El problema de ser un eterno estudiante

La licenciada en Psicología María Noel Lucano detalla el trasfondo de este dilema y brinda consejos para alcanzar tus objetivos.

Por Gimena Rubolino

miércoles 21 de noviembre, 2018

¿Te pasó alguna vez que sentís que no estás aún lo suficientemente preparado o con la experiencia que consideras necesaria, para iniciar el proyecto que tenés entre manos?

¿Creés que necesitas seguir estudiando, hacer el curso tal o leer el libro aquel, que te va a dar todos los ítems que “te estarían faltando” para poder así lanzar tu emprendimiento?

¿Sos de los que cada vez querés saber más y más, saturándote de información que no te da el tiempo para terminar de procesar?

Ser un estudiante incansable, inquieto, curioso y siempre iniciando alguna formación que siga aportando conocimientos, no quiere decir quedarse sentado en el escritorio solamente leyendo y estudiando sin aplicar lo que se ha aprendido.

Todo ese saber sin experimentación, deja de tener sentido, porque aprendemos estudiando y haciendo al mismo tiempo. Aprendemos en el hacer.

Es importante que podamos detectar que a veces, al recibir tanta información, no contamos con el tiempo necesario para elaborarla, aplicarla y por supuesto capitalizarla. Ya que no se trata solo de acumular “saberes” o títulos, sino de poder hacer algo productivo con ese saber.

A veces la búsqueda de tanta información termina siendo una excusa para no empezar a experimentar aquello en lo que nos hemos formado. Es decir, que no te suceda que el seguir haciendo cursos o buscando cada vez más la perfección en tu preparación, no sea una excusa para en realidad no concretar tu emprendimiento o tu desarrollo laboral y profesional.

Por ese camino, estarías cayendo en tu propia trampa, en un círculo vicioso que vos mismo te construiste, en el cual nunca es el momento oportuno para lanzarte a concretar tus metas, ya sentís que siempre te falta algo para empezar.

En estos casos, lo que falta, no es conocimiento, sino de valentía para largarte a probar aquello que tanto deseas.

No se trata de dejar de formarte, sino de registrar qué estás haciendo con esa formación y qué deseas  lograr: ¿Para lograr qué, concretamente, estás estudiando lo que estás estudiando? ¿La información que estás recibiendo, te está nutriendo y es coherente con el proyecto que tenés?

¿Tenes un mínimo plan de acción a manera de hoja de ruta o planificación que te oriente hacia donde deseas llegar con tu formación? ¿O sos de los que va eligiendo cursos y capacitaciones al voleo, porque están de moda o porque aparecen  como ofertas con descuentos?

¿Contás con algún mentor o alguien idóneo en el área en el que te querés formar para poder consultar y/o tener de referente y motivador?

No pretendas que aparezca el momento perfecto para empezar, porque ese momento perfecto nunca va a llegar porque no existe. Se trata de accionar aunque sea de manera imperfecta, para aprender y aprehender en el hacer y a través de la experiencia.

Cómo hacer para que tu “eterno estudiar” no sea una excusa que te impida concretar tus objetivos.

Las recomendaciones de la licenciada María Noel Lucano:

  • Fórmate en la justa medida.

¿Y cuál es esta justa medida? Aquella en la cual puedas procesar lo que recibís y aplicarlo a través de tu experiencia, sin saturarte. No te llenes de contenido que concluye sin ser leído, acumulado en el escritorio, por falta de tiempo o agotamiento mental.

  • Coherencia entre lo que elegís para nutrirte y lo que decidís hacer con ello.

Es decir, que puedas potenciar tu saber académico mediante el “hacer “. Y como mencionaba en el ítem anterior, que no sea acumulación de información sin sentido. Es importante que vos le des un sentido que sea fiel a tu proyecto.

  • Pedí ayuda, asesoramiento, orientación.

Además de los docentes con los que te estás capacitando, contar  con alguien que haga las veces de mentor de tu carrera o alguien que esté capacitado (por formación académica y por experiencia) para motivarte y hacerte un seguimiento.

  • No esperes el momento perfecto.

Tírate a la pileta, aunque este medio llena. Y sí, leíste bien, no dije que te tires a la pileta vacía, porque no se trata de hacer apología de la impulsividad ni de ser kamikaze, sino de avanzar asumiendo ciertos riesgos. Pero avanzar al fin y dejar de postergar tus metas. Porque algo, siempre va a faltar, pero lo que no tiene que faltar es tu deseo de lograr aquello que te has propuesto.

Este es tu camino y claramente son tus elecciones, pero eso no implica que tengas que hacerlo solo.

  • Buscar la excelencia no es sinónimo de perfección.

Estar en movimiento, probar y meterte en la cancha, a pesar del miedo y más allá del él. Es esto lo que  te acercará a lograr lo que deseas, sintiéndote alineado con tus objetivos y tus deseos.

 

 

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