Fin de año

El sector gastronómico rosarino se aferra a un repunte por la temporada alta

Desde el Paseo Pellegrini aseguran que la pérdida en el consumo es de 25 a 30 puntos.

Redacción Rosario Nuestro

martes 23 de octubre, 2018

La primavera y las primeras temperaturas altas traen esperanza para el sector gastronómico: la gente sale más, se queda en las veredas, empieza a cerrar el año. Sin embargo, y tal como aseguró Alejandro Pastore, al frente del Paseo Pellegrini, el estímulo que suele surgir en esta época todavía no dio señales.  Pastore informó que este 2018 la pérdida en el consumo es de unos 25 a 30 puntos. De cualquier manera, no perdió el optimismo: “Pensar cómo salir es prácticamente una obligación en el rubro”.

“Esta época proporciona un estímulo para las ventas, pero la verdad es que todavía no se ha percibido. En el sector siempre tenemos expectativas de que esta época nos permita mejorar en algo los poquísimos puntos de rentabilidad, si es que ha habido, que hemos tenido durante este año, tanto para el consumo en general como para gastronomía en particular”, explicó Pastore.

Según señaló el empresario, la pérdida en el consumo ha sido “muy fuerte”, de unos 25 a 30 puntos sin lugar a dudas. “Eso tiene que ver con que el gasto que se emplea para esparcimiento y ocio cada vez está más limitado en virtud de que hay que cubrir necesidades básicas”. En ese sentido, los consumidores están “absolutamente sensibles” a precios promocionales, propuestas y ofertas. “Eso nos lleva a tener un alto nivel de creatividad para pensar permanentemente opciones que hagan que el sector nuestro pueda seguir teniendo algo a nivel de consumo”.

Pastore explicó que la principal incidencia de esa caída de consumo y falta de repunte está en que todavía no pudo incorporarse personal para reforzar los planteles por temporada. “Para nosotros es muy importante que esta época funcione bien porque es la que redondea el resultado del año. En este caso esperamos que sean meses que nos permitan terminar el año de manera positiva. Por eso y de cualquier manera, siempre mantenemos el optimismo, porque es lo que nos queda. Toda estructura gastronómica exige una gran cantidad de personal, los costos fijos son elevados, o sea que el optimismo y pensar siempre cómo salir es prácticamente una obligación en el rubro”.

 

 

 

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