OPINIÓN

El debate que no fue


Ni el debate calentó el ambiente político de Rosario. Son cuatro candidatos que no se salieron de su libreto y solo pudimos ver coqueteo y algún cruce dialéctico menor. Todos ellos son buenos exponentes desde lo discursivo pero no podemos dejar de lado que repitieron casi de memoria lo que tenían preparado con sus equipos, y entregaron lo que esperábamos de cada uno de ellos.

Roberto Sukerman, tal vez, fue quien mejor entendió el juego y salió a polarizar con Pablo Javkin. Desde el inicio mostró números de la gestión y pegó al candidato del Frente Progresista al actual gobierno de Mónica Fein. Y sorprendió a todos buscando el voto útil de los electores de Ciudad Futura ofreciéndole la secretaría de Economía Social.

Roy López Molina quiso mostrar firmeza y sacó su mejor perfil cuando se habló de seguridad. No dejó pasar cosas del pasado y puntualizó sobre el orden y el control urbano. También polarizó con Javkin y lo ligó constantemente a la actual gestión. No podemos dejar pasar la no mención al Presidente Mauricio Macri en toda su exposición, sumando a su nuevo estilo de campaña edulcorado y sin logotipo de Cambiemos en la cartelería.

El sueño revolucionario de Juan Monteverde estuvo presente y marcó una y otra vez que se puede pensar en una Rosario extemporánea y no tan utópica. Apuntó a reforzar su propio electorado y hablarle a la militancia. No dejó de lado los abrazos de oso que le propinó Sukerman y le contestó “Not today”, citando a la exitosa serie de HBO Game Of Thrones.

Pero lo leyeron recién y es un poco el termómetro de lo que pasó: Javkin fue el apuntado por todos porque es el favorito el próximo 16 de junio. No solamente porque interpelaron a la gestión, sino porque los números, más allá de cierta paridad, apuntan a que es el principal candidato para suceder en el puesto a Mónica Fein.

No se salió de su libreto, fue con su librito de 120 propuestas y sus grullas de papel, y le habló al seno de la estirpe rosarina. Historias mínimas para encuadrar una futura gestión más humana y cercana al vecino, ordenar las cosas que se pueden arreglar y no prometer conquistas épicas. Con su corbata bien atada, el único con ese accesorio, se plantó desde un lugar cómodo y jugó a reducir el margen de error.

No hubo ganadores y perdedores porque no hubo beligerancia y nadie se salió del libreto. Piloto automático y la misma lógica reina en la campaña: no dar pasos en falso y dejar que la moneda que está en el aire defina el destino de la próxima intendencia. Lo que sí podemos ver es que los 4 son los mejores exponentes de cada uno de los sectores políticos de Rosario y hubo un nivel alto de propuestas en cada participación.

Párrafo aparte para el formato de debate bien logrado, de primer nivel, y con colegas que hicieron su trabajo de la mejor manera. Es muy sano que se haga costumbre y que los rosarinos podamos ver a cada uno exponiendo sus propuestas frente a sus rivales. Eleva el nivel y suma democracia a la disputa local.