A partir de un gran impacto mediático y desde lo que su figura representa, Tevez siempre es noticia. Ya sea por una actuación consagratoria, un gol de rebote o, directamente, por “tocar banquina” al momento de declarar, Carlitos siempre está en la agenda.

A priori, hay que analizar y entender el rol protagónico de los medios de comunicación. Desde que apareció en la Primera División de Boca, por su origen humilde y su desparpajo al jugar, Tévez fue identificado con el mote del “jugador del pueblo”.

Se escribieron miles de lineas y se ocuparon incontables minutos de aire para explicar por qué Carlitos representaba lo mejor de nuestro de fútbol.  Goles, gambeta, personalidad, simpatía, todo formaba un “cóctel” perfecto para que en el corto plazo se transforme en el ídolo de los argentinos.

Sin embargo, eso no pasó. A excepción de los hinchas de Boca, Tévez nunca pudo reinar o gozar de los atributos que los medios y el poder le endiosaron. A las flojas actuaciones con la Selección Nacional, se sumaron un raid de frases en los últimos meses que no ayudaron:

– “Es díficil que me vaya y que vuelva. El ídolo de Boca es ídolo en las malas y en las buenas. Yo no me puedo ir si Boca no juega la Libertadores, tomarme la atribución de irme, ganar 40 palos y volver cuando Boca ya está clasificado para la Libertadores. El hincha de Boca no es así. Sabemos que nosotros no somos así, somos diferentes a los demás”.

– “Yo a Lito lo llevo al barrio conmigo (…) si no lo llevo a que le den un par de cachetazos, está ahí de doblar la muñeca”.

– “Yo me equivoque en la Copa America de 2011 porque jugué con el apellido y no estaba preparado. Estaba de vacaciones con mi familia y me lo cruzo a Guillote Coppola. Me dice: ‘qué, ¿no vas a jugar la Copa?’ Le dije que no por que no me citó. ‘Dejame que hablo…’ Y yo ya estaba adentro. No tendría que haberla jugado, tenía 10 kilos más que ahora”.

– “Hoy ponemos a Lautaro Martinez en la Selección y la semana pasada no tocó la pelota ante Unión. De local, la rompió, hizo tres goles y ya está en el Mundial… A veces no entiendo”.

Se fue a China cuando dijo que no lo haría. Volvió en menos de un año cuando dijo que eso era imposible. Llegó a la Argentina, desbarrancó con frases discriminadoras, rompió el famoso código entre los jugadores, fue protagonista de un burdo lobby mediático para instalarlo como candidato a la Selección y se acomodó aún más cerca del poder de turno que domina en todo estrato posible.

Contradictorio, polémico, agresivo, exitoso, simpático, ocurrente, sérvil, egoísta. Él aceptó el lugar que los medios y los poderosos le otorgaron. Él se prestó a las campañas, “cabeceó” los centros de los pseudo-periodistas y protagonizó incontables episodios extradeportivos.

Tévez no dejó de ser el “jugador de pueblo”, directamente por que nunca lo fue. Su origen lleno de adversidades y obstáculos (al igual que un altísimo porcentaje de los jugadores argentinos) sirvió para ubicarlo en un lugar que nunca fue de él. Al margen de las condiciones deportivas y los logros obtenidos, que son innegables, carece de atributos fundamentales para identificar y representar a todo un país.

No fue sólo una mala decisión, una foto desafortunada o una frase fuera de lugar. Fueron incontables momentos en los cuales Carlos Tévez sacó a la luz su verdadera personalidad, dónde se vio con claridad quién es y cómo piensa el otrora “jugador del pueblo”.

En febrero del 2004, con sólo 20 años, Carlitos fue invitado a Mar de Fondo y emocionó a todos al hablar de sus padres. “Los saque de Fuerte Apache y extrañaban. Imaginate si me los llevo a Alemania, se mueren”, dijo en dialogo con Alejandro Fantino cuando surgían algunos rumores de transferencia al fútbol europeo.  Fue una de las primeras presentaciones en sociedad del chico humilde que lucho contra todo y todos para llegar y ayudar a su familia.

Pasaron muchas cosas en el medio, varias camisetas, peleas, titulos, pases millonarios, regresos varios, goles importantes. Ahora, la historia cambió y la situación es diferente.  Y por todo lo que pasó, por como quedó configurado el terreno donde Tévez sigue siendo el gran protagonista, cada vez son más los que se ubican en la vereda de enfrente…

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